“¿Cómo nos está yendo?” preguntó ayer, a través de whatsapp, el ministro de Interior, Andrés Chadwick, desde Arica, a la portavoz de Gobierno, Cecilia Pérez quien estaba viendo la lectura del fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) con el Presidente Sebastián Piñera y el canciller Alfredo Moreno, entre otros. “Parece que no tan bien”, fue la respuesta de la secretaria de Estado mientras escuchaba la “traducción” que hacían el director jurídico de la Cancillería, Hernán Salinas y el abogado asesor Andrés Jana, del dictamen que el presidente de la Corte, Peter Tomka, entregaba en ese minuto y que para las autoridades, como para el resto de la ciudadanía, era díficil de entender.

En el comedor presidencial, donde se seguía la resolución a través de tres monitores de televisión –uno sintonizando el streaming de La Haya, otro con un canal de noticias de Perú y un tercero conectado a la televisión local-, el silencio sólo era interrumpido por la voz de los expertos y de Moreno quien se sorprendió de que la resolución de la CIJ –que respetó la línea marítima que defendía Chile pero hasta las 80 millas marinas, no hasta a las 200 como se demarcaba hasta ahora-, no fuera interpretado de inmediato en Perú como la obtención del triángulo externo, perteneciente a aguas internacionales. “En la televisión peruana aún no se dan cuenta de que al dibujar la bisectriz, eso queda para ellos”, comentó Moreno mientras Piñera tomaba nota con su tradicional lápiz bic.

En Palacio, el escenario de que La Haya tomara un camino propio, distinto a lo solicitado por Perú y a lo defendido por Chile, era considerado el más probable, pero aún así se resintió la sentencia. Aunque fue considerado un triunfo el que se reconociera el Hito 1 y el paralelo como la frontera establecida, Chile perdió territorio marítimo -22 mil kilómetros cuadrados- y no logró que se respetara toda su argumentación.

Además, pese que Perú no obtuvo todo lo solicitado en esta demanda, quedó establecido que La Haya entrega sentencias “salomónicas”, es decir, el que reclama siempre gana algo, por lo que la sospecha instalada en La Moneda es que en Palacio Pizarro buscarán crear un nuevo caso con el límite terrestre. Ello influyó en la decisión de Piñera de asistir a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), que congrega a 33 países y que sesionará hoy y mañana.

Este temor del Gobierno se acrecentó cuando Ollanta afirmó ayer que el fallo “no afecta ni prejuzga la intangibilidad de la frontera terrestre establecida en el Tratado de 1929, que fija su inicio en el punto Concordia. La corte no se ha pronunciado sobre la frontera terrestre” y se vio reflejado en que en dos ocasiones -durante la tarde y luego en cadena nacional-, Piñera subrayara que el Tribunal “ha reconocido la existencia de un acuerdo de límite marítimo y que ese límite marítimo es, en parte, un paralelo geográfico. Y, adicionalmente, y también por 15 votos a 1, ha confirmado que ese paralelo pasa por el Hito 1 y no por el punto 266, y que ese Hito 1 constituye el punto inicial del límite marítimo entre Chile y Perú”.

En este sentido, destacó que “la confirmación del Hito 1 como punto inicial de la frontera marítima entre ambos países, reviste una particular importancia, ya que si bien ambos países discrepaban respecto a dónde comienza la frontera marítima, el Hito 1, según Chile, el punto 266, según Perú, ambos países siempre coincidieron en que la frontera marítima comienza en el último punto de la frontera terrestre” y que “en consecuencia, la confirmación por parte de la Corte de La Haya que la frontera marítima comienza en el paralelo del Hito 1, ratifica nuestro dominio sobre el triángulo terrestre respectivo”.

Además insistió en que “buscaremos que ambos países resuelvan todos los temas pendientes de forma tal de permitir que Chile y Perú concentren sus agendas, sus visiones, sus esfuerzos y sus compromisos en la agenda del futuro”.

LA JORNADA EN LA MONEDA
Minutos después de que finalizara la transmisión desde Holanda, el jefe de Estado se contactó con la Presidenta Electa, Michelle Bachelet, quien acudió durante la tarde a La Moneda, y con quien revisó la reacción que como Estado se tendría sobre el fallo.

Posteriormente, habló con su par peruano, Ollanta Humala. Según quienes conocieron el diálogo, éste fue “cordial” y Piñera expresó la necesidad de respetar el dictamen, de que éste marque el fin de las controversias con Perú y lo imperativo de concordar la aplicación. Fue en este punto cuando ambos dignatarios acordaron “conversar” durante la cumbre Celac. En un pacto de caballeros, ambos determinaron, además, viajar la noche de hoy de modo de estar presentes sólo en el acto de clausura. Luego de ello, Piñera se reunió con los presidentes de la Cámara y el Senado y con los miembros de las comisiones de relaciones exteriores de ambas instancias. En la ocasión, el diputado Jorge Tarud planteó que era preciso revisar la permanencia en el Pacto de Bogotá.

Tras ello, Piñera comentó la resolución. Dijo que “Chile discrepa profundamente de esta decisión de la Corte, ya que todos los acuerdos, declaraciones y alegatos sobre esta materia –hechos por Chile y Perú, y la práctica consistente- siempre se refirieron única y exclusivamente a las 200 millas” y agregó que, aún así, se “conserva la casi totalidad de sus derechos de pesca y muy especialmente sus derechos de pesca de nuestros pescadores artesanales”.

A las 16.00 horas, llegó a la sede de Gobierno, Bachelet y el canciller designado, Heraldo Múñoz, quienes también acudirán a Cuba en compañía de Piñera y Moreno. Según fuentes de Palacio, Piñera buscará que en el diálogo con Humala éste se comprometa públicamente a reconocer que ya no existen límites pendientes entre Chile y Perú.

De hecho, una de las propuestas de los senadores al gobernante fue exigir a Perú un compromiso escrito al respecto y, de no aceptar este convenio, abandonar el Pacto de Bogotá para evitar así nuevas demandas.