¿De verdad, te llamas Freddy Stock?
-Sí. Eso me lo han preguntado tanto que ya los agarro pal hueveo. Y digo “sabes, no es verdad, me llamo Fernando Soto.”

Es un nombre perfecto para un rockero.
-Sí. Es raro. Pero hay varios Stock en Chile. La familia Stock llegó a principios de siglo a Chile. Llevamos cien años aquí. Mi abuelo tenía seis hermanos. Entonces, la familia se ha ido expandiendo.

¿Te habría gustado ser un rockstar?
-No sé. Me gusta la vida que he llevado. Y me gusta entender el proceso del rock más que haber sido un protagonista.

Has viajado a entrevistar a tus músicos favoritos. La pega ideal.
-Tuve la suerte de trabajar a principios de los años 90, cuando los sellos estaban en su apogeo y tenían muchas lucas. Entonces, llegaba a El Mercurio y te decían “tienes que ir a Londres una semana a entrevistar a David Bowie”. Era entretenido, pero agotador…

De los músicos que has entrevistado, ¿con quién alucinaste?
-Me gustó mucho haber entrevistado a Jimmy Page, haberle dado la mano.

¿Y te la lavaste?
-Todavía no me la lavo ja, ja, ja.

¿Cuesta mucho llegar a ellos?
-No, es gente muy sencilla. Y necesitan que los traten como seres humanos. Si los tratas así hasta te lo agradecen. Y eso es lo que uno tiene que tener como periodista, porque no puedes actuar como fan y pedir autógrafos.

¿Nunca has pedido autógrafos?
-Nunca.

¿Ni una fotito?
-No, nada. A la entrevista de Paul McCartney entramos juntos con Pablo Márquez y hasta hoy nos preguntamos por qué nunca le pedimos ni una foto ni un autógrafo. Pero estabas cumpliendo con el rol de periodista y de alguna manera te sentías como representante del país. Entonces, no le ibas a pedir una foto y menos un autógrafo a Paul McCartney.

¿Por qué no?
-Tonteras.

¿Y el más pesado?
-Peter Gabriel me cortó el teléfono. No quería hablar de Genesis. Me dijo “no hablo más” y me cortó. Era la primera vez que daba una entrevista a Chile y la gente quería saber de su paso por Genesis. Entró en mala y se acabó. Después llegó a Chile enojado por esa entrevista.

FARÁNDULA
Dicen que eres el padre de la farándula en medios escritos.
-¿El padre? No creo. La farándula ha existido siempre en Chile desde tiempos de la revista Ritmo. Incluso, en la última portada, que no alcanzó a salir el 11 de septiembre del 73 del Clarín, el titular era “La nueva novia de Caszely”. Y, con la llegada de la democracia, y la institucionalización de la farándula, el punto de partida puede ser esa portada que pusimos en La Tercera con el mechoneo de la Titi Ahubert con la Daniela Campos. Yo era el editor y consideré que eso era parte de uno de los frentes informativos.

Tengo entendido que eras editor en La Tercera cuando destaparon el romance de la Bolocco con Kike Morandé.
-Fue antes, pero cuando llegué hubo una discusión. Ese caso fue muy interesante, porque Morandé representaba a un Chile conservador y de un canal ligado a la Iglesia católica. Entonces, era interesante más allá del cahuineo en sí. Era interesante ver que los dos principales rostros de un canal conservador de Chile tenían un romance siendo que ambos estaban casados. Y ahí la farándula cumple un rol social de destapar las dualidades e hipocresías de Chile. Y eso también sirve para ir abriendo espacios y otras libertades. Y me atrevería a decir que eso fue antes de la Ley de Divorcio. ..Ahora, cuando la farándula se meta realmente con el poder, como lo hace en Estados Unidos o en Inglaterra, que ha logrado derrocar a primeros ministros, a grandes líderes conservadores o al propio presidente Clinton que lo tuvo en las cuerdas, va a cambiar la cosa…

Sé que no quieres hablar del tema, pero qué te pasa cuando tú eres carne para la farándula por tu relación con Karol.
-Sabes lo que pasa es que hay una línea que separa la vida privada de la intimidad. Eso hay que tenerlo súper claro en las escuelas de periodismo. La intimidad es aquello que tú resguardas y no has transado para conseguir un escaño o algún lugar en la vida pública. Y esa intimidad hay que respetarla. Y yo tengo derecho a decir que no quiero hablar de mi vida privada y punto. Pero en el momento en que una persona decide vender su vida privada es como la pérdida de la virginidad. O sea, se pierde una vez y es para siempre

EL ROCANROL
Entraste a periodismo porque te gustaba la política.
-Sí. Siempre me gustó. Me metí al partido radical, a las juventudes radicales de Buin. Mi papá y mi hermano son radicales. Tengo una larga tradición masónica.

¿Eres masón?
-Respeto mucho la labor de los masones. Soy de raíz laica. Necesitamos tener un país laico. No concibo, por ejemplo, que en el Congreso las sesiones se abran en nombre de Dios. Es una aberración en una democracia laica. Hay que seguir peleando muchas cosas por el laicismo. Hay que pelear todo tipo de leyes de igualdad frente a la homosexualidad, los inmigrantes o la educación. No me cabe en la cabeza, que le demos plata como Estado, a colegios confesionales y a una universidad donde el rector lo elige el Vaticano. Esas son las grandes luchas que tenemos que dar como sociedad moderna.

Me decías que entraste a periodismo no porque te gustara la música, sino por la política.
-Pero cuando quise hacer política y había egresado de la Chile, todas las revistas habían quebrado. Y di la vuelta larga desde el rocanrol a la política. Y ahora en Palabras sacan Palabras miramos la política desde la perspectiva del rocanrol que es interesante, porque te das cuenta que John Lennon lo hizo, que Bob Dylan y que muchos señeros lo hicieron a través de sus discursos y canciones. Y la Radio Futuro, que siento desde chico muy ligada a mí, me enseña desde otra perspectiva cómo se escucha Chile desde el rocanrol.

¿Y cómo se escucha Chile con rocanrol? ¿desafinado?
-Es divertida la política. Por ejemplo, ver cómo luchan por instalar sus agendas los políticos. Ver como Piñera quiere instalar que su gobierno fue el mejor de la historia. Y la oposición no quiere y dentro de su mismo partido el senador Ossandón dice que este fue el peor gobierno de la historia y que Piñera es un gerente general donde todos sus ejecutivos están despedidos.

En pocos días se va Piñera. ¿Eres de los que lo echará de menos por sus Piñericosas?
-A los que van a echar de menos a Piñera, les recomiendo que vayan a ver mejor Stand up Comedy.

Hace un tiempo comparaste a los políticos chilenos con músicos. Dijiste que habían Jimmy Hendrix y Justin Bieber. ¿Piñera qué vendría siendo? ¿Justin Bieber?
-Esta vez no le alcanzó ni para eso. Más que músico, se ha comportado como gerente de marketing del sello. Es un gran administrador de talentos.

¿Quién sería el Jimmy Hendrix de la política chilena?
-Son los geniales, los gallos que son capaces de ver lo que nadie ve. Hay políticos que saben leer la sociedad como nadie más la ha sabido leer y adelantarse a esos procesos para llegar a canalizarlos. Por ejemplo, un Hendrix de la política chilena es José Miguel Carrera, el primero que llevó al país más adelante de lo que querían los españoles. Del siglo XX, Pedro Aguirre Cerda que dijo que gobernar es educar. Se dio cuenta de la importancia de la educación a mediados del siglo XX en un país que luchaba por industrializarse. Por ejemplo, Allende quiso ser un Hendrix, pero le cortaron varias cuerdas de la guitarra y no pudo tocar tan bien como podría haberlo hecho. Le sabotearon la guitarra a Allende: en vez de pasarle una Fender, le pasaron la guitarra de palo.

Y actualmente, ¿hay algún Jimmy Hendrix?
-Cuesta encontrar la genialidad en el momento cuando lo estás viviendo. Generalmente, se descubren cuando uno mira para atrás.

¿Y quiénes serían los Justin Bieber?
-Los que dicen que la educación es un bien de lucro, los que atacan dictaduras de afuera cuando ayudaron dictaduras internas. Está lleno de Justin Bieber la política chilena. Lamentablemente, cuando la clase política cae en lo superficial y en el cartel, más que en el contenido, termina siendo Justin Bieber.

¿Y Michelle Bachelet quién vendría siendo?
-Es nuestra Lady Gaga. Bachelet es nuestra gran interrogante y tiene algo que poca gente tiene en la vida que son las segundas oportunidades. Es como cuando el marido se porta mal y la mujer le da una segunda oportunidad. Bachelet está en esa. Vuelve a La Moneda después de haber hecho un muy mal primer matrimonio lleno de promesas fallidas, de intentonas, pero fue un corolario de una cosa que se venía pudriendo. Creo que Bachelet tiene la oportunidad de convertirse en una Janis Joplin y dejar de ser una Lady Gaga indescifrable aún. Tiene todas las herramientas para hacerlo. Si no lo hace, ni siquiera terminará siendo una Lady Gaga.

Parece que no te gusta Lady Gaga.
-No me gustan los repuestos coreanos, prefiero a Madonna.