Ya en 1999 se había desclasificado el informe de la cita que mantuvo el director de El Mercurio, Agustín Edwards y el entonces director de la CIA Richard Helms, el 14 de septiembre de 1970. Sin embargo, en esa oportunidad el informe había sido ampliamente censurado, quitando nombres, entre otras cosas.

Pero ahora, un nuevo informe sobre la cita ha sido desclasificado por el Departamente de Estado de EEUU, con muchas menos censuras, y que deja al descubierto el intenso lobby de Edwards para conseguir que Estados Unidos buscara una salida al gobierno de Salvador Allende, según informa Ciper en un artículo publicado este martes.

En el informe de diez páginas, Edwards comunicó a Helms sobre la preocupación de los militares chilenos sobre el apoyo de EEUU ante un eventual golpe de estado y entregó información sobre líderes de las FFAA que estaban dispuestos a ayudar en sacar a Allende de La Moneda. Además, habló de los políticos que para entonces “aún tienen buenos contactos con los militares” y que podrían ayudar a la CIA, como los dirigentes del Partido Nacional Sergio Onofre Jarpa y Francisco Bulnes.

Durante la cita, el director de El Mercurio criticó abiertamente a Eduardo Frei Montalva diciendo que era “indeciso” y que siempre esperaba “que otro de el primer paso”. Además, predijo que “probablemente se acobardará a último minuto”, en vez de avanzar hacia un golpe.

En esta versión del “memcon” -nombre que se le da a estos informes- se detalla quiénes fueron los que participaron en dicha reunión: Agustín Edwards, Donald Kendall, el presidente ejecutivo de Pepsicola, el director de la CIA Richard Helms y un ayudante no identificado de Helms en la CIA, quien tomó notas y escribió el resumen de la reunión.

Tan clave es la reunión de Edwards y Helms, que el director de El Mercurio detalló una reunión entre Frei Montalva, Bernardo Leighton y el candidato presidencial de la derecha, Jorge Alessandri, para tener una salida constitucional para evitar el gobierno de Allende, que implicaba la suma de votos de la derecha y la DC en el Congreso para elegir a Alessandri, quien luego renunciaría para dar paso a nuevas elecciones. Sin embargo, según detalla el informe, el mismo Edwards dudó de la viabilidad de ese plan. “[el plan] podría no funcionar. ¿Entonces qué?”, manifestó, evidentemente incitando a otra respuesta por parte de Estados Unidos.

No es casualidad que un día después, Richard Nixon, entonces presidente de Estados Unidos, indicara a Helms una serie de acciones destinada a lograr que “la economía chilena chille” y desestabilizar el país para una irrupción militar.

Durante la reunión, Edwards le comunicó a Helms que mientras estaba en Chile se reunió con el general Camilo Valenzuela y que este le comunicó dos principales puntos que le preocupaba al mundo militar en caso de ejercer la fuerza contra Allende.

1) Si el gobierno chileno fuera derrocado en una acción militar, ¿recibiría el nuevo gobierno el reconocimiento diplomático de Estados Unidos?

2) ¿Recibirían las Fuerzas Armadas chilenas apoyo logístico por una acción contra el gobierno?”.

En la misma línea, Helms le preguntó a Edwards cuál era la mejor forma para que el gobierno estadounidense enviara un mensaje de “aliento” a los militares chilenos, a lo que el dueño de El Mercurio respondió que sería “desastroso” se enviara abiertamente. No obstante “si la palabra sobre la actitud de Estados Unidos fuera enviada discretamente, podría ayudar”, manifestó Edwards.

Tal como se lee en el artículo, Edwards se habría convertido en una especie de informante de la CIA detallando diversos ámbitos de la situación chilena con el objetivo de conseguir que Allende saliera del poder. En este sentido, los datos develados contradiría la declaración bajo juramente que realizó Edwards ante el juez Carroza donde manifestó que “en ningún caso se pensaba en un Golpe de Estado o algo parecido”.