El abogado del sacerdote Gerardo Joannon, imputado por la red de adopciones irregulares que ocurrieron en la década de los 70 y 80, aseguró tras la primera declaración ante la justicia de su defendido que éste sólo “mostró las alternativas” a las familias que participaron en los hechos, y no “las indujo a nada”.

“Las familias concurrían a él por su gran llegada a los muchachos para buscar en él apoyo y consejo. La tarea de Gerardo era brindar, dar apoyo y jugarse para que el embarazo llegase a su término. En esos tres casos (en que se investiga su participación), en dos las familias estuvieron por que la joven tuviera la guagua y acogieron el planteamiento de Gerardo de que había un camino alternativo al aborto, que era entregarla a una pareja que no había podido tener familia”, dijo Eduardo Novoa en entrevista con La Tercera.

Si bien el abogado reconoció que presumiblemente existió en los casos “una suposición de parto y una inscripción de ese hijo como si fuera nacido de la madre que lo recibió en adopción” y falsificación de certificados médicos, entre otras irregularidades, todo eso “es ajeno a la intervención de Gerardo Joannon”.

“Su intervención llega hasta que expone a la familia cuáles son las alternativas (…) la familia y la niña deciden libremente, con el médico que interviene en el parto, la entrega a la pareja infértil. El desconoce el sexo del recién nacido, cuáles son las personas que lo reciben y qué pasa con el niño”, expresó Novoa.

“El no es autor de ningún delito, no interviene en nada que suponga falsear hechos documentales. Esa es la tarea de quienes hacían la gestión en las entregas. No es autor, ni induce a que se haga. Esto lo hacen los padres y la joven de forma libre. Los médicos no daban muchas luces de cómo iba a ser el procedimiento. Al parecer, había una insistencia muy marcada de borrar el rastro de los padres biológicos”, concluyó.