Celestino Cordova A1

Los hijos de Werner Luchsinger y Vivianne MacKay, quienes murieron calcinados al interior de su casa ubicada en la granja Lumahue, expresaron en un carta a El Mercurio, su “indignación y frustración” ante el hecho de que Gendarmería se encuentre evaluando el traslado de Celestino Córdova, declarado culpable del asesinato, al Centro de Educación y Trabajo de Vilcún, en el que se encuentran reos de buena conducta y baja peligrosidad.

La petición de traslado fue solicitada por Córdova mediante la realización de una huelga de hambre.

“Es inconcebible que el condenado por un homicidio cometido con el nivel de crueldad y cobardía como el perpetrado por este preso, que está recién iniciando su condena, pudiera obtener el trato dispensado a internos de conducta ejemplar y de baja peligrosidad”, sostuvieron.

En la misiva además precisaron que “en un país con un mínimo de respeto por el Estado de Derecho se le habría aplicado al señor Córdova una sanción en régimen carcelario”, y agregaron que “lo más probable es que la autoridad ceda a su chantaje y le otorgue el premio que busca”.

Para finalizar, consignaron que en caso de que la medida solicitada por Córdova sea aceptada, “esperamos que no sea entre gallos y medianoche sino que se haga públicamente responsables de esa decisión”.