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Por Verónica Torres Salazar. Fotos: Alejandro Olivares.

Ilumíneme, ¿porqué siempre perdemos con los argentinos?
-Porque los argentinos son mejores. Creo también que hay una cuestión mental y de actitud. El argentino es de una idiosincrasia completamente diferente al chileno y siempre hay una especie de bronca.

¿Por qué seremos tan distintos?
-A nosotros nos llama la atención que ustedes siempre hablan en diminutivo. Eh, un cafecito, un cigarrito… Nosotros fuimos criados diferentes y a lo mejor, como nos escuchan hablar fuerte creen que tenemos más personalidad. Pero yo soy un tipo muy tímido, me puede dar miedo salir a la cancha como a todo el mundo. Si los argentinos no son marcianos.

Pero son buenos para hacer alargues, para cometer fouls y para simularlos.
-Yo no creo que los argentinos finjan más que el chileno. Lo que pasa es que tienen otra forma de jugar.

¿Más agresiva, más entradora tal vez?
-Creo que aquí ven el fútbol con mucho nacionalismo. Yo quiero ser justo y cuando Colo – Colo pierde yo digo nos ganaron bien. No puedo mirar el partido como lo ve un hincha.

¿Los chilenos entran a la cancha siendo hinchas de ellos mismos?
-Sí, y las declaraciones previas son malas, como las del jueves: ‘Vamos a ganarles a los argentinos porque nos ganan siempre’. Un jugador tiene que declarar diferente.

¿Por ejemplo?
-‘Es un partido más, tenemos que ganarlo, son buenos y estadísticamente nos llevan ventajas’.

¿Vio descontrolada a la sub 20?
-Cuando vas perdiendo y querés ganar, cualquier equipo se descontrola.

A Dagoberto Currimilla lo expulsaron por tocar al árbitro.
-Hay que ver como te tocan y la tolerancia que tiene el tipo, pero cuando el árbitro levantó la mano y éste se la bajo, eso no se puede hacer. El arbitraje fue malo, pero no solo para Chile. Eh, Vidal estuvo rozando la expulsión. Hizo muchos ademanes, se agarró mucho la cabeza, se tapó la cara. No está bien.

Arturo Vidal casi mete un gol en contra.
-Por pegarle a un argentino. Aparte ese mohicano que se hizo… Cuando le vi el pelo me quería morir. Y las trencitas de Suárez… No, yo me quería morir sobre todo cuando empecé a ver la televisión y vi que estaban las familias haciendo asados. Eso me parece muy mal.

¿Lo de celebrar antes de tiempo?
-Es que no se puede celebrar así ni antes ni después. Hay que ser un poquito más ubicados. Además, la responsabilidad que tenían los pibes no la supieron manejar. El problema está en que el chileno quiere cambiar la historia en un día y eso no se puede. Hay que prepararse, trabajar y después ver si la podés cambiar. Un partido no significa nada, pero el chileno vive pendiente de la estadística. Son muy resultadistas. Acá sos un fenómeno o sos un tonto de un día para otro y eso está muy mal. Vos no podés abrir una empresa y querer ser millonario en dos años.

¿Sulantay se equivocó de estrategia para enfrentar a Argentina?
-Yo creo que lo hizo muy bien. Pero tenemos una realidad y hay que afrontarla: los argentinos son mejores. Chile puede tener mejores edificios, mejor economía, pero para la pelota los argentinos son mejores.

¿Se alegró con el 3-0?
-A mi me interesa que Chile gané. El problema es cómo. Si me decís ‘Chile va a ganar pegando patadas y escupos’ yo te digo bueno a mi no me interesa. Si Argentina va a ser lo mismo, tampoco.

¿Que le pareció que los canadienses trataran a los chilenos como delincuentes?
-Muy feo. La otra vez vi en Argentina que un carabinero tiraba balas de goma y se reía, entonces, hay que ver como está sicológicamente esa gente. No me quiero poner nacionalista y decir que todo lo que hicieron es culpa de los canadienses, pero me parece tremendo lo que pasó. Me molesta es que nos hayan tratado así por el sólo hecho de ser sudamericanos, morochos y no una potencia mundial.

Bachelet se puso furiosa.
-A la señora presidenta no la conozco, pero no me gustó que estuviese viendo el partido con una cámara que esperaba ver sus reacciones. Las chicas de jockey una vez la criticaron porque no fueron recibidas cuando ganaron. A los políticos les gusta el fútbol, pero no deberían estar solamente cuando hay un problema de estos, sino cuando no tenemos cancha, o cuando los deportistas tienen que decidir si van a estudiar o jugar al fútbol porque no pueden hacer las dos cosas.

Moreira dijo que los TLC con Canadá no servían si nos trataban así. ¿Cuánto provecho sacan los políticos del fútbol?
A mí me molesta que el nacionalismo se ponga en el fútbol, que sea una cuestión de honrar o deshonrar a la patria. Es más, ni siquiera me gusta que se cante el himno nacional en los partidos. En Argentina se hizo un Mundial habiendo dictadura militar y eso tapó muchísimas cosas. A 10 cuadras del estadio donde se festejaba el campeonato había gente que estaba siendo torturada. Allá es importante que no haya paros en el fútbol porque cuando los hay, la gente empieza a darle importancia a otras cosas. A nosotros, los hinchas de Colo- Colo nos dicen que cuando ganamos la marraqueta tiene otro sabor.

DT GUACHACA
Leí que se había bajado de la Roja porque un dirigente de la ANFP lo trató de roto. ¿Tiene algo de malo ser roto?
Es que ¿qué es ser roto? No sé quien puede juzgarte así. Si vos andas de traje y corbata, supuestamente, sos un tipo más importante que otro que anda de zapatillas. Las apariencias engañan y lo que dijo este señor fue ‘a quien le ganó’.

Ese fue Guillermo Vera, el vicepresidente de la ANFP.
Sí, y yo creo que lo hizo defendiendo a Acosta porque es su amigo, pero lo defiende mal porque como técnico gané y como jugador también gané.

¿Se siente el DT más exitoso?
Los triunfos son la suma de muchos factores. Para ser el mejor hay que mantenerse en el tiempo y eso es muy difícil. Hemos hecho una buena etapa en Colo- Colo, pero tengo claro que soy evaluado todos los fines de semana y si ganó soy un fenómeno y si pierdo soy un tonto.

Arturo Salah dijo que era el DT de “moda” y que por eso lo están llamando para la Roja.
Prefiero estar de moda, qué pasar de moda.
¿Hay mucha envidia en el ambiente futbolero?
Sí, pero no te lo demuestran públicamente. Yo creo que acá, está el hecho de que si vos te compras un auto nuevo te dicen ‘puta, este está robando o está vendiendo droga’. Siempre te están menoscabando.

¿Cómo lo hizo Acosta?
Es un tipo con mucha experiencia que lleva 10 años a cargo de la selección. Algunas cosas las logró y otras no, pero a mí me llama la atención que diga que en los últimos 90 años Chile no ganó nada. Ahí vos decís ‘bueno, vos estás en la selección casi el 10% del tiempo’. Entonces, también somos responsables y yo como entrenador también tengo mis pecados de que el fútbol chileno no crezca. Si no sacó jugadores a nivel internacional, si no logró campeonatos. Esto no es problema sólo del tipo que está a cargo. Es de todos.
Lo que pasó en Venezuela ¿fue por la pendejería de los jugadores, o es responsabilidad de Acosta?
Si vos hacés alguna macana y tu vieja te dice ‘yo no te críe para esto’ también es un poco culpa de ella, pero los jugadores ya son grandes y acá creo que la responsabilidad pasa primero por ellos. Si vos me decís ‘hace 5 meses que no tienen relaciones sexuales y no pueden tomar un trago’… pero llevaban dos semanas… Cualquiera se puede aguantar.

¿Le interesa dirigir la Roja o no?
Según para qué. Yo dije ‘me bajó porque no me interesa ser el tipo popular’. La popularidad la agradezco pero no me interesa llegar a un lugar donde no me quieren y están obligados a ponerte.
Y si las condiciones se dan. ¿Tendría ganas?
Si las condiciones se dan, sí. La selección es algo muy importante, pero tenés que evaluar muchas cosas que tienen que ver con la calidad de vida. Para mí no es agradable ser conocido.

¿Qué le molesta?
No tener intimidad. La semana pasada fui al Parque Arauco con mi hija y me dijo que yo era un pobre tipo porque cada dos segundos tenía que hablar con alguien o sacarme una foto. Mirá, yo tenía dos teléfonos y el mío lo suspendí porque cuando salimos campeones me llamaron de la cárcel de Colina unos internos para felicitarme. Eso no es normal.

Pero es popular, salió Rey Guachaca. ¿Le gustan los garabatos chilenos?
Yo digo culiao y también uso mucho el hueón. En Argentina digo pelotudo o boludo, que es como el hueón de ustedes. A mi me gustan los garabatos, está en mi esencia usarlos. Pero yo lo ocupo para acercarme y no para ofender. En Argentina vos te juntás con un amigo y decís ‘que hacés hijo de puta, como está la concha de tu madre’ que es como decir te quiero mucho.

¿Se sale de madre cuando sube a un avión?
Si. Una vez casi me caigo cuando iba de Buenos Aires a Santiago del Estero. Hubo una brava tormenta, gritos, cayeron las máscaras y dieron instrucciones de aterrizaje. De ahí que empecé a tenemerle a los aviones. El año pasado para mi cumpleaños mi mujer me hizo una fiesta y yo al otro día tenía que viajar a Concepción y me subí al avión y me agarró un ataque de pánico que no podía respirar. No sé, relacioné que tenía 42 años y mi hijo 10 y mi papá se murió cuando yo tenía esa edad, entonces, yo me bajé, llamé a mi mujer y cuando vino me puse a llorar.

Lo entiendo, yo tengo fobia a los perros.
Yo también les tengo miedo a los perros y si vamos en auto y yo no manejo también tengo miedo. Voy a apretando el freno y mirando para los costados. Mi auto es muy rápido, pero jamás voy a 180 y si veo a un chiquito correr hacia la calle, aunque se pare, me imaginó que hubiese pasado si cruza y lo atropelló.

¿Fue al psicólogo?
Sí y me dijo que le tenía miedo a la muerte, pero uno igual se sube al avión. Menos mal que existe el ron y las pastillas para dormir.

NI LENTEJAS NI POROTOS
¿Por qué le dicen ‘Bichi’?
Me lo puso mi papá cuando era chiquito, pero nunca supe porqué. Mi hermano mayor me decía ‘hicho’, porque hinchaba mucho.

Ja, ja. ¿Siempre quiso ser futbolista?
No, yo tuve la obligación de serlo porque era la única forma de salir de la pobreza. Yo vengo de una familia muy humilde y en los barrios donde yo nací la pelota es un juguete barato con el que juegan 20. Yo a los 10 años trabajaba haciendo jaulas para pájaros y zapatos.

¿Sí?, ¿Qué era lo que más le faltaba?
Algo que no voy a tener nunca: un viejo. Ahora, materialmente, no tenía zapatillas y la ropa la pasábamos del más grande al más chico. Para nosotros comer siempre lo mismo era bastante común, por eso, ahora no como ni lentejas ni porotos. Mucha gente dice que si naciera de vuelta le gustaría vivir lo mismo, pero a mi no me gustaría, aunque no fui un chico infeliz.

Pero tuvo que madurar muy pronto.
Y bueno, de pasar a tener un papá, pasé a no tener más. Cuando murió mi viejo mi familia se dividió. Éramos ocho hermanos y algunos se fueron donde una tía y yo me fui con mi abuela en el barrio Morón, que es muy feo y complicado, entonces, ella no me dejaba salir a la calle, pero los chicos venían a buscarme y le decían ‘deje salir al Bichi, para jugar a la pelota’. Ahí mi abuela pensó ‘este debe jugar bien si lo vienen a buscar tanto’ y me llevó para que empezara en un equipo.

¿Cómo era a los 17 años cuando se quedó con el puesto de Maradona en Argentinos Juniors?
Flaco.

Ja, ja.
En el ‘81 cuando se va Maradonna empiezo a jugar con el 10, e inmediatamente hay una comparación, pero éramos muy diferentes. Él era mucho mejor que yo.

Ricardo Piglia, dijo en The Clinic que después de Maradona usted era uno de los mejores jugadores argentinos; que no se podía creer lo bien que jugaba, pero que tenía una distancia metafísica con el éxito. ¿Está de acuerdo?
Mucha gente dice ‘bueno podría haber logrado más’, pero ¿más que quién?… Cuando uno empieza a juzgar a personas conocidas es porque quisiera ser como ellos. Uno dice ‘si yo fuera este haría tal o cual cosa’, pero a lo mejor el que está siendo admirado no tiene deseo de hacerlo. Yo logré bastante, salí campeón muchas veces, jugué en varios equipos, entonces, me dicen ‘no triunfaste’, pero comparándome con quien… ¿Lo conocés a Batistuta?

Por supuesto.
Un buen jugador. Pero nunca salió campeón en nada. Entonces, dicen ‘ganó más dinero’ y eso es otra historia. Maradona, por ejemplo, jugó siempre para ser el mejor. Yo no digo que le vendiera el alma al diablo, pero yo no la voy a vender nunca porque mis objetivos de vida son distintos, ni mejores ni peores.

¿Le parece odiosa la comparación con Maradona?
Toda mi vida la he sufrido y no me ofende porque estamos hablando del mejor jugador de toda la historia. Entonces, vos decis ‘pucha si me comparás con este, es porque habré sido bueno’. Hace poco tiempo salió un ranking en Argentina en que yo aparecía en el número 26. Cosa que tampoco me merezco, porque estaba Labruna, Maradona, Kempes. Yo no tengo la capacidad para decir si fui mejor o peor que este. Soy argentino, pero nunca tanto.

¿Cuál fue su ventaja frente al resto?
Yo pensaba muy rápido y le pegaba muy bien a la pelota. Yo siempre digo el fútbol es como una prueba de matemáticas: todos llegamos al resultado, pero en tiempos diferentes. Es una cuestión de velocidad.

¿Por qué hacía la rabona?
Porque nunca pateé de izquierda, entonces, usaba la pierna derecha para que no se vea la falla.

¿Se inspiró en algún jugador conocido?
No, porque mucha gente hace la rabona, pero profesionalmente es más difícil porque tenés que estar dispuesto a que te insulten. Si sale mal dicen ‘a este pelotudo cómo se le ocurre hacerla’

Es agrandado hacer la rabona, es una jugada de choros.
Pero hay que saber medir el momento. Si vos la hacés para cancherear cuando vas ganando 5 a 0, claro. Por eso tenés que hacerla ganando, perdiendo, empatando, con lluvia, con viento. Tenés que hacerla siempre porque el rival puede pensar que lo estás cargando.

Usted perdió un penal con la rabona frente al Súperman Vargas.
Fue un rebote, pero de que lo perdí, lo perdí. Yo era de los jugadores que intentaba hacer cosas y si me salía extraordinario y si no, no… Es que en el fútbol tomás decisiones buenas o malas cada dos segundos. Y él que toma la mayor cantidad de decisiones seguidas es un fenómeno, pero todos se equivocan, todos.

EL POTO DE LAS CHICAS
De todos los futbolistas a los que ha entrenado. ¿Hay alguno con el que se sienta identificado?
Creo que el que más se parece a mí es el Chupete (Suazo)… Él era una bolsa de problemas cuando vino a Colo- Colo, un chico humilde que perdió a su viejo y le faltaba cariño. Nosotros no lo cambiamos, lo entendimos y cuando se fue me quedé con su última camiseta.

¿Un DT tiene que ser un segundo padre, un amigo o un perro nazi?
Yo trabajo como un compañero no como un jefe. Y vos tenés que aceptar a los jugadores con sus defectos y virtudes y trabajarlas. No podés esperar que venga Jesucristo y te cambié todo. Para ser padre tenés que acordarte que fuiste hijo, por eso, yo no les hago a los jugadores lo que no me gustaba que me hicieran a mí. Por ejemplo, que el técnico saliera públicamente a criticarme, a decir ‘es un tonto, jugó mal’. Yo trabajó con la confianza y tampoco me levantó de la banca si vos te equivocás a reforzar tu error. Yo sé igual que vos cuando te equivocás y cuando no.

¿Resulta perturbador el éxito para un cabro que está empezando?
Nadie te enseña a ser famoso. Es una cosa que vos tenés que aprender a manejar cuando te llega, y eso depende de los instrumentos que te hayan dado cuando eras chico. Vos imaginaté que tenés 20 años, 100 lucas en el bolsillo para gastar y sos conocido y vas a un lugar y te dejan pasar gratis y las mujeres te quieren conocer. Es muy difícil. Yo no fui ningún santito.

¿Ah sí?
Pero no tuve el problema de las minas. Pololeé con mi mujer desde los 15 años y a los 23 me casé y tuve hijos. Yo era campeón del mundo y no tenía auto. Le compré la casa a mi vieja, un departamento, transé cosas por el auto. Hoy, es lo primero y lo único. Entonces, yo ahora tengo un auto caro porque tengo una seguridad económica, pero no tengo la necesidad que tiene un chico de 20 años.

¿De andarlo exhibiendo?
Hay veces que los chicos se exhiben, pero a las mujeres también les pasa. Algunas creen que poniéndose una minifalda un hombre las va a mirar más que usando un vestido largo y no saben que el hombre usa la imaginación y si no ve nada se puede excitar más que viendo todo.

Hace un tiempo dijo que un futbolista bien entrenado es capaz de hacer un par de cosas en la cama que nadie más puede. Pura curiosidad ¿Cuáles?
Me refiero a que cualquier chico de 20, o 25 años entrenado tiene más fortaleza que un tipo como yo. Ya no ando por la calle mirandolé el poto a las chicas, cosa que si andaba haciendo cuando tenía 22. Eso no quiere decir que no miró, pero tenés otros temas. Un tipo entrenado, o musculoso evidentemente es mucho más potente que uno delgadito. Lo que no quiere decir que más hombre, pero sí saca más provecho.

¿Por qué para los futbolistas las únicas mujeres que existen son las modelos?
Ja, ja. Lo que pasa es que no conocen otra cosa. Yo no digo que todas las chicas y los chicos que van a una discoteque son de vida alocada, pero hay lugares para encontrar mujeres para casarse y lugares que no. Yo siempre digo que a lo mejor uno va a una casa de prostitutas y se enamora de una y no tiene nada de malo, pero que sea prostituta hasta ese momento, después que no siga ejerciendo.

¿La mujer de un futbolista tiene que ser más piola que una modelo?
Ser la esposa de un jugador de fútbol no es fácil. Yo no podría vivir tranquilo si estoy concentrado y mi mujer está bailando, por más que me diga que se porta bien. Yo creo que ella necesita su espacio y no pretendo llegar a mi casa y que esté sentada esperándome. En Argentina hay un dicho: ‘si el caballo lo tenés que atar es porque no es tuyo’. Allá hicieron un estudio donde salió que los moteles trabajan más de día que de noche, entonces, no es que a mi me preocupe, lo que yo digo es que tengo que vivir tranquilo y mi mujer tiene que vivir tranquila. Esto de andar cuidándose no puede ser.

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