Antonio Skarmeta

Podríamos comenzar este artículo citando el libro de Cicerón sobre la vejez, la experiencia y la sabiduría, haciendo uso precisamente de una cita culta, que es una estrategia bastante común para granjearse la amistad y los favores de los más viejos. Pisar palos no es sólo privilegio de los más inexpertos, y hay algunos vivarachos que se dedican a conquistar a ciertos viejos y viejas cracks, para orientarles sus gustos, prejuiciarlos con respecto a ciertos autores, para definir los siempre controvertidos premios y dinerillos, artículos, críticas, favores varios. Lo triste es que algunos de los más grandes caigan como moscas, a mí personalmente si fuera un viejo crack me parecería completamente triste que un sagaz ajedrecista literario me encajara sus gustos y guiara mis lecturas.

La táctica es sencilla: leer el material de los más grandes, invitarlos por ahí a alguna cosita, publicarles algo por allá, y listo el pollo. Ya tenemos el voto y la simpatía de tal o cual de la Academia Chilena o cualquier lugar por el estilo. Y de esa manera pueden definir el Premio Neruda entre otro sinfín de cosas, asfixiar a los que consideran sus enemigos literarios, etc. Es también importante hablar de métrica, la cita en latín y griego, y todas esas cosas que les encantan a los utilizables viejas y viejos no tan cracks si se dejan meter el dedo en el culo con tanta facilidad. La culpa no la tienen las sabandijas que se dedican a eso desde LUN, desde la Academia Chilena, desde el cafè de la esquina, sino los mismos viejos cracks que no saben distinguir un halago ladino del legítimo interés; un diálogo desinteresado a que los utilicen como meros peldaños.

Otro truco es el de la farándula histórico literaria: un libro sobre el hijo del presidente Balmaceda puede granjearse la amistad de todos los parientes vivos del presidente Balmaceda, y de quienes quieren conocer los entretelones de sus antepasados. El grupo objetivo tiene poder adquisitivo y con toda la prensa cubriendo por amistad al escritor histórico-farandulero, la cosa puede circular y abrir caminos. Nuevamente, la culpa no es del escritorzuelo aprovechador sino de los que no cachan cómo les meten el dedo en el hoyo tan impunemente. Tambièn escribió un libro sobre diatribas de Neruda, no entiendo para qué. Si es por bajezas, mejor prender la tele.

Por cierto, hay viejos que no son manejados: son ellos los que manejan y definen el perfil cultural y nadie jamás les metería un gol. Ellos definen, nadie los pautea. Y otros en los que todos confiamos. Alguna vez, me enteré de que cierta crítica a quien respeto mucho tenía un interés genuino sobre algunos escritos míos, pero luego ese interés desapareció por arte de magia, de un día para otro. En realidad una pena, considerando que jamás compartí una sola taza de té con esa crítica y especialista en Enrique Lihn, tema que siempre me ha interesado, sobre todo a la hora de romper ciertos clichés, tal el que señala que Lihn es una evolución de Parra, un cliché tan errado como malintencionado, como el que le atribuye a Martínez la paternidad de Zurita y otras tonterías que varios repiten como loros. Lo cierto es que a algunos más grandes es fácil dárselos vuelta, y es un truco no muy limpio.

Acaba de empezar otra temporada de patos y conejos: los premios del CNCA. Cada año tengo que firmar no sé cuántas cartas de gente que quiere un par de crónicas o ensayos o poemas míos aquí, una recomendación allá (¿servirán mis recomendaciones, me pregunto? Capaz que ejerzan el efecto contrario). No sabemos si los criterios de cuoteo, corrección política o anda a saber cuál tendencia será la que defina el tono de este año en el casting, o capaz que sea con fair play, que a veces hay algo de eso también. O si se premiará el elafante blanco de mesa de centro (cien aves de Chile y cien poemas sobre ellas; una región de Chile, un poeta y una fotografía de la región, etc.); o la corrección política, que a veces por una cuestiòn de suerte, coincide con un escritor valiente y renovador como Lemebel, y que la mayorìa de las veces es un chacreo y un patoteo descarado. O vaya Dios a saber qué línea, qué tono tendrá este casting, en el contexto de las reformas educacionales y tributarias amorfas y desinfladas, en el callamperío previsible que no le interesa a nadie, como en la Academia y el Premio Neruda, en donde a algunos más grandes los marionetean que da un poquito de pena.