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El ex presidente Ricardo Lagos salió a morigerar las cosas, luego que el pasado 27 de agosto, en una conferencia en el Icare, señalara que faltaba “voluntad política” para mejorar la infraestructura-país, entre otros aspectos. Sus dichos aterrizaron en medio de las dificultades que ha enfrentado La Moneda para llevar adelante las reformas, hecho que derivó en críticas al interior de la Nueva Mayoría y una sutil molestia de Bachelet.

No es que Lagos haya bajado el moño, pero se vio obligado a decir algo. Y así lo hizo: “Lamento mucho que mis opiniones hayan tomado otros caminos, pero si he de decir lo que pienso, seguiré pensando que el rol irrenunciable de los ciudadanos es ordenar al Estado lo que quieren”, señaló.

En una larga columna publicada hoy en La Tercera, Lagos vuelve a explicar, a su juicio, todas y cada de las cosas que ha dicho siempre desde su afán modernizador.

“Quiero partir señalando que la infraestructura es esencial para mejorar la productividad de los países. La base para dar los servicios en salud, educación, calidad de vida, vivienda, transporte y telecomunicaciones”, escribió.

A partir de allí el ex Mandatario desgranó sus ideas de tranvías, carreteras para unir Chile, aumentar de 120 a 320 kilómetros la longitud del Metro con una línea 1 “paralela” y lo que costaría.

“El costo, para tener un orden de magnitud simplemente, podría alcanzar los 2.500 o 3.000 millones de dólares en la realización de los túneles en Santiago, y 4.000 o 5.000 millones el costo de los tranvías o autopistas en las ciudades indicadas”.

Para Lagos, las obras públicas, están íntimamente ligadas a la política para generar un acuerdo en favor de los ciudadanos, el gobierno y el Estado.

“El Estado debe escuchar a todos: empresas, trabajadores, ciudadanos, organizaciones de la sociedad civil. El esbozo de lo realizado anteriormente son apuntes para comenzar un debate que debiera ser bienvenido”, apuntó.

En su escrito que contiene referencias a la energía que debería producir Chile, el medioambiente, la migración, el cambio climático, el crecimiento de las ciudades, la “energía mareomotriz”, entre otros ámbitos en los cuales Chile debe crecer, Lagos propone una alianza: “Una forma de resolver adecuadamente ciertos conflictos que estos temas pueden generar es con activos públicos, es decir, llamando el Estado, por ejemplo, a concesionar centrales de generación y de transmisión. Lo anterior permite generar activos financiados por los privados, pero que permanecerán de propiedad del Estado, sin perjuicio de que su operación y flujo accedan a los privados”.

Lagos explicó que, como siempre ha sostenido, el “entendimiento público y privado, es claro y definido, y no hay duda de que somos capaces de planificar a largo plazo”.

“Es el Estado el que debe tomar la decisión, escuchando a empresas, trabajadores y ciudadanos. Es el Estado, el gobierno, el que tiene que tomar la conducción de una tarea como esta. Lo anterior son simples apuntes para comenzar un debate, que sería muy bienvenido”, insistió.
A juicio del otrora ministro de Obras Públicas, no hay que llorar sobre la leche derramada, sino mirar al futuro porque el mundo cambió.

“Aquí no se trata de nostálgicos del ayer por lo que se hizo, ni de aquellos que son ilusos por lo que haremos mañana; la vida es un continuo y las sociedades también. Hubo una agenda hace 25 años, el año 90, y buena parte de esa agenda se cumplió con éxitos y fracasos, como toda historia humana, pero por ello también señalé que se iniciaba al término de este período un nuevo ciclo económico, político y social. Y este nuevo ciclo exige, entonces, una nueva mirada”, concluyó.