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La reforma tributaria ya es realidad y partir de este miércoles 1 de octubre comienza su aplicación gradual, luego de su publicación en el Diario Oficial.

Respecto de lo que afecta directamente el bolsillo de las personas, en lo inmediato será más caro comprar alcohol, cigarros y bebidas azucaradas.

Esto, porque entran en funcionamiento los impuestos correctivos, que fueron incluidos en el proyecto para controlar ciertas conductas; obviamente, como fumar y tomar.

Los vinos y cervezas, parte de los fermentados más consumidos por la gente, aumentan su porcentaje de impuestos desde 15 a un 20,5%.

El subsecretario de Hacienda, Alejandro Micco, explicó en Radio Cooperativa, que con la nueva normativa un vino que cuesta 2 mil pesos subirá 100 pesos por botella; mientras que una cerveza de mil pesos subirá, en promedio, 50 pesos. El pisco, ron y whisky subirá cerca de 100 pesos.

Se trata de un incrememto bastante considerable, pero no tanto como el que se le comienza aplicar a los destilados, que pasan de 27 a 31,5%. Es decir, la siempre bien ponderada piscola será más cara, sobre todo si se toma con bebiza azucarada. Por ejemplo, una botella que cuesta 4.800 pesos pasará a costar unos 5.400 pesos.

¿Qué pasa con los puchos?

Para los que fuman sí que es una mala noticia, aunque sabida, pues los tabacos incrementarán en ocho veces su impuesto específico, lo que se se traduce en alzas de 600 pesos por cajetilla.
Este ítem pasará de aproximadamente $109 a $870 pesos.

Cabe recordar que la reforma tributaria, uno de los ejes del programa de la Presidenta Michelle Bachelet busca recaudar 8.300 millones de dólares en régimen.