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Por qué una niña querría jugar con una mujer gorda con cicatrices y tatuajes, plantea La Segunda en su sección Segunda Mirada, columna editorial donde critica que promover la realidad con una barbie que se asemeje más a lo normal de la gente no pasa sólo por eso.

La sección dice que si de realidad se trata habría que promover que las niñas jueguen con muñecas agobiadas que van a cobrar la sección de alimentos, y dejan a los hijos con la nana para ir a un happy hour, o con muñecas adolescentes solteras con dos hijas.

También, apelando a la igualdad de género, pone como ejemplo la muñeca estresada porque gana menos que Kent, pese a estar más capacitada.

En el caso de los niños, dice que hay que dejar de lado los superhéroes y agarrar a contadores calvos y gordos.

Al parecer, al vespertino no le gustó mucho la idea de la barbie normal, que Nickolay Lamm lanzó al mercado promoviendo la tesis de que “la realidad también es hermosa”.