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El senador y presidente del MAS, Alejandro Navarro, aseguró que la redacción de una nueva Constitución no es una prioridad para los chilenos, cuyo debate se iniciaría el próximo año, según anunció el Gobierno.

“El 2015 la agenda va a estar concentrada en los proyectos educativos, las reformas laborales, la reforma al sistema de salud y la reforma al sistema previsional. En este escenario de reformas profundas y estructurales, el espacio legislativo y los tiempos políticos no coinciden. Es decir, todo indica que será el escenario presidencial del 2017 en donde los candidatos presidenciales asuman ese tema como una culminación política de los cambios institucionales”, dijo en una entrevista con La Tercera.

En esa linea, el parlamentario advirtió que “no puede asumirse como un objetivo político de este gobierno el terminar con una nueva Constitución”, dado que eso “sería un autogol y un tremendo error político”. Por tanto, se dijo partidario de que en su momento los candidatos presidenciales de la Nueva Mayoría “lo incorporen en su agenda y soliciten una mayoría para la asamblea constituyente”.

“Es decir, que el programa de esa candidatura presidencial incluya la demanda ciudadana de otorgarle un Parlamento para la asamblea constituyente y la nueva Constitución. Y en esto hay quienes creemos que esto debería hacerse mediante una asamblea constituyente, pero para eso se requieren 25 senadores. El escenario de debate del mecanismo y de su aprobación sólo dan cuenta de una tramitación restringida, vía votación negociada. Y ahora no hay mayoría en el Senado para acordar una nueva Constitución con cambios profundos”, explicó el líder del MAS.

Según Navarro, por tanto, la nueva Carta Magna “no está entre las prioridades ciudadanas ni está siendo exigida como una prioridad para el gobierno desde la ciudadanía. La nueva Constitución hay que comenzarla a discutir, y yo diría que el primer debate es el mecanismo. Pero advierto que ya en el mecanismo tenemos una diferencia, y comenzar a discutir el mecanismo sólo va a profundizar las diferencias al interior de la Nueva Mayoría”.

“Hay quienes han planteado como una cuestión de vida o muerte el debate de la nueva Constitución, y estamos haciendo un número impresionante de reformas. Y no sólo hay que tener tiempo para las reformas, también hay que tener tiempo para gobernar. Por tanto, coincido con la Presidenta de que vamos a iniciar el debate, pero no puede asumirse como un objetivo político de este gobierno el terminar con una nueva Constitución. Eso sería un autogol, un tremendo error político auto asignarse esa tarea cuyas complejidades están a la vista”, insistió.