Ignacio Sanchez rector UC a1

El nombre de Ignacio Sánchez, rector de la Universidad Católica, ha sido recurrente en la última semana. Apenas la Presidenta anunció el proyecto de ley que despenaliza el aborto en tres causales, Sánchez envió un mensaje claro: “En nuestra Red UC no se harán abortos”, dijo a La Tercera. Aprovechó de enviar un mensaje a todos los funcionarios de la Red de Salud, señalando que quienes estén “disponibles para hacer abortos, deberán ir a trabajar a otro lugar”. Ni a los funcionarios ni a quienes han trabajado con Sánchez les sorprendieron las declaraciones. Desde el sindicato acusan doble estándar, mientras que en su entorno señalan que “con la iglesia y la derecha en el suelo, él está haciendo de vocero. Está sacando mucho partido de esto”, aunque añaden que “lo hace por convicciones personales”. Durante la semana pasada la Red Salud de la Inversiones La Construcción, que reúne a 17 clínicas privadas, se sumó también a sus palabras.

Sánchez estudió medicina en la misma Universidad que hoy dirige. Apenas terminó se casó con su compañera de carrera, Salesa Barja. Ambos se fueron a vivir a Canadá cuando él se ganó una beca para un fellowship de broncopulmonar infantil en la universidad de Manitoba. Hoy viven en Lo Barnechea y tienen siete hijos y un nieto. De ellos, cuatro estudian en la Universidad Católica, aunque sólo la mayor, Trinidad de las Mercedes, siguió sus pasos. Tras haber sido decano de la Escuela de Medicina fue electo rector en 2010. Como todos los rectores fue ratificado por el Vaticano y desde el primer día de su reelección en enero de este año, dejó claro cuál sería su rol este año: “Debemos ser la voz de los que no tienen voz”, dijo en esa oportunidad.

La idea de aplicar una objeción de conciencia institucional no es la primera polémica que ha enfrentado Sánchez. Ya el año pasado el sindicato de la Red de Salud UC, que agrupa a 1.500 trabajadores -80% de ellos son mujeres-, denunciaron que en los recintos de salud de la Universidad no se recetaban ni se reembolsaban anticonceptivos a menos que fueran para tratamiento hormonal. Sánchez estaba también a la cabeza de la institución cuando se realizó el homenaje a Jaime Guzmán y cuando se formularon cargos contra 29 estudiantes que acudieron a funar el evento. En esa oportunidad Sánchez evitó politizar el asunto y recordó que se trataba de un homenaje a un ex profesor de la Universidad.

El tema del aborto, en cambio, se relaciona con sus valores personales. Fuentes de su entorno señalan que su cruzada contra el aborto “no tiene que ver con pagar el precio de haber sido reelecto, sino con convicciones personales”. Como rector y miembro de la comunidad católica schoenstattiana, no es ningún secreto su cercanía con Ricardo Ezzati, que ostenta el cargo de Gran canciller en la Universidad. El tema del aborto, también lo ha discutido con el Obispo de San Bernardo, Juan Ignacio González, comuna en la que el Hospital Parroquial fue el primero en apoyar a Sánchez y declarar que tampoco estaban disponibles para realizar abortos.

A nivel parlamentario, se comenta que “tiene una relación muy fluida con los partidos de derecha y con la Democracia Cristiana a nivel parlamentario”. El diputado Matías Walker, sin embargo, señala que estos vínculos cruzan varios partidos: “yo nunca he hablado con él, aunque tiene buenas relaciones con algunos senadores de la DC. Pero en general tiene buenas relaciones transversalmente”. Una de ellas, por ejemplo, es con el senador Guido Girardi (PPD). Han visitado juntos La Moneda en el marco de la Comisión Presidencial para el desarrollo de las ciencias con el objetivo de impulsar la creación de un Ministerio de la Ciencia, ya que Girardi integra la Comisión Desafíos del Futuro en la Cámara Alta: “No son amigos, ni nada, pero han trabajado juntos en esos temas”, señalan fuentes cercanas al senador. En enero de este año Sánchez expuso en un seminario sobre el aborto en el Congreso encabezado por el senador Girardi y el diputado Marco Antonio Núñez, donde también fueron invitadas la Corporación Humanas, el presidente del colegio médico y la presidenta del colegio de matronas, entre otros expertos.

También a principios de enero, durante una sesión de la Comisión de Constitución, el diputado René Saffirio (DC), hizo públicas las llamadas que había recibido de parte de Sánchez. Su par del PPD, Loreto Carvajal confirmó que el rector también la había llamado para interceder por el cambio de nombre del Acuerdo de Unión Civil que en ese momento se llamaba Pacto de Unión Civil. Al rector le preocupaba que la gente pudiera confundir las siglas con las de su casa de estudios: PUC. Sánchez habría llamado a todos los integrantes de la Comisión de Constitución, además de asistir a cada una de las sesiones para que se lograra su objetivo. “Claramente él es más cercano a la derecha, pero que finalmente le cambiaran el nombre demostró que tiene llegada con los sectores de forma transversal”, comenta el diputado Walker.

Aborto al interior de la UC

Tras las declaraciones de Sánchez las reacciones desde el oficialismo tuvieron distintos tonos, pero estuvieron de acuerdo en que la objeción de conciencia debe ser personal y no institucional. El Vocero de gobierno (s) José Antonio Gómez señaló que las leyes deben ser cumplidas por todos, mientras el diputado Mario Schilling se acogió a los que dijeron que la Universidad no debería recibir fondos, señalando que incluso debiera ser expropiada, aunque más tarde señaló que lo había dicho en tono de broma.

Al interior de la Universidad, sin embargo, las opiniones están más divididas, especialmente con la presidencia en la Federación de Estudiantes de Ricardo Sande, la primera administración gremialistas en la Feuc en seis años.

Aunque Sánchez ha señalado que en su juventud tuvo problemas con el gremialismo por ser contrario a la dictadura, hoy día el respaldo viene precisamente de ahí. Al interior de la Universidad se comenta que durante el 2011 el rector hizo un muy buen manejo de la situación: “Al principio era muy crítico de lo que estaba ocurriendo, pero luego fue un poco más permisivo en cuanto a pequeñas tomas y cosas así. Logró capitalizar los efectos negativos de las marchas para que hoy la Católica sea una mejor alternativa que la Chile o la Usach en el sentido que es un ambiente menos politizado y vas a salir de tu carrera en la fecha que corresponde”.

Sande, estudiante de Derecho, dice que lo que ha propuesto Sánchez no tiene nada de raro: “La UC tiene un sello y una línea, que en el momento que se pierde deja de ser Universidad Católica. Yo creo que lo que hizo el rector Sánchez fue justamente defender ese sello y esa línea”. A su juicio, el aborto, más que un tema de salud pública, es “valórico y un tema de principios. Mi postura personal, de la Feuc y del movimiento gremial es que nosotros estamos en contra de cualquier tipo de aborto porque nosotros creemos en la dignidad humana que va desde la concepción hasta la muerte natural. Entonces, tenemos esa postura, estamos en contra del proyecto de ley, pero más en contra estamos en que un Gobierno e exija a un hospital universitario un procedimiento que va derechamente contra sus principios”.

Miguel Antileo, por otra parte, es presidente del Sindicato de la Red de Trabajadores UC y como dirigente conoció a Sánchez cuando era decano. “Ahí fue la primera práctica antisindical. Desde que yo lo conozco no ha sido bien acogido”, dice. Las dos negociaciones colectivas que han tenido bajo la administración de Sánchez, en 2012 y 2014, levantaron polémica y ambas concluyeron sin que el rector se sentara con los dirigentes: “En los momentos más complicados, tanto de la Clínica UC como de nosotros, le dimos la posibilidad de formar relaciones y nunca se acercó. Nosotros entendemos su concepto de defender los derechos pro vida, pero después de nacer también hay otro tipo de vida y tiene que ver con los derechos de los trabajadores”.

Leonor Cerón, que en 2013 denunció que la Red Salud UC prohibiera a los médicos entregar recetas para anticonceptivos, contó a La Segunda su experiencia hace 20 años en el Hospital Clínico de la UC. Llegó con el feto muerto en su vientre y asegura que no hicieron los esfuerzos por sacarlo, generándole una septicemia. Señala que la relación a nivel de trabajadores es a través del Gerente de Recursos Humanos Carlos Ureta y jamás con el rector, a pesar de que han solicitado que los reciba. Además de no compartir los dichos de Sánchez, Leonor -auxiliar de enfermería- comenta que la negativa e institucional de realizar abortos, no sólo complicaría a los pacientes sino a los mismos funcionarios sindicalizados: “Por convenio colectivo debemos atendernos dentro de la Red de Salud. Si nos atendemos afuera no nos bonifican. No sabemos qué va a pasar si, dios no quiera, a alguna de nuestras hijas o nuestras propias trabajadoras llega con esa necesidad. ¿Adónde las van a trasladar? Y si en el traslado se llega a morir, ¿quién va a responder?”

No son las únicas dudas que se generan con las intenciones de Sánchez de que todos los médicos de la Red de Salud firmen objeciones de conciencia. El proyecto de ley señala que “el establecimiento tendrá la obligación de reasignar otro médico (a) cirujano (a) a la paciente o de derivarla en forma inmediata para que el procedimiento le sea realizado por quien no haya manifestado dicha objeción”. También agrega que “en el caso que la mujer requiera atención médica inmediata e impostergable, quien haya manifestado objeción de conciencia no podrá excusarse de realizar la interrupción del embarazo en la medida que no exista otro (a) médico (a) cirujano (a) que pueda realizar la intervención”.

Tanto Leonor como Julio Cabrera, secretario general del sindicato enfatizan que no comparten los dichos de Sánchez. “El rector tiene un doble estándar tremendo, el pronunciarse ante esas situaciones y no pronunciarse frente a temas laborales graves es un doble estándar. Es borrar con el codo lo que escribe con la mano”, dice Cabrera. Agrega que “no es extraño para nosotros que se pronuncie como un patrón de fundo”.