AL-QAEDA

La ciudad de Idleb fue tomada hoy por el Frente al Nusra, filial siria de Al Qaeda, y otras facciones de tendencia islámica, convirtiéndose así en la segunda capital provincial del país cuyo control escapa totalmente de las manos del régimen.

El Frente al Nusra, en colaboración con el Movimiento Islámico de los Libres de Sham y el grupo radical Yund al Aqsa, se hizo con el dominio total de Idleb, en el norte de Siria, tras cuatro días de ofensiva en los que se ha enfrentado a las fuerzas gubernamentales.

El activista Iyad Kurin, de la opositora Red Sham en esa zona, dijo a Efe por internet que los rebeldes están ahora liberando a los prisioneros que estaban en los cuarteles de los servicios de seguridad, además de perseguir a los remanentes del régimen en la población.

“Los insurgentes han creado un cordón con puestos de control y barricadas alrededor de la localidad, donde han detenido a todos los ‘shabiha”, milicianos prorrégimen, indicó Kurin.

Las autoridades, por su parte, están lanzando proyectiles tierra-tierra desde la vecina provincia de Hama, hacia donde se han replegado.

Por el momento, no existen cifras precisas de víctimas, pero, según el activista de la Red Sham, al menos siete civiles perecieron hoy en Idleb por los bombardeos de la aviación, mientras que al menos 65 islamistas han fallecido durante la ofensiva.

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos apuntó que hay un gran número de bajas en ambos bandos, pero no especificó su número.

El Frente Islámico, principal alianza armada islámica de Siria, donde se integran los también llamados Libres de Sham, publicó varios vídeos en internet donde aparecen los combatientes celebrando su victoria en Idleb.

En una de las grabaciones, puede verse a los milicianos delante del edificio del Gobierno provincial y en un complejo gubernamental de seguridad, ubicado en pleno corazón de la urbe.

La Legión del Levante, otra de las facciones que participaron en la batalla de Idleb, difundió un vídeo en el que dos milicianos pisan una bandera de Siria (roja, blanca y negra, con dos estrellas verdes en la mitad), que los opositores rechazan al considerarla vinculada al régimen, delante de la sede del Gobierno provincial.

En otra secuencia, se aprecia a otro grupo de combatientes tratando de derribar una estatua del difunto Hafez al Asad, padre del actual presidente, Bachar al Asad, además de su predecesor en el cargo.

Los medios de comunicación oficiales sirios no se hicieron eco de la pérdida de Idleb, pero señalaron que unidades del Ejército interceptaron a grupos de “terroristas” que se dirigían al noreste y suroeste de la población y a los que se enfrentaron “en un intento de restaurar la normalidad”.

La agencia de noticias estatal siria, Sana, que citó una fuente militar, agregó que las fuerzas armadas se están reubicando en el sur de Idleb en medio de los preparativos para enfrentarse “a miles de terroristas que están cruzando la frontera con Turquía”.

De esta manera, Idleb se convierte en la segunda capital de provincia que pasa completamente a manos de los opositores al régimen sirio, después de Al Raqa (noreste), que actualmente está en poder del grupo terrorista Estado Islámico (EI).

Al Raqa fue conquistada por varios grupos de la oposición, entre ellos el Frente al Nusra, en marzo de 2013, pero, poco después, estallaron choques entre los rebeldes, que se saldaron con el dominio del EI de la población.

Gran parte de la provincia de Idleb está en manos de la rama de Al Qaeda, que en noviembre expulsó al Ejercito Libre Sirio (ELS) tras enfrentamientos con sus milicianos.

Kurin explicó a Efe que tras la toma de la localidad de Idleb por los islamistas solo quedaría bajo el control del régimen el camino que une el pueblo de Yisr al Shugur con el cuartel de Mastuma, al suroeste de la urbe.

A lo largo de esa carretera hay una serie de bases militares que siguen en poder de las autoridades, como la de Al Quiasat, Ariha y Al Qarmin, así como el puesto de Muasara en Muhambel.

El régimen también conserva el aeropuerto castrense de Abu Duhur, a unos 30 kilómetros de Idleb.

Siria es desde hace cuatro años escenario de un conflicto que ha causado unos 220.000 muertos, según la ONU.