Caso Caval A1

Este lunes, el ex administrador municipal de Santiago y Las Condes, Patricio Cordero (UDI) se querelló por falsificación y uso malicioso de instrumento privado mercantil, acción legal en la que denuncia al socio de Natalia Compagnon en su pyme Caval, Mauricio Valero, de un posible uso de “facturas falsas para justificar gastos durante los años 2012, 2013 y 2014, y con ello rebajar su base imponible para efectos tributarios”, publicó hoy el diario El Mercurio.

Cabe decir que la nuera de la Presidenta Michelle Bachelet, Natalia Compagnon, manifestó en su declaración ante la fiscalía que Cordero, junto con Díaz, se quedarían con la mitad de lo ganado por la reventa de los terrenos en Machalí que fueron comprados tras conseguir el préstamo con el Banco de Chile, tras una reunión con el dueño y vicepresidente de la entidad bancaria, Andrónico Luksic. La acción legal apunta además de Cordero, a su contador, Roberto Castro Moya, y a todos los que resulten responsables.

Según dice el mencionado periódico, Cordero se enteró de todo esto cuando se preparaba para realizar su declaración del 18 de mayo ante el fiscal Luis Toledo.

Mencionar que Cordero es dueño del 40% de los derechos y representante legal de Inversiones y Asesorías Lo Beltrán Limitada y la contabilidad de dicha sociedad la llevaba Castro. De hecho El Mercurio publicó que en la querella dice que “nuestro representado (Cordero) ha advertido que Roberto Castro (contador), concertado con Mauricio Valero, emitieron y utilizaron facturas de Inversiones y Asesorías Lo Beltrán Limitada sin su autorización ni conocimiento, documentos que por cierto no reflejan servicios realmente prestados, con el único objeto de justificar gastos en la contabilidad de la sociedad de Valero, Exportadora y de Gestión Caval Limitada, y con ello rebajar su base imponible para efectos tributarios”.

En otros pasajes de la querella, el matutino asegura el extravío de 19 facturas de la firma de Cordero con destino desconocido. Nuevo habrían sido facturas ideológicamente truchas que habrían sido incorporadas en la contabilidad de Caval.

“Ninguna de las facturas antes mencionadas obedecen a servicios realmente prestados, y los dineros que en ellas se indican jamás han ingresado a la cuenta corriente” de la empresa de Cordero, se señala en la querella.