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Con una masiva asistencia, estimada en alrededor de 2.200 personas, se desarrolló en el sector de Comillahue, en Tirúa Sur, el gran trawün-nguillatun organizado por las comunidades mapuche lafkenche de la comuna, y que tenía como objetivo lograr acuerdos y consensos para exigir la derogación de la actual Ley de Pesca o “Ley Longueira”, que deja prácticamente todos los recursos marinos en manos de siete acaudaladas familias de nuestro país, en detrimento de otros actores, como los miembros de las comunidades lafkenche -que han hecho uso ancestral del mar, y lo han visto, no sólo como fuente de riqueza material, sino que además desde el punto de vista religioso y medicinal- y los pescadores artesanales.

El antecedente de este excepcional evento se gestó el día lunes 20 de julio, en una reunión convocada por la organización Identidad Territorial Lafkenche, y que se llevó a cabo en el Internado del Liceo C90 de Tirúa. En esa oportunidad se convocó a dirigentes de comunidades de la VIII, IX, X y XIV Regiones, además de representantes de sindicatos de pescadores de Tirúa. En conjunto, se discutió acerca de la naturaleza y alcances de la Ley de Pesca N° 20.657, y su negativo impacto sobre estos actores, pues en el caso de los pueblos originarios, éstos quedan excluidos de la citada ley, y en consecuencia, no se les reconoce el derecho a extraer los recursos del mar, mientras que a los pescadores artesanales se les fijan arbitrariamente cuotas máximas de captura.

Además, se dejó constancia de que las comunidades mapuche lafkenche de los territorios ya mencionados se estaban organizando para pedir la derogación de la citada ley, cuya génesis es viciada e irregular, ya que acusa el pago ilícito a parlamentarios por parte de las grandes empresas pesqueras, para que su tramitación en el Congreso fuera expedita.

También se planteó que la Ley de Pesca, que fue votada en el año 2012, no consideró el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), suscrito por Chile, en el que se estipula la consulta obligatoria a los pueblos originarios cuando se trate de medidas que les afecten. En este caso, los lafkenche no fueron consultados, y por ende, no pudieron participar de manera previa, libre e informada en la tramitación de esta ley.

Finalmente, se señaló que la Ley de Pesca hace caso omiso de aquella que crea el Espacio Costero Marino para Pueblos Originarios (N° 20.249), con lo que se da la paradoja y el contrasentido de que a los lafkenche, por una parte, se les reconoce el derecho al uso del mar, pero por otro lado, no se les permite extraer los recursos marinos.

Por todo lo antes mencionado se acordó organizar un gran encuentro político y ceremonial los días 28 y 29 de agosto en el sector de Comillahue, en Tirúa Sur, con la finalidad de discutir la “Ley Longueira” y lograr los acuerdos necesarios para emprender acciones conducentes a exigir su derogación.

Futa trawün-nguillatun de Comillahue

El futa trawün-nguillatun de Comillahue comenzó el día viernes 28 de agosto, alrededor de las 6 de la tarde, con la llegada de los invitados, que incluyeron a miembros de comunidades lafkenche y sindicatos de pescadores de Iquique y del amplio territorio comprendido entre el Golfo de Arauco y Palena, De esta manera, asistieron dirigentes y miembros de comunidades de Arauco, Lebu, Los Álamos, Cañete, Tirúa, Carahue, Puerto Saavedra, Teodoro Schmidt, Toltén, San Juan de la Costa y Hornopirén.

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A la cita acudieron también dirigentes de los Sindicatos N° 1 y 2 de Tirúa, del Sindicato de Pescadores Boteros de Lebu; del Sindicato Viejos Lobos de Mar, de la misma comuna; de la Mesa Comunal de Pesca de Lebu; de la Agrupación de Pescadores y Recolectores Lafkenche de Lebu; de los Sindicatos de Pescadores Artesanales de Puerto Saavedra, San Juan de la Costa y Coronel; del Sindicato de Pescadores Recolectores de Corral, del Sindicato de Pescadores Artesanales de Caleta Cavancha de Iquique, además de dirigentes de la Federación de Estudiantes de la USACH, Universidad de Concepción y Universidad Católica de Temuco.

Junto a ellos también quisieron estar presentes jóvenes representantes de los Partidos Revolución Democrática (RD), Izquierda Autónoma (IA), y Unión Nacional Estudiantil (UNE), quienes se unieron al anfitrión, el dirigente y alcalde de la comuna de Tirúa, Adolfo Millabur, y sus similares de Renaico, Juan Carlos Reinao; Galvarino, Fernando Huaiquil; y Puerto Saavedra, Juan de Dios Paillafil, todos miembros de la Asociación de Municipalidades con Alcalde Mapuche (AMCAM), autoridades que consideraron relevante asistir al encuentro por pertenecer a este pueblo originario y por la importancia del evento.

Tampoco los concejales Miguel Liguempi, José Linco y Roberto Garrido, de la comuna de Tirúa, estuvieron ausentes de esta cita, a los que se sumaron concejales provenientes de otros territorios involucrados en la discusión, como Patricio Aniñir, de Los Álamos; Prosperina Queupuan, de San Juan de la Costa; y Luis Carmona, de Puerto Saavedra.

Los dirigentes de las comunidades lafkenche de Tirúa Sur, además del dirigente Adolfo Millabur y el consejero regional de la CONADI, Iván Carilao, dieron la bienvenida a los asistentes después de una rogativa, explicando la naturaleza y trascendencia de la reunión, tras lo cual muchos invitados se presentaron, reconociendo la importancia de reunirse para dialogar durante toda la noche y tener al día siguiente un acuerdo claro para trabajar en torno al objetivo definido. Tres videos educativos fueron proyectados en un telón, todos alusivos al carácter abusivo e injusto de la Ley de Pesca y la depredación de los recursos del mar por parte de las grandes empresas industriales.

La noche transcurrió entre momentos de reflexión intensa, fogatas y bailes, y otros destinados a compartir fraternalmente los alimentos y las experiencias de vida, siempre a la espera del amanecer, instante en que una parte de los asistentes descendió hasta el lafken (mar), para realizar la tradicional rogativa, mientras una multitud esperaba la ofrenda de mar en el rewe. Este rito constituyó, según quienes participaban por primera vez en esta ceremonia, uno de los momentos más emotivos y hermosos de todo el trawün-nguillatun.

Durante la mañana llegaron hasta Comillahue el senador Alejandro Navarro, quien participó de la rogativa, y el diputado Manuel Monsalve, únicos parlamentarios que quisieron acudir al encuentro, pese a que en las semanas previas se había extendido una carta-invitación abierta a diversos congresistas y personalidades del mundo político. Ambos permanecieron en el lugar hasta la hora de los discursos finales, destinados a hacer públicos los consensos acordados durante las horas anteriores.

Las resoluciones definitivas que emanaron de la asamblea se tradujeron en los siguientes puntos: en primer lugar, que la única salida al grave problema que aqueja a las comunidades mapuche lafkenche y los pescadores artesanales en relación al acceso a los recursos marinos es exigir la derogación de la actual Ley de Pesca y trabajar una propuesta justa, que satisfaga las demandas de los actores postergados en el actual cuerpo legal. Esto implica no caer en la lógica de redistribuir las cuotas de captura, lo que significa perpetuar la privatización del mar, sino que declararlo como fuente de bienes comunes y colectivos de todos los chilenos. Para otorgar fuerza a esta demanda, los dirigentes de las comunidades firmaron una carta de adhesión, que será enviada en el breve plazo a todas las instancias necesarias.

En segundo lugar, las comunidades sellaron un compromiso con los representantes de los sindicatos de pescadores presentes, que se tradujo en un simbólico apretón de manos, un abrazo solidario y la promesa de actuar unidos, de manera sinérgica, para lograr la meta propuesta. De acuerdo al dirigente Adolfo Millabur, es precisamente esta mancomunión de fuerzas la característica que crea un punto de inflexión en la historia reciente de ambos actores y el elemento signado para asegurar una lucha tenaz en pos del objetivo final.

Un tercer punto relevante estuvo determinado por el interés y la voluntad de los dirigentes estudiantiles, quienes trabajarán y apoyarán decididamente a los lafkenche y los pescadores artesanales para exigir la derogación de la Ley de Pesca.

Finalmente, se acordó emprender acciones, cuya naturaleza será definida próximamente, para conseguir este propósito, con la convicción de que el gran número de convocados y la fuerza del movimiento serán aliados importantes en la consecución de los fines propuestos.
A eso de las 5 de la tarde del sábado culminó el gran encuentro con un purrun alrededor del rewe, y la opinión generalizada es que los asistentes partieron cargados de newen para enfrentar un nuevo reto, que en el caso del pueblo mapuche se suma a la larga historia de desafíos que ha debido enfrentar durante los últimos siglos.