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Nacional

8 de octubre de 2015

La reacción de la Comunidad Judía tras revelación de vínculo que tuvo nuevo miembro del TC con revista tildada de nazi

"En un contexto donde la igualdad y la no discriminación se transforman en pilares fundamentales de nuestra sociedad, el nombramiento para cargos de relevancia nacional de personas que de una u otra manera han participado en instituciones o medios de difusión donde se reconocen y aplauden ideologías totalitarias y discriminatorias, resulta contradictorio y por sobre todo extraordinariamente preocupante", sostiene la agrupación a través de un comunicado.

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Portada ciudad de los césares 2

«Como extraordinariamente preocupante» calificó la Comunidad Judía de Chile el vínculo editorial que alguna vez tuvo el nuevo miembro del Tribunal Constitucional,  José Ignacio Vásquez, con la revista Ciudad de Los Césares, publicación que carga con el calificativo de defensora de ideas nazi, y en donde se resalta la figura de Adolf Hitler.

A través de una declaración pública, la agrupación indicó que «la Comunidad Judía de Chile expresa su profunda preocupación por los hechos revelados hoy en una nota publicada por el medio electrónico The Clinic, en donde  se informa que el señor José Ignacio Vásquez, recientemente designado ministro del Tribunal Constitucional, habría formado parte por al menos 7 años del consejo de redacción de la Revista Ciudad de Los Césares, de tendencia abiertamente Nazi, racista y antisemita, revista en la que además,  habría publicado artículos de su autoría».

Asimismo, agrega que «en un contexto donde la igualdad y la no discriminación se transforman en pilares fundamentales de nuestra sociedad, el nombramiento para cargos de relevancia nacional de personas que de una u otra manera han participado en instituciones o medios de difusión donde se reconocen y aplauden ideologías totalitarias y discriminatorias, resulta contradictorio y por sobre todo extraordinariamente preocupante».

La Comunidad Judía cierra el documento expresando que «respetamos las decisiones de nuestra autoridades, pero pedimos indagar sobre la veracidad de los hechos informados en la publicación antes referida y de ser ellos efectivos adoptar las medidas y decisiones correspondientes a efectos de garantizar a toda la población que los integrantes de tan prestigioso y relevante tribunal sean profesionales que, ante todo, garanticen la igualdad y el respeto a todas las personas, sin importar su origen, orientación sexual, religión, edad o color».

Según la investigación de este medio, Vásquez Márquez tuvo un activa participación en la revista «La Ciudad de los Césares» entre los años 1989 y 1996 como columnista y miembro de la redacción. Posteriormente, siguió colaborando a través de la elaboración de artículos y participaciones en encuentro organizados por la publicación.

En el año 1997, junto a otros tres estrechos colaboradores: Primo Siena, autor de “La perestroika del último Mussolini”; Vittorio di Girolamo, autor de “Hijo de la Loba, mis recuerdos del Fascismo”; y el abogado Juan Andrés Orrego, defendió a la revista del calificativo de nazi.

En dicha oportunidad, los cuatro escribieron que “mal, por lo tanto, podrían ser calificados como racistas y totalitarios quienes, como nosotros -herederos de las raíces que sustentan el humus cultural clásico de nuestra América Románica- no se homologan al totalitarismo moderno y asumen las diversidades de los pueblos y las naciones, buscando recuperar sus identidades peculiares, como la mejor defensa contra todo etnocidio espiritual, cultural y racial”.

Según la publicación de este medio, un artículo del abogado del TC, que data del año 1998, se refiere a la detención de Augusto Pinochet en Londres, a propósito de la competencia de tribunales internacionales y la “inmunidad de soberanía”. En éste habla sobre la posibilidad de un Estado de Derecho Internacional, donde el proceso podría terminar siendo “una auténtica tiranía universal y el surgimiento de un nuevo y más efectivo Leviathán”.

Uno de sus textos más conocidos es el titulado “La izquierda mira a Carl Schmitt”, de marzo de 2004, donde repasa la influencia del filósofo jurídico alemán que militó en el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán, homenajeado por el franquismo, y que fue considerado algo así como el Fiscal General del Tercer Reich.

“Por un lado, Schmitt ha sido visto como un exponente actual, un heredero de aquellos pensadores ‘contrarrevolucionarios’ o tradicionalistas (Donos Cortés, de Maistre, de Bonald), contrarios a la Revolución Francesa, pero, por otro lado, aparece también vinculado al nacional socialismo, luego de la asunción de Hitler como Canciller del Reich, actuando sólo por un tiempo como uno de los principales juristas del régimen, lo que le costará ser calificado hasta ahora como ideólogo ‘nazi’, por parte de los modernos inquisidores o gendarmes del pensamiento, al estilo de un Víctor Farías”, dice uno de los párrafos iniciales.

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