papa francisco efe

La Corte de Apelaciones de Santiago aceptó la solicitud de exhorto de la defensa de los víctimas en el caso Karadima para que el Papa Francisco explique sus palabras sobre un supuesto juicio que había desechado las denuncias en contra del actual obispo de Osorno, Juan Barros, de ser uno de los encubridores de los abusos del cura Fernando Karadima.

“La única acusación que hubo contra ese obispo fue desacreditada por la corte judicial, así que por favor no pierdan la serenidad”, dijo el Sumo Pontífice a unos feligreses chilenos en Roma durante el mes de mayo, cuando éstos les pidieron rezar por Osorno, donde ha habido diversas manifestaciones en contra del prelado cercano a Kardima. El video -grabado en una audiencia pública en el Vaticano y en el que aparece consultando al Papa por el asunto el secretario adjunto de la Conferencia Episcopal, Jaime Coiro-, se hizo público el 3 de octubre, y en él Francisco además trata de “tontos y zurdos” a la comunidad de Osorno que repudia el nombramiento de Barros.

El Ministro de fuero Juan Manuel Muñoz remitió el exhorto internacional a la Corte Suprema para ser enviado “a la Autoridad Competente del Estado Ciudad del Vaticano” y fijó la fecha para el interrogatorio de Fernando Karadima, que se realizará el 11 de noviembre próximo a las 15:30 horas en la Quinta Sala de Corte de Apelaciones de Santiago.

La diligencia busca esclarecer la actitud que tuvo el Arzobispado de Santiago con las víctimas de Karadima y las medidas tardías que adoptó la Iglesia para detener los abusos y encubrir al ex líder de la iglesia de El Bosque, esto en el marco de la demanda civil que presentaron las víctimas contra la Iglesia Católica.

Aunque también debe declarar en la causa, Barros aún no tiene una fecha fijada para el procedimiento.

EL CASO

En el caso civil que las víctimas de Karadima entablaron, ya han declarado personeros como el cardenal Francisco Javier Errázuriz quien aseguró en su testimonio que cuando aparecieron las primeras denuncias en contra del cura Karadima por abuso sexual no las creyó por la “fama hasta de santo” que tenía el sacerdote y por la falta de pruebas de las acusaciones.

El religioso, a quienes los denunciantes acusan de negligencia por la forma en que condujo la indagatoria, explicó en su domicilio ubicado en calle Suecia en Providencia que cuando surgieron las primeras denuncias y acusaciones contra Karadima no les dio gran importancia y derechamente no las creyó “porque el derecho canónico pide que uno inicie una investigación cuando llegue una denuncia que a los menos sea verosímil”.

En esa línea el arzobispo emérito precisó que además pesó mucho en ese entonces que “la fama del padre Karadima era extraordinaria, tenía hasta fama de santo, con tal fama lo que era cierto, es decir la denuncia en esa época no la creí”.

Al ser consultado por un posible encubrimiento por parte de la Iglesia chilena en torno a este caso, el cardenal juró de guata que “no existe en mi conciencia, memoria de haber encubierto abusos sicológicos sexuales ni ministeriales, ni tampoco existió intento de silenciar o acallar las denuncias”.

Errázuriz admitió durante la cita en que también estuvieron presentes las víctimas de Karadima, que a las denuncias “les restaba valor, porque eran denuncias que llegaban sin prueba, además estaba el prestigio de Karadima por una parte, segundo, era difícil asimilar que personas adultas durante años hubieran sido abusadas sin denunciarlo”.

A renglón seguido el religioso reconoció que quizás en ese entonces no tuvo la suficiente información o conocimientos respecto al comportamiento de los abusados, ya que “después uno sabe que desde la perspectiva actual de la sicología y entiende que el abusado es incapaz de acusar a su abusador o por lo menos tiene mucha dificultad”.

“Pero sin haberse metido nunca en ese campo, además tratándose de personas adultas y habiendo pasado tantos años sin haber hecho acusación, eso me llevo a no asimilar las denuncias en un primer momento”.

Al ser consultado por si cree que estas denuncias dañaron a la Iglesia, Errázuriz lanzó que “sin pretenderlo, debido a la publicidad de la denuncia, sí”. Han “dañado su confiabilidad, sin afirmar que se le haya querido dañar, el hecho de referirse públicamente al arzobispo de Santiago como criminal y ecubridor, la dañaba”, manifestó.

Pese a todo se dio el tiempo de reconocer que “sin lugar a dudas el mayor daño lo causó Karadima con sus abusos”. Por otra parte en este reconocimiento indicó que la “lentitud” en la forma de actuar con respecto a las acusaciones también generó daños y dolor a las víctimas Murillo y Hamilton.

“No así en los denunciantes siguientes, ya que se actuó rápidamente para investigar y juzgar”, refiriéndose a Fernando Batlle y Juan Carlos Cruz.

“Fue decepcionante”

Hasta ahora las víctimas de Karadima no han recibido por parte de la Iglesia un reconocimiento de su responsabilidad en no tomar las medidas necesarias para evitar la continuidad de los abusos. Al respecto, James Hamilton aseveró, tras presenciar el testimonio de Errázuriz que “lo único que les puedo decir es que es muy penoso ver que no se aprende”.

“Nuevamente, como si nadie hubiese aprendido nada, llegamos a lo mismo. Es más, consideró que nosotros habíamos causado un daño enorme a la Iglesia y fue, en ese sentido, bastante doloroso. Hubo muchas omisiones, respuestas que se solicitaron que se negó a contestar, sin reconocer ningún hecho como ni siquiera un error. Lo cual es bastante decepcionante y muy doloroso”, indicó molesto Hamilton.