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El pintor chileno que se autodefine como artista de masas, Sálvador López, había acusado hace algunas semanas la pérdida de un cuadro que pintó sobre las barras futboleras y que había regalado a la ANFP, puesto que en una de sus visitas al recinto se había dado cuenta que al lugar le faltaba color y más onda.

En ese entonces, en conversación con Radio Zero, López contó que un día lo invitaron a una exposición en el edificio de la Telefónica, por lo que fue hasta la Asociación Nacional de Fútbol Profesional chileno para pedir prestada la obra. Sin embargo se encontró con una sorpresa de aquellas en el lugar.

“Me dijeron que no, que ese cuadro era un regalo para don Sergio, siendo súper enfáticos en que estaba equivocado”, dice que fue la curiosa respuesta con la que se encontró aquella oportunidad.

Naturalmente, ante ese argumento, aclaró que se lo había cedido a la ANFP y no a Jadue.

Como no consiguió que se lo entregasen, reconoce que se fue sulfurando, “porque me empecé a dar cuenta de que el cuadro no estaba ahí”.

“Me empecé a enojar más y pedir una explicación (…) Me comenzaron a pelotear de una oficina a otra, donde descubrí que Jadue se había quedado con el cuadro”.

Es más, indica que junto con no conseguir que le facilitaran la pintura, un asesor del entonces timonel de la ANFP lo llamó para decirle que “cómo era posible, que lo que se daba no se quitaba, como retándome”.

Pues bien, ahí había quedado todo hasta que ayer a través de su cuenta de Twitter el artista publicó feliz “Gracias a todos. El cuadro apareció y finalmente está en la ANFP”.

En conversación con el diario LUN, el artista que alguna vez le regaló un cuadro a Bielsa, contó que el miércoles un periodista de la entidad pelotera lo llamó para avisarle que su obra estaba en el recinto. “Fui a ver cómo estaban y me puse contento”, dijo.

Agregó que “me las mostraron en la oficina de comunicaciones y lo único que me dijeron fue: ‘no sé cómo, pero aquí están'”.

El pintor detalló que ahora el cuadro seguirá colgando en la ANFP, tal cual era la idea inicial.

Ya algo más tranquilo Salvador manifestó que “el cuadro tiene vida propia. No pensé nunca que iba a terminar siendo un misterio dónde estuvo colgado, hacia dónde se fue, si viajó o no viajó. Pero lo mejor de todo es que apareció y ahí está”.