sergio jadue

El pintor chileno Salvador López se define como un artista de masas, tal como recoge un artículo publicado en la revista The Clinic en la edición del pasado 2 de julio, 48 horas antes de que la selección chilena se coronara campeón de América tras derrotar a Argentina en la final de la Copa.

Es precisamente en esa temática, en la de la pelota, en que López desarrolla su obra, pues su trabajo imaginario pictórico retrata el acontecer mundial a propósito del fútbol, reseña este medio.

En ese contexto, alguna vez, años atrás, el artista le regaló a Marcelo Bielsa una de sus creaciones, las que habitualmente suelen ir acompañadas de un mensaje.

“La esperanza llegó de su largo viaje”, dice en la pintura obsequiada al “Loco”.

Pero el del rosarino no fue el único cuadro que López regaló al mundo del fútbol en los últimos años.

Resulta que en 2012, después de una visita a la sede de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP), tuvo el mismo gesto, aunque en dicha oportunidad el destinatario fue el fútbol en general.

En conversación con el programa “Un país generoso” de Radio Zero, el artista explica que esto tuvo que ver con que cuando llegó a Quilín encontró que al lugar le hacía falta color, onda, que estaba fome.

El regalo, entonces, lo canalizó a través de un personero del círculo deportivo, quien lo invitó a un evento donde estuvo presente Jadue y el expresidente de la Conmebol, Nicolás Leoz, esto a propósito del lanzamiento de la Copa América.

“Salvador quiere hacerle un regalo a la ANFP”, cuenta que fue como lo anunciaron, y entonces él apareció con el cuadro y se lo entregó a Jadue, quien no lo miró con mucho cariño.

Dice que por ese entonces estaba presente el tema de las barras y que parece que a Jadue le incomodó que la pintura llevara el mensaje “Ni la traición nos doblegó, ni la traición pudo imponerse'”.

“Entregué el cuadro, y pasó”, asegura.

El hecho es que después de eso, y a raíz de la mala cara de Jadue, un asesor de éste lo llamó para preguntarle si es que acaso había un mensaje encubierto. La respuesta de López fue que “vine a dejar el cuadro con otra intención, tú estás viendo bajo el agua”.

Al tiempo, quizás cuando efectivamente ya no había qué mirar bajo el agua, el pintor nacional fue invitado a exponer en el edificio de la Telefónica. Por esa razón, es que fue de vuelta a la ANFP para pedir prestado la pintura y llevarla a la exposición.

“Me dijeron que no, que ese cuadro era un regalo para don Sergio, siendo súper enfáticos en que estaba equivocado”, dice que fue la curiosa respuesta con la que se encontró aquella oportunidad.

Naturalmente, ante ese argumento, aclaró que se lo había cedido a la ANFP y no a Jadue.

Como no consiguió que se lo entregasen, reconoce que se fue sulfurando, “porque me empecé a dar cuenta de que el cuadro no estaba ahí”.

“Me empecé a enojar más y pedir una explicación (…) Me comenzaron a pelotear de una oficina a otra, donde descubrí que Jadue se había quedado con el cuadro”.

Es más, indica que junto con no conseguir que le facilitaran la pintura, un asesor del entonces timonel de la ANFP lo llamó para decirle que “cómo era posible, que lo que se daba no se quitaba, como retándome”.

Una vez realizada la exposición, en la que participó evidentemente sin el cuadro de la discordia, dice que siguió insistiendo porque de frentón el tema ya le parecía muy engorroso.

Amparado en que se venían destapando todas las irregularidades en que se había metido Jadue, se animó a escribir a un asesor y preguntar una vez más por el cuadro que asegura era del fútbol chileno.

“‘Lo vendió. Qué cagazo'”, fue las palabras con que se encontró, a estas alturas ya como veredicto.

“De esto me enteré el jueves en la noche y dije qué hago”, lanzó en medio de su relato.