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En una agitada jornada, ayer miércoles la Comisión de Constitución del Senado aprobó el control preventivo de identidad, que está inmersa en la agenda corta antidelincuencia que lleva adelante el Gobierno.

La determinación ha generado diversas críticas de organizaciones sociales o grupos que defienden los derechos humanos, argumentando que esto es parecido a la detención por sospecha que se practicaba en la dictadura del tirano.

Dicha aprobación en la instancia contó sólo con el voto en contra del senador PS Alfonso de Urresti, quien indicó a La Tercera que “tengo una definición de principios y creo que no debe existir una detención por sospecha, no se pueden ampliar en demasía las facultades que pueden conllevar a abusos, esto puede llegar al extremo de llegar a detenciones en domicilios particulares. Para mí, el combate a la delincuencia no va en la línea de restringir derechos”.

Por la otra esquina del ring, el senador Felipe Harboe (PPD) defendió su voto a favor de la iniciativa y aplaudió su avance en su cuenta oficial de Twitter de la siguiente forma: “Buena regulación de control de identidad preventivo. Se acogieron observaciones y se establecieron más controles”.

A uno de los parlamentarios que no les cayó nada bien esta aprobación fue el diputado de Izquierda Autónoma, Gabriel Boric, quien no la dudó y disparó contra esta iniciativa que más apunta a una violencia de clase.

“Su control de identidad preventivo no es otra cosa que violencia de clase. La ley al servicio de los ricos”, lanzó el ex dirigente estudiantil contra Harboe.

“Veamos cuantos ‘controles de identidad’ se van a hacer en Las Condes y Vitacura. Su ‘agenda corta’ es violencia de clase pura y dura”, sentenció