Diego “El Pitbull” Rivas, primer chileno en la UFC: “Una vez me pagaron 30 mil pesos por ganar una pelea”

A días de pelear el sábado 6 de febrero profesionalmente en un ring contra el israelí Noah Lahat en Artes Marciales Mixtas (AMM), Diego cuenta las batallas que tuvo que superar para ser el primer luchador nacional en participar en la empresa Ultimate Fighting Championship (UFC), la más grande del mundo en su disciplina. Fanático de los rodillazos al hígado y de dar combos aturdidores, cuenta cuál es su mejor estrategia para dejar Cholchol y ser el personaje principal de nuestro país en el estadio “Grand Garden Arena” de Las Vegas, escenario en que personas como Madonna o Pearl Jam dieron sus mejores conciertos.

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La vida de un pelador chileno no es fácil. El primer luchador nacional de la empresa norteamericana más grande del mundo de Artes Marciales Mixtas (AMM), Diego Rivas (24) tampoco tuvo nada regalado. Oriundo de Cholchol, el único hombre y el menor de tres hermanos, se esforzó para salir adelante a pesar de tener que realizar viajes diarios de 28 kilómetros a Temuco, ingeniarse contra la falta de dinero, luchar contra el sobrepeso, superar una lesión en el hombro que no lo dejó pelear el año pasado y, sobre todo, tuvo que imponerse a la pérdida que más lo afectó en su vida: la muerte de su mamá hace casi diez años.

“Si le puedo dedicar a alguien esta carrera es a mi mamá. Sigue siendo la persona más importante de mi vida”, dice Diego, quien estudió tres años para convertirse en ingeniero civil en la Universidad de La Frontera. En esta entrevista con The Clinic Online, también cuenta detalles de cómo alguien que proviene de un pueblo que no supera los 10 mil habitantes pudo llegar a octágonos que superan por evento la presencia de 10 mil personas.

A días de su segunda pelea profesional, el próximo 6 de febrero, en la UFC contra el israelí Noad Lahat en el estadio “Grand Garden Arena” de Las Vegas, Diego “El Pitbull” Rivas hace un repaso de su vida y relata las duras experiencias que le tocó para llegar a ser un peleador profesional a nivel internacional en una carrera que empezó desde hace casi diez años.

¿Cómo explicas que alguien que quería ser ingeniero civil termine peleando en un evento que lo ven miles de personas en el mundo?
– La verdad es que cuando entré a la universidad estaba pasando por un momento en donde lo único que pensaba era en entrenar. Me gustaban mucho las matemáticas y por eso me incliné a la ingeniería, pero iba a clases y veía el vídeo de peleadores. Entonces mi mundo siempre estaba circulando en torno a las artes marciales y mientras estaba estudiando nunca le presté la total dedicación a mis estudios. A lo mejor si hubiera estudiado educación física hubiera sido más razonable, pero que un ingeniero esté en este mundo es complicado.

Cuéntanos de tu infancia en Cholchol y los pasos que tuviste que dar para llegar a la UFC.
-Bueno, yo vivía en Cholchol, me levantaba a las seis de la mañana para estar a las ocho en Temuco, ya que la locomoción igual era mala y mi día prácticamente era ir a la universidad a las clases y después quedarme toda la tarde en el gimnasio entrenando.

O sea, te demorabas dos horas y de ahí de la universidad a los entrenamientos. Por lo menos cuatros horas de traslado por día.
– Claro, por lo menos eran cuatro horas que le tenía que dedicar sólo a los viajes. Los buses salían muy llenos de Cholchol y a veces eran tantas personas que me tenía que quedar abajo. Igual a veces me tenía que quedar en Temuco porque la locomoción hasta mi pueblo no era hasta tan tarde y lo que pasaba es que los entrenamientos terminaban en la noche y yo por querer quedarme a todos, me demoraba más. Después, tuve la suerte de que mi hermana mayor vivía acá en Temuco y tenía casa, entonces a partir de ahí empecé a dormir en el sillón pero después me dieron mi pieza. Aunque los fines de semana me tocaba trabajar con mi papá, cortaba leña con la motosierra.

Interesante, nunca contaste que eras leñador…
-Ahh sí, por ejemplo todos los fines de semana me iba a Cholchol. Yo fijo estaba los fines de semana ahí y para tener dinero en la semana, aprendí a cortar leña con la motosierra y cortaba para los vecinos y me pagaban por lo que yo hacía. Me empecé hacer conocido en el pueblo por cortar leña y por ser “peleador de Cholchol”. Me ganaba mis lucas y me daba para la semana. Con eso me compraba mi almuerzo, mi pasaje y no estaba tan ajustado de presupuesto.

¿Qué hacías precisamente?
Sí, pero había que hacerlo porque no había plata, debido a que vengo de una familia muy humilde y no podía estar al alto nivel que yo quería estar. En ese momento, como yo quería entrenar y vivir de esto empecé a autosustentarme. Me exigía si es que quería entrenar al máximo nivel. La plata de la leña me la guardaba y así compraba mis comidas, porque me gustaba comer bien como lo hacen los peleadores. Cuando la gente me decía “para qué gastai plata en eso”, yo seguía adelante y creo que por eso resultó mi carrera.

¿Cómo manejabas esa relación de ser peleador, con tu familia?
-Hasta el día de hoy tengo dramas con mi familia, pero eso es por el riesgo que corro en cada pelea o en cada entrenamiento. Pero ellos ya lo entienden, saben que soy un profesional y no soy alguien normal que se va a subir a un octágono porque me entreno día a día para esto. Pero bueno, el riesgo siempre está. Hasta el día de hoy no lo entienden mucho pero como ven que es mi trabajo y ven lo que he logrado, siento que me apoyan más…

Diego Rivas UFC

“Prefiero que me digan el quiltro”

En Chile hay una tradición rica en boxeo, ¿alguien de tu familia te hablaba de esto o algo así?
-Sí. De hecho a mi mamá le gustaba mucho el boxeo, entonces siempre me fijo mucho en esa tradición de mi familia y en mi casa Martín Vargas es un ídolo. Hasta ahora lo sigo viendo, me encanta y de verdad creo que no hay ningún boxeador como él hoy en día en Chile porque Martín podía movilizar un país entero para ver sus peleas. La verdad que lo admiro mucho y lo que más me gustaba de él es que siempre iba para adelante y era aguerrido.

¿Quién era Diego Rivas antes de las artes marciales? A los diez años por ejemplo.
– Era un gordito que andaba jugando por las calles y que era bien apegado a mi familia. Era un mamón que jugaba con sus amigos a la pelota, en la multicancha del barrio, ese era yo a los diez años. No tuve grandes lujos, pero tampoco gracias a Dios pasé grandes pobrezas. Ahora tengo una hermosa familia que siempre ha estado conmigo en las buenas y en las malas. Aunque también era un niño que nunca pensaba que ahora iba a estar peleando, porque era muy gordito cuando chico y era el regalón de la olla de la casa.

Ya, pero ¿qué tanto comías y cuánto pesabas?
– No me recuerdo, pero mi mamá siempre me llevaba al doctor porque tenía sobrepeso así que poco no era. Y la verdad es que siempre peleaba con la nutricionista porque nunca cumplía la dieta como debería ser. Era buenísimo para los postres, helados y el chocolate. Una de mis comidas favoritas eran los tabletones de fruna.

Alguna vez dijiste porque te pusieron “Pitbull”, dijeron que ponías esa cara cuando pegabas. Al más propio estilo de Gary Medel.
-Ahh, lo que pasa es que Pitbull viene… de hecho a mí no me gusta ese sobrenombre.

¿No te gusta?
-No, de hecho me lo puso Jonathan (Ortega) –amigo y uno de los primeros entrenadores de Diego- y lo que pasa es que hay muchos Pitbulls en todas partes del mundo. Me lo puso porque cuando llegué al gimnasio me pegaban y yo iba siempre para adelante, hacía que no me importaba. Era bien brutito y nunca le tuve miedo a los golpes.

¿Cómo te gustaría que te llamaran?
-(Se queda pensando unos segundos) Creo que preferiría que me dijeran “el quiltro” en vez de “pitbull”. Creo que es más chileno y representa un poco más a los perros de la calle que tienen que pelearla día a día para comer su comida y marcar su territorio.

Las miserias de pelear en Chile

Si no resulta esto, ¿qué harías? Si somos sinceros en Chile, las AMM es vista como un deporte amateur y es difícil surgir.
– Mi “plan A” siempre fue terminar mi carrera e irme a Estados Unidos porque quería ir a probar suerte. Lo único que quería era terminar pronto mi carrera para irme allá y poder entrenar, así me daba a conocer allá pero bueno, el “plan B” fue este y me salí del plan. No tuve la necesidad de irme para allá sino que ellos vinieron para acá jaja.

Bueno, en todas tus peleas, puedo verificar que tienes un récord de 6 victorias y 0 derrotas. ¿Cuál es la que más recuerdas?
– Mi primera pelea profesional es la que más recuerdo porque fue una de las más duras. Otra difícil podría decir que fue mi debut en la UFC. No por la misma pelea misma sino que fue por los días previos que se me hicieron muy difíciles y eternos.

¿Qué te pasaba?
-La verdad es que tenía mucho miedo a perder. Estaba muy nervioso porque sentía mucha presión. Me jugaba el todo por el todo en esa pelea, aparte mucha gente estaba pendiente de mí y era la primera vez que pisaba este octágono tan grande, no sabía que se sentía estar ahí con tantas personas. Pero bueno, se dieron las cosas y me salió todo bien, creo que esos nervios no los voy a sentir tanto esta vez y es la segunda vez que estoy en esta arena y sé a lo que voy.

En algún momento de tu carrera, ¿pensaste en tirar la toalla?
– El año pasado fue uno de los más complicados porque tuve muchos problemas, a nivel deportivo y muchos problemas personales. Pero aún así salí adelante, o sea en un momento pensé “chuta, no voy a pelear este año”. Estaba lejos y solo en Estados Unidos, tuve que volver y después acá me lesioné otro hombro, después un montón de cosas, problemas familiares, emocionales…

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LA PELEA

Lo interesante es que uno de tus estilos para pelear es meter rodillazos en el hígado y un estilo de golpe que se llama en inglés “Golpe Overhand”. ¿Por qué?
-De verdad es que me gusta patear y dar muchos rodillazos porque se me da más fácil y es lo primero que pienso al intercambiar golpes. Pero ahora me siento con más recursos para esta pelea, así que me atrevo a hacer más cosas y ya quiero que llegue el día que me toque pelear.

A días de tu nueva pelea. ¿Cómo te estás preparando?
-Me enfrento a un peleador que es muy lineal. Siempre va para adelante, es judoca y es fuerte en los derribos. Creo que su debilidad es cuando golpea de pie y mi estrategia va a ser golpearlo y si se me da la oportunidad de noquearlo lo voy a hacer. Voy a golpear y salir, tener mucha movilidad y tratar de sorprenderlo en cualquier momento con una rodilla o una patada alta.

Un tema en la UFC es hacerse un nombre, porque uno empieza a pelear y va escalando. ¿Cuánto pagan por pelea?
-Mira, de verdad es que en la UFC se paga se gana arriba de 5 mil dólares y 8 mil por participar en una pelea.

¿Qué tanta diferencia hay con Chile?
-En Chile no le pagan nada a los peleadores. Acá los peleadores ganan tan poco que ni siquiera les alcanza a cubrir lo que gastan en su entrenamiento. Si un peleador se lesiona en una pelea se tiene que pagar sus costos, si se quebró una mano, tiene que pagarse su operación. No es para nada bueno pelear acá en Chile.

Bueno, comparado con UFC que es la empresa más grande del mundo, hay harta diferencia. Pero, ¿tan mal pagados son?
-Hoy en día, no sé la verdad. Pero yo llegué a ganar 150 mil pesos por dos peleas y una vez me pagaron 30 mil pesos por ganar una pelea.

¿Qué piensas hacer después de retirarte?
-La verdad es que me gustaría tener mi propio gimnasio para entrenar, enseñar a la gente y vivir de las artes marciales. Me gustaría ser un profesor, tener mi ring y mis peleadores, ojalá más adelante lo pueda hacer.

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