murdock the clinic online

¿Cómo nació Murdock?
– Murdock nació el 2007 en las calles de 21 de Mayo, en el paseo peatonal de Arica. Fui parte de la compañía “Teatropella”, dirigida por Bárbara Loreto y Marcelo Quevedo, y después me uní a la compañía de títeres “Titeariqueños”, dirigida por Luis Saavedra. Ellos me enseñaron a desenvolverme en los escenarios y me mostraron este mundo del teatro que es muy bonito. Una vez que ya tenía las herramientas para perderle el miedo al público, empecé a hacer mi propio show. Primero partí con una ranita verde que cantaba playback y después me dio por hacer mi propio muñeco (Murdock) que estaba destinado a cantar, tocar el piano y recibir dinero en la calle. No hablaba.

De repente un día, un niño chico le pegó a Murdock en la cabeza, porque cuando actuamos en la calle estamos súper cerca del público y el Murdock le dijo fuerte: “Por qué me pegay cabro chico”. El niño se fue llorando y ahí me di cuenta que eso era lo que quería: hacer sufrir niños -dice entre risas-. Me di cuenta que había algo que yo quería expresar y de a poquito el Murdock empezó a desarrollar su personalidad.

¿Cómo partió tu interés en los títeres?
– Los seres humanos somos aburridos, podemos hacer cualquier cosa pero seguimos siendo humanos. Hay muy pocos actores en Chile que logran dividirse como Filomeno, o como el Bodoque de los Fusión Humor. Son tan buenos actores que se te olvida que son seres humanos. Tú ves a la caricatura de un huasito o a un niño chico que no tiene papás como el Bodoque. Son muy pocos lo que pueden hacer eso. A mí me encantan los títeres porque cuando era niño me enamoré de una película que se llama “¿Quién engañó a Roger Rabbit?”, donde habían caricaturas en el mundo real. Mi sueño era ese: traer al mundo real, caricatura. Pero no se puede, los títeres son lo más cercano a eso. Además manejar títeres es un honor que solamente los titiriteros tienen y eso hermoso. Es como volver a ser niño y eso es lo que más me gusta de lo que hago.

¿Cómo lograste perfeccionar la técnica?
– Como no existe la universidad de los titiriteros, Youtube me enseñó a mover la boca y lo demás con la práctica en la calle. Imagínate, han pasado ocho años desde que llevo manejando a Murdock. Es como hacer Lip Sync con la mano.

¿Trabajabas solo?
– Sí. No existía la necesidad de un bandejero porque el entorno mismo de Murdock lo era. Estuve cinco años trabajando con él en las calles de Arica, todos los días, para ganarme la vida y poder alimentar a mi hija. También trabajaba en cumpleaños porque aunque Murdock hacía comentarios ácidos para que los adultos se rieran, siempre fue un personaje infantil. Nunca dijo un garabato hasta llegar a la tele.

¿Cuál era el enfoque de las rutinas de Murdock en ese tiempo?
– Era enseñarle a los niños que los papás mienten, que el viejito pascuero no existe, que la tele es basura y que no hay que verla. Estaban enfocadas en decir la verdad y a expresarse, porque falta mucho de eso. A los niños les cuesta mucho expresarse porque les da verguenza. También hacía canciones referentes a la contingencia ariqueña, hablaba de los alcaldes ladrones, siempre hubo eso, pero no tanto como hoy. Murdock ha ido evolucionando de acuerdo a lo que le va pasando. Es una persona igual que todos nosotros, que va cambiando de acuerdo a lo que le va ocurriendo en la vida.

¿Pero entonces antes la personalidad de Murdock era otra?
– Sí, era un poquito más suave.

¿Fue en ese momento cuando llegaste al casting de Chilevisión?
– Ahí fue cuando llegaron los de Chilevisión a hacer un casting y yo dije “voy a ir para decirles sus verdades a estos hueones”. Fuimos a puro huevear a la gente de ahí.

¿Fuiste con más personas al casting, cierto?
– Fui con dos payasos. Teníamos un show los tres y todas las navidades nos juntábamos para hacer una obra que se llamaba “El vecino de Santa”, en la que Murdock era como el Grinch y los payasos eran los duendes de Santa. Nos contrataban las empresas y nos presentábamos en eventos. Como somos amigos les dije “vamos a casting de Chilevisión”.

O sea que siempre fue iniciativa tuya ir…
– Sí, fue iniciativa mía ir al casting porque nunca había hecho algo así, pero tampoco quería quedar en la tele. Era por tener la experiencia de haberlo hecho no más, pero quedé. Yo les dije que no, que no quería ir a la tele porque era renunciar a una vida feliz donde podía estar al lado de mi hija. Arica es una ciudad hermosa, tranquila, pacífica y no tenía nada por qué cambiarla. Así que le dije a Nicolás Quesille, productor del programa, que muchas gracias pero no.

Después me llamó el guionista y me dijo “oye, queremos que vengas y te ofrecemos que te bandejee Rafael Araneda y le pregunté “¿cómo es eso de que me bandejee?”, porque no entendía ese término. Yo estaba dedicado a los títeres no más. Pensé que igual la experiencia de actuar con Araneda era única, así que fui para alguna vez decir “estuve en la tele”.

Cuando te ofrecen que Araneda te bandejee ¿Vas a un nuevo casting o ya habías quedado en el programa?
– Nosotros con los payasos fuimos al precasting y actuamos frente a un jurado. Ahí yo les dije que no quería volver porque además no quería ir al Festival de Viña, porque ese era el premio del programa. Esas cosas se ganan y no en un concurso. Así que les dije que no, pero ahí me dijeron que me iba a bandejear Araneda y que no fuera con los payasos. Les dije a los chiquillos que me habían llamado y ellos, amorosamente, entendieron y me dijeron que fuera. Así empezó la carrera en la tele de Murdock, pero nosotros teníamos una vida muy feliz en Arica.

¿Cómo fue la experiencia de estar en un programa televisado y en Santiago?
– Chilevisión me pagaba los pasajes de ida y vuelta cada vez que hacía un programa. Fue complicado libretearme porque yo nunca usé libreto.

¿Quién te los escribía?
– Ariel Galindo, el mismo libretista del “Malo”. Él siempre me escribió los libretos hasta el tema de los judíos. Él como que entendió a Murdock y supo escribirlo súper bien. Murdock era político porque hacíamos canciones de las cagás que quedaban en Arica. A mí siempre me ha gustado la política y siempre he sido irónico, pero con humor. Hay que tratar los temas políticos con chiste, para qué decir la hueá de verdad, para eso vemos las noticias.

¿Cómo fue el proceso para desarrollar el personaje de Murdock en televisión?
– Desde siempre, cuando nos subimos al escenario, actuamos para las personas que están ahí, no para la gente que está viendo tele. Obviamente menciono a la gente de la tele pero nunca la he dimensionado, eso no está en mi cabeza.

¿Qué tanto cambió la personalidad de Murdock desde que comenzaste a aparecer en la tele?
– Habla más, sabe más. Murdock está más informado ahora, pero siempre ha sido el mismo: irónico y sarcástico. Antes nos importaban los niños, después nos dimos cuenta que son unos idiotas que no entienden nada -comenta riéndose-. Murdock siempre actúa para los niños, pero hablando cosas de adultos, que en realidad deberían ser también de niños. Aprender a no mentir es súper importante y en Chile los políticos mienten, y eso no es un ejemplo para la sociedad.

¿Qué tanto tiene Murdock de ti?
– Todo, pero también dice cosas que yo no pienso.

¿Cómo cuáles?
– Dice que lo maltrato, que abuso de él y eso no es verdad, yo lo cuido mucho -dice entre risas-. No fumo marihuana, no jalo cocaína ni frecuento maracas, pero él sí. Yo tengo una mujer, una familia y soy totalmente contrario a él en ese sentido, pero lo que opina es lo mismo que pienso yo, no hay diferencia.

O sea que lo que dijo Murdock  en el Festival de Talca sobre los políticos también lo piensas…
– Sí, de hecho pienso que Murdock es muy blando porque yo pienso cosas peores. Murdock es demasiado suave para hablar.

¿Y por qué es tan “suave”?
– Porque sino no es chistoso, no hay humor en algo real, a menos que sea tratado con humor. Para qué le voy a decir a la gente que le están metiendo el pico, si es verdad. La gente necesita reír, zafarse de la realidad y qué mejor que tratar las peores cosas que están pasando en Chile con humor. Esa es la clave. Uno no tiene que subirse a un escenario a hacer discursos políticos porque eso aburre a la gente. Somos bufones, no somos nada más, por eso Murdock dijo que no hay mejor manera de atacar el sistema que por dentro.

Si de verdad quieres hacer un cambio, postúlate a algo, pero yo prefiero hacerlo con humor. Si me preguntan, yo creo que debería haber un grupo de anarquistas valientes que se paren con un sniper en un edificio y empiece a eliminar a la gente mala, eso haría yo. Es muy fácil y sería lo mejor, eliminarlos de una vez por todas. Entonces ¿los demás qué van a hacer? por miedo, portarse bien. Es así de fácil, por la razón o la fuerza -comenta riéndose-.

¿A quién crees que representa Murdock en la sociedad?
– No sé si representa a alguien, pero sí representa una forma de vivir o de querer ser. Murdock es libre en su forma de ser, todos quisiéramos ser como él, puede decir y hacer lo que quiera. Nosotros los humanos, no. Los chilenos, menos. No podemos decirle lo que pensamos a alguien porque estamos acostumbrados a tener que ser amables y buena gente. Todos quisiéramos ser tan libres porque sería un mundo hermoso si todos fuéramos sinceros y si supiéramos aceptar las sinceridades de los demás. Por ejemplo, cuando los judíos se enojaron conmigo, yo no me enojé.

DESPEDIDO DE CHILEVISIÓN

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En mayo de 2013, en una de sus rutinas para el programa “Hazme reír” de CHV, Murdock dijo un chiste que no cayó para nada bien dentro de la comunidad judía en Chile. “No me río de los negros, me burlo del racista. No me río de los judíos, bueno de los judíos sí, pero ¿Qué culpa tiene un judío de ser mejor combustible que la leña?

En dicha oportunidad la comunidad judía, a través de su cuenta de Twitter, hizo un llamado a todos quienes estuvieran “en contra de la discriminación de cualquier grupo, religión o etnia” a hacer una denuncia en el Consejo Nacional de Televisión (CNTV) por lo ocurrido.

¿Por qué dices que no te enojaste con la comunidad judía?
– Porque era obvio que se iban a enojar.

¿Ese libreto también lo hizo Ariel Galindo?
– Lo hicimos los dos, pero el chiste fue mío.

¿Pensaste que alguna vez podrías tener este problema por los chistes de Murdock?
– Sí, estaba esperándolo y llegó. Nunca pensé que le iban a poner tanto color. Enójense, llámenme, pero para qué mueven los hilos para que me echen.

¿Recibiste algún llamado de parte de la comunidad judía?
– Yo llamé. Hablé con Gerardo Gorodischer, en ese entonces presidente. Fui con toda sinceridad a disculparme.

¿Fuiste a los días después de decir el chiste?
– Fui cuando ya estaba la cagá. Yo me quería disculpar el mismo día.

Pero ¿Por qué te querías disculpar si fue un chiste?
– Porque en ese minuto estaba asustado y tenía un poco de inmadurez con respecto al humor. Pedí disculpas por eso y porque tampoco quería que me odiaran, a mi me gusta que Murdock haga reír. Si ahora la gente se enoja, me importa un pico, pero antes no.

La cosa es que yo me disculpé con ellos porque dije “pucha, de verdad les creo que se enojaron” y porque además me estaban diciendo antisemita, sin conocerme. Así que me junté en persona con Gorodischer y con Marcelo Isaacson, les expliqué que no soy nazi, que no odio a los judíos, que es una forma de hacer humor negro y que la vida la veo desde otro prisma al que la ven ellos. Para mí la muerte es algo natural, no es una pena y da lo mismo la muerte de quién sea, todos nos vamos a morir. Mi hija se va a morir en algún minuto o yo me puedo morir en algún accidente. Es parte de la vida, no somos inmortales. Uno vive el luto, llora y sufre, pero después hay que tomarlo con humor, hay que empezar a verlo de otra forma. No puedes vivir pensando en la muerte.

¿Qué te dijeron ellos?
– Que tenían gente en su comunidad que todavía está viva y que estuvo en los hornos, o sea se tomaron súper en serio la talla. Ese fue el problema. Me disculpé, les creí e hicimos un video en el que Murdock canta una canción sobre el humor y le pide disculpas a los judíos.

Pero pasó un año y explotó la guerra en Gaza y dije “chuta, están bombardeando Palestina, colegios de la ONU”. Lo primero que vi en la tele fue a los mismos judíos que me condenaron por burlarme de la muerte, apoyando la guerra. Judíos chilenos apoyando bombardeos a niños. No me importa si son judíos, pero están en Chile…si vivieran allá y les llegaran las bombas, tendrían todo el derecho a apoyar la guerra, pero acá no, y menos si están predicando con la pichula en la mano diciendo que yo fui muy cruel. No se puede apoyar una guerra. No podemos apoyar un bombardeo a niños, a gente inocente que no tiene armas. A partir de ese minuto le perdí todo el respeto a los judíos porque no pueden hacer eso aquí en Chile, no me hueveen. Me huevean a mí y andan bombardeando palestinos, apoyándolos y diciendo en la tele que está bien, que hay que defenderse. No po, si ellos también tienen hijos. Uno no puede apoyar la guerra, es una estupidez. Entonces a partir de eso volví a hacer chistes judíos en mis rutinas y aprendí a nunca más pedir perdón por nada de lo que haga. Cometí un error.

¿Cómo fue cuando te despidieron del programa?
– Me despidieron por presiones, así de simple. Me dijeron “Elías, Ripley quiere sacar su auspicio de Chilevisión si no te echamos, porque sus dueños son judíos”. Al menos fueron sinceros, eso lo agradezco, y como en este país manda Don Dinero les dije “bueno, entiendo el negocio, no me voy a enojar porque ustedes viven por la plata, no viven por ideales”. No me tenían ahí porque yo hablara cosas, me tenían ahí por el rating que es muy distinto, era un simple negocio.

No me importaba que los medios me tacharan porque sé que la gente quiere mucho a Murdock y eso no se va a borrar por un despido y el domingo (en el Festival de Talca) lo demostramos. Murdock es indestructible porque cuando tú llegas al corazón de alguien no te vas más. Eso es lo que agradezco de todos los chilenos, el cariño que le han tenido a Murdock porque yo trabajo para él. Los aplausos no son para mí, el cariño que entrega la gente es para él.

¿Qué hiciste después de que te despidieron?
– Me llamó Megavisión y Murdock estuvo en Coliseo Romano y fue notero en Secreto a Voces (SAV). Estuvo picando en varios programas, pero a las personas que les quiero agradecer públicamente son al Pollo Valdivia y al Huevo Fuenzalida. Ellos me contrataron para estar en sus programas en UCV que, a pesar de ser un canal pequeño, fue muy bueno y me mantuvo vigente mostrando “La Voz del Pueblo”, que es un programa que tenemos con Murdock en Youtube. Ellos han sido parte de todo este gran proceso de postcensura y también agradecerle a Edo Caroe y a su manager, Sergio Alvarado, porque ellos nos pusieron las fichas con TVN para poder estar en el Festival de Talca.

¿Cómo fue eso?
– Me dijeron que en el matrimonio de Pedro Ruminot con la Alison Mandel, el director del festival les preguntó a quién recomendaban en el humor y ellos me nombraron. Dijeron que me habían cagado mal, que habían jugado mal conmigo y que me merecía una oportunidad. Además con el Edo y el Sergio somos amigos, así que les agradezco mucho por haber hecho eso. Cuando un colega está triunfando tiene que ayudar a los demás.

¿Crees que hubo un cambio en la personalidad de Murdock después del chiste de los judíos?
– Sí, le agradezco a la comunidad judía por haber hecho el escándalo que hicieron porque sino, no hubiera pasado nada. Habría seguido en televisión y los canales, por el rating que marcábamos, me habrían dejado ahí y yo, con la inmadurez que tenía en ese tiempo, habría seguido aceptando pegas, y mi presentación en el Festival de Talca no habría sido tan buena, porque es bacán cuando la gente te extraña.

¿Qué cambió en su personalidad?
– Murdock está más enojado, pero igual está feliz. Está asumiendo que vive en un país dominado aún por la dictadura y eso hay que asumirlo.

¿Y tú qué cambio tuviste?
– Siento que fue como cuando a un niño chico lo retan por botar algo. No les prometo que no lo voy a hacer de nuevo. En mí no hay ningún cambio la verdad, pero obviamente ahora cuando me contratan para una empresa cuica que está llena de fachos o momios, me adapto. Ahora sé adaptarme al público, antes no lo hacía porque no sabía. No pensé que los cuicos eran tan malhumorados, pensé que con toda la plata que tienen y con tanto que se quiebran eran gente feliz, pero no, son súper infelices. La gente con plata es la más infeliz del mundo y me he dado cuenta de eso en todos los shows que he hecho para empresas. La gente del barrio alto no tiene alma.

¿Y en qué se nota eso?
– En su forma de ser, en su forma de no reírse de ellos mismos. No saben reírse de su amor por Pinochet, pero hay gente de derecha o gente de mucha plata que no es así, no se puede generalizar, y ellos son felices porque saben reírse.

¿Cómo crees que nos tomamos el humor los chilenos?
– Los chilenos somos buenos para la talla. Le ponemos sobrenombre a todo el mundo…pata e’ cumbia, los que tienen un amigo en silla de ruedas le dicen Teniente Dan o lo huevean por las ruedas. Los chilenos somos muy buenos para las tallas, pero vuelvo a repetir: como la gente del barrio alto no tiene alma, como su vida gira en torno al dinero y no en torno a la vida, no se ríen, todo les parece grave, todo les parece malo. Yo pondría una bomba atómica en el barrio alto, pero sacaría a todos los niños de ahí.

¿Crees que a medida que pasan los años es mucho más difícil decir un chiste sin herir sensibilidades?
– Siempre vas a herir a alguien, sobre todo con el humor negro. Tienes que herir a alguien, sino cuál es la gracia.

¿En qué momento te decidiste por hacer humor negro?
– No sabía que hacía humor negro hasta que llegué a la tele y me lo dijeron. En las calles de Arica siempre hice humor negro pero después me di cuenta que se llamaba así. Nunca supe. Uno cuando vive en región no anda pendiente de esas cosas.

¿Murdock tiene algún límite?
– Sí, tenemos un límite: nunca me ha gustado ser ofensivo, que es muy distinto a hacer humor negro. Hay humoristas que se van en la volá y en vez de hacer reír se ponen a ofender. Una vez supe de un humorista que se puso a huevear en mala a un discapacitado, sin humor. Es distinto hacer bullying a hacer humor. No haría bullying a personas que no se lo merecen. Murdock no ofende, Murdock es un niño chico malcriado.

FESTIVAL DE TALCA

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Durante la última noche del Festival de Talca, realizado entre el 11 y 14 de febrero, el humor estuvo a cargo de Murdock. Su rutina, calificada como un éxito por parte de las redes sociales y por quienes se encontraban presente en el show, tuvo un alto contenido de política, burlándose de personajes como Sebastián Dávalos y Jorge Sampaoli.

“Aprendí que en este país es más fácil castigar a un simple títere que darle su merecido a los titiriteros del país. Aprendí que los canales de la televisión están comandados por los mismos tipos que se enojaron conmigo por un chiste cruel y una vez al año homenajean a un dictador”, fue una de las frases más aplaudidas de su rutina.

¿Cómo fue la experiencia de presentarte por primera vez en un festival televisado?
– Lo haría todos los días, me encanta. Fue el primero televisado pero he estado yendo a festivales durante los últimos tres años, donde han ido diez mil personas o 20 mil y la sensación es la misma. En Talca sabía que habían 130 mil personas pero para mí los números no existen, para mí solo existe la gente que está ahí y se ríe. Nunca he sopesado la gente que me está viendo en la tele porque cuando tengo al Murdock en la mano, no me importa si se ríen o no. Y si pifian más me gusta. Fue una experiencia hermosa y nunca estuve nervioso, fue como si hubiera tenido que actuar en cualquier lado, como siempre.

¿De verdad no te ponen nervioso las pifias?
– Yo obviamente hago tallas para que me pifien, porque quiero la pifia. Busco la pifia para rematar con un razonamiento que viene después. Como por ejemplo, la talla de Camiroaga que siempre hago en los festivales. El bandejero le dice a Murdock “tú tení menos pantalla” y él le responde “que Camiroaga”, y lo pifian y le dicen que es un falta de respeto, y después dice “falta de respeto son las viejas que aman a Camiroaga porque son ellas las que se compran calendarios y toallas de Camiroaga y se limpian el poto con la cara de Felipito. Y eso es una falta de respeto”.

Entonces después de la pifia viene la risa porque se razona que es verdad. A Murdock nunca le va interesar si la gente se ríe o no, porque a él le gusta hacer daño y obviamente que si hace eso, va a haber gente que lo va a pifiar. No se le puede gustar a todos.

En ese sentido, tienes que jugar mucho con la improvisación
– Sí, mucho. Por ejemplo en Talca cuando Cristián Sánchez le iba a tirar el chaleco encima a Murdock y no le achuntó, pensé “qué hago, lo dejo pasar u ocupo eso”, y lo ocupé. Eso es algo que ningún humorista se tiene que olvidar y es que el fracaso en un escenario es más chistoso todavía. El error en un músico es complicado porque caga el tema, pero en un humorista no, porque para lo único que te van a ver es para que los hagas reír y qué más chistoso que ver a otra persona equivocándose. Por algo vemos videos de caídas o de chascarros, porque nos encanta saber y ver que podemos fracasar.

¿Con quién trabajaste el libreto de ese día?
– Junto a mi equipo trabajamos esa rutina y la responsable del libreto es Ivette Utreras, mi novia. A ella se le ocurre la idea y yo la murdockizo, quedó demostrado que es buena, si todos se rieron. También tuvimos la ayuda de Mauricio Medina, el Indio, y de Mauricio Palma, un comediante de stand up muy bueno. Cada uno aportó su granito de arena para hacer un libreto increíble. Los que se merecen los aplausos son todos ellos, Murdock solo los recibe.

Mira a continuación uno de los videos de Murdock de su canal de Youtube “La Voz del Pueblo”