SABAT

Antes de renunciar a la alcaldía de Ñuñoa Pedro Sabat envió una carta a Miguel Ponce de León, su secretario municipal, consignando que estaba en la “etapa final de su carrera” y que sus últimos minutos como alcalde los dedicaría a dejar “todo como corresponde”. Una suerte de llamado al orden, luego del abandono forzado de sus funciones, producto de un cáncer a la tiroides detectado hacía un año atrás. Ese 30 de septiembre de 2015 Sabat dejó el edificio municipal entre aplausos, en una ceremonia donde se destacó sus más de dos décadas en el cargo.

Nadie sospechó entonces que sólo dos meses y medio antes de su renuncia, el alcalde había comenzado a amarrar un millonario negocio inmobiliario en la misma comuna que dirigía. El 18 de junio de 2015 en la Primera Notaría de Santiago, Pedro Sabat firmó dos promesas de compraventa por dos propiedades suyas ubicadas en la calle Pedro de Valdivia. La primera, enclavada en la numeración 2885, cuyo avalúo fiscal corresponde a poco más de 200 millones, sería vendida en caso de llegar a un acuerdo por 47.667 UF. La segunda, situada en la numeración 2895, con un valúo fiscal de 89 millones, se vendería en 23.833 UF. Raya para la suma, de prosperar el negocio, las dos casas serían traspasadas a la inmobiliaria a cambio de 1.784 millones de pesos -en valores en UF de la época- que se cancelarían siempre que el dueño de una tercera propiedad, ubicada en la misma calle, número 2881, se sumara también a la oferta de compraventa.

La movida aún no estaba completa. Veinte días antes de renunciar, el entonces alcalde de Ñuñoa recibió la aprobación del anteproyecto de edificación emanado por la Dirección de Obras del municipio. La resolución fue fechada el 20 de agosto del año pasado. En el documento se especifica que se trataba de un sector urbano Z-2, según el plano regulador, y que la aprobación del permiso tenía vigencia de un año, previa fusión de los tres lotes acreditados. Para el economista Moisés Scherman, uno de los fundadores de la red de ciudadanos por Ñuñoa, la fusión de roles que limita el anteproyecto, sería un premio respecto a una eventual edificación en los terrenos del exalcalde. “Si se logran fusionar los roles y se establece lo que se denomina un conjunto armónico, se permitiría un incremento del 25% más de constructibilidad”, asegura. El edificio, de ser así, podría ser incluso más alto.

-Me parece una operación corrupta, de una falta de ética espantosa. No puede ser que un alcalde en ejercicio esté preocupado de aprovechar su influencia sobre la Dirección de Obras para lograr la aprobación de un anteproyecto de construcción sin que se haya concretado la compra de los terrenos ni tampoco la fusión de roles- alega Scherman.

El edificio, de concretarse todas las condiciones pactadas, tendría 17 pisos, 11 mil metros cuadrados construidos, 110 departamentos y un exalcalde sobándose las manos.

El clan Camhi

El 27 de septiembre de 2005 el OS-7 de Carabineros llegó a la automotora Pedro de Valdivia, ubicada en el 2885 de la calle que lleva el mismo nombre, propiedad de Pedro Sabat Pietracaprina. En el local, ubicado en el inmueble que hoy busca vender el alcalde, detuvieron al empresario Jaime Camhi Ramírez, quien luego de la quiebra de su compra-venta de automóviles, comenzó a trabajar como gerente en el negocio del entonces alcalde de Ñuñoa. Camhi fue apresado en el marco de la operación Jaque Mate que desbarató la red narcotráfico y lavado de dinero encabezada por Manuel Fuentes Cancino, el Perilla, sucesor en el negocio de las drogas del famoso Cabro Carrera.

El empresario de origen judío era el próspero dueño de la automotora más grande de Chile, Camare autos, con un patrimonio de más de 150 millones de dólares, y “El Perilla”, un fogueado narcotraficante que buscaba blanquear los millones de pesos que le reportaba la venta de drogas. Ambos comenzaron a relacionarse y a entablar un vínculo que trascendió los negocios: Camhi se consideraba padrino de los hijos menores de “El Perilla” y comenzaron a veranear juntos en el sur del país.

La policía descubrió que gran parte de los vehículos utilizados por Fuentes Cancino para trasladar droga hacia el norte de el país eran sacados de la automotora de Camhi, simulando una compraventa. Ambos finalmente fueron condenados por lavado de activos. Al momento de su detención, Camhi trabajaba junto a Sabat en la automotora de propiedad del alcalde. “Éramos socios. Yo puse el Know How, porque Sabat de autos sólo sabe que tienen batería y ruedas”, confesó el empresario en una entrevista. El exalcalde de Ñuñoa, quien fue contactado por The Clinic sin obtener respuesta de su parte, aseguró en la prensa de la época que había conocido al empresario después de su primera incursión como alcalde, pidiéndole fiado un camión. “Él me dio crédito. Y en el año 1990 tuve la posibilidad de repartir en Colún”, aseguró.

-Lo conocí como un cliente cualquiera, quería un camión de 2500 kilos. Me contó que había perdido (la elección a diputado) y que necesitaba salir adelante. Después me pidió más créditos. Llegué a venderle cerca de ocho camiones- rememoró Camhi en una entrevista en el diario La Nación.

La relación entre ambos se consolidó en el tiempo. Sabat cuando volvió al municipio le compró una partida de vehículos Kia para el departamento de Medio Ambiente y le vendió el Mercado Seminario a un precio más bajo que el avalúo fiscal (123 millones). Luego el empresario vendería la propiedad en 700 millones de pesos y, según confesó el propio exalcalde, lo habría ayudado cuando fue candidato independiente al sillón edilicio en el año 1989. “Tiene que haber sido en plata, no debe haber sido mucho tampoco”, precisó en una entrevista.

Sabat le devolvió la mano a Cahmi comprándole varias propiedades cuando éste se encontraba con las deudas al cuello. A fines de la década de los noventa adquirió dos parcelas a la inmobiliaria El Claro de Pucón Limitada, propiedad de Camhi, en el mismo condominio donde veraneaba el empresario y “El Perilla”. Coincidencia o no, la operación habría sido realizada cuatro meses después de que Sabat vendiera el Mercado Municipal de Seminario.

El 30 de agosto del año 2001 el alcalde, a través de la sociedad Sabat Fernández y Compañía Limitada, compra otra parcela en Curacaví al hijo del empresario, David Cahmi, acusado por la justicia un par de años después de ser el contacto de la mafia venezolana que clonaba tarjetas de crédito junto a Antonio Batich, sobrino del famoso “rey de la chatarra”, Edgardo, vinculado al narcotráfico internacional y estrecho amigo de Marco Antonio Pinochet. La parcela se ubica en el sector de San Pastor y tiene una superficie de cerca de dos hectáreas donde el exalcalde se construyó una casa de 350 metros cuadrados con piscina y una cancha de tenis.

Un año más tarde, el siete de junio de 2002, Sabat adquiere un local comercial a Jaime Camhi Espinoza, otro hijo del patriarca del clan, en el denominado Bulevar Kennedy, ubicado en la comuna de Las Condes.

La relación del clan Camhi y los Sabat llegó incluso a la hija del exalcalde. La actual diputada por Renovación Nacional fue socia de Marta Espinoza Gálvez, esposa de Jaime Cahmi, en la óptica Lefts and Gifts Ltda, sociedad constituida en el año 2001. Vínculo que hasta ahora era desconocido y que la misma parlamentaria confirmó a The Clinic. “Fue el intento de una sociedad para traer una óptica. Con suerte tuvimos una reunión, pero no se concretó nada”, comentó. Tampoco asegura conocer los negocios de la familia Camhi con “el Perilla”, ni las negociaciones que llevó a cabo su padre para vender los dos terrenos de Avenida Pedro de Valdivia. “Nunca he sabido de sus movimientos, ni antes ni después de ser diputada”, agrega.

La propiedad de Pedro de Valdivia 2885, sin embargo, fue sede de su comando en su primera campaña parlamentaria . “Todo el mundo lo supo, fue la que me asaltaron cuando competía con Álvarez”, aclara. La mayoría de las propiedades del exalcalde de Ñuñoa compradas a Jaime Camhi las vendió. Hoy el exedil contaría con otras propiedades en avenida Colón, calle Holanda y conservaría los locales comerciales de avenida Kennedy y la parcela de Curacaví. Las propiedades de Pedro de Valdivia 2885 y 2895 todavía esperan las últimas gestiones antes de ser vendidas. La intención, al menos, está consignada en los documentos. Habrá que esperar si dentro de los plazos estipulados la compraventa se concreta. Quedan tres meses aún para que el plazo se cumpla.

Práctica impúdica

Jaime Castillo, concejal de Ñuñoa, al ser consultado por las intenciones de Sabat responde con un viejo adagio. “La mujer del César no sólo debe serlo, sino parecer que es honesta”, recalca. Castillo sostiene que la autoridad comunal “debe privarse de algunas situaciones que pueden ser muy competentes desde el punto de vista de sus intereses particulares, pero que se estrellan con la responsabilidad que tiene como mandante de una institución pública como es el municipio”.

Para el concejal, el exalcalde Sabat, como cualquier funcionario público, está sometido a la legislación pertinente y al cumplimiento irrestricto de sus requerimientos. “Le está vedado cualquier actividad de otra naturaleza”, insiste. El artículo 69 de la ley de municipalides establece que “será incompatible con la percepción de cualquier emolumento, pago o beneficio económico de origen privado o público, distinto de los que contempla el respectivo régimen de remuneraciones”. Sabat estaría al filo de la normativa pues habría actuado en beneficio privado, cuando era alcalde en ejercicio, aunque sin recibir dinero durante el período en cuestión. En rigor, de concretarse la venta, el usufructo sería a posteriori.

Situación que de todas maneras, según algunos expertos consultados, tiene serios reparos éticos.

-La ley dice que los funcionarios públicos que desempeñan el cargo de alcalde tienen que dedicarse a ser alcalde. No pueden ser, en paralelo, actores inmobiliarios, menos en su propia comuna. Esto tiene un vicio de práctica impúdica. Hay dictámenes de la Contraloría que señalan que los alcaldes no pueden incursionar, mientras están en el cargo, en gestionar proyectos inmobiliarios de su propiedad- explica Patricio Herman de la Fundación Defendamos la Ciudad.

*La empresa Fernández Wood al ser consultada por The Clinic respecto a las negociaciones que estableció con Sabat, aseguró que no se pronunciarían pues aún el tema no estaba resuelto.

Revise los documentos:

documento sabat

documento sabat 02

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