Delfina-Guzma¦ün

¿Conoció a Aylwin en persona?
–No tanto, más bien lo conocí por haber sido presidente, como todos los chilenos. Pero tuve una relación más personal con él a través de la Leonor, la Mariana y las nietas. Me acuerdo que llegué de un viaje y fui a verlo, porque siempre le he tenido una gran estimación y cariño, es un hombre extraordinariamente delicado y muy honesto. Esa vez estaba jugando pimpón con sus nietos, y él me abrió la puerta de la casa. Me llamó mucho la atención, porque después de estar metida en la pomposidad de los milicos, que para hablar con ellos casi que tenías que hacerles flexiones, que un presidente te abra la puerta así como si nada, nunca se te olvida.

¿Cuándo fue ese encuentro?
–Fíjate que ni me acuerdo. Pero nunca me voy a olvidar de que me abriera la puerta con la paleta de pimpón, y me dijera: pasa, Delfina, cómo estás. ¿Te das cuenta? Esa habitualidad para recibir a una actriz que iba a felicitarlo, nomás.

Después de eso, ¿tuvo más encuentros con Aylwin?
–Personales, fíjate que me parece que no. Pero con la Leonor sí. La he ido a ver. Pero leo todo lo que él decía. Me interesa su vida, su proceso político…

¿Qué le parece su defensa al Golpe?
–Nunca lo escuché defendiendo al Golpe como tal. Pero un político tiene que medir sus palabras. Y, bueno, quizás no estaba de acuerdo con algunas cosas. Oye, uno no puede ser tan determinante en sus posiciones, porque eso termina con las personas aislándose y no compartiendo con nadie más. Las ideas fijas me dan un poquito de terror.

Para algunos, Aylwin fue un traidor.
–No, para mí en lo absoluto. Encuentro indignante que digan eso.

¿Por qué lo admira tanto?
–Tiene una ergonomía. Esa forma de habitar el país en forma tan digna. Era un hombre tranquilo. Era el anticuerpo del hombre de mercado, que lo único que siente es que tiene frente a él a un competidor. Él no era un competidor, era un dialogante. Y eso era lo que más me interesa de él.

Su actitud tan dialogante con los milicos es lo que choca a sus críticos. Su frase “en la medida de lo posible” indigna a un sector de la izquierda.
–Pero ese sector de la izquierda que se coma su frase. ¿Quién planea su vida en función de lo imposible? Un demente, nomás. Puede haber cometido errores, como todos los políticos que los cometen cada cinco minutos. Ahora, para mí, la figura de él es una figura patriarcal, chilena, a quien le agradezco su actitud de apertura, y es lo que más me importa. Los errores que haya cometido, ¡por favor, por favor!, quién se atreve a hablar de los errores de Patricio Aylwin cuando no hay UNO que no haya cometido un error. Yo, la primera.

En su primer gabinete, no hubo ninguna mujer.
–Sí, bueno, no es nada raro. Los hombres chilenos son así, una forma que no comparto para nada. Pero no sé si Aylwin haya sido machista. Y tampoco entiendo ese afán de la mujer de tener que estar en puestos importantes para vanagloriarse. Encuentro que lo más importante para una mujer son otras cosas.

¿Como qué?
–Es la continuadora de la especie, entre otras cosas. Pueden pasearse todos los espermatozoides del mundo por todos los kioscos de Chile, pero no sacai nada sin un útero que los reciba.

¿Qué le parece la sonrisa de Aylwin?
–Era una sonrisa bienvenida. No tengo más que elogios para él.

¿Lo encuentra guapo?
–Sí, síii. Es una figura atractiva, pero no lo habría tenido como pololo. No, no. No es mi tipo. Pero, como te digo, lo que más me cautivaba era su ergonomía, su mirada, su apertura a recibir a todo el mundo, abrir los brazos y ser extremadamente amable. Los políticos se sienten el hoyo del queque, pos, oye. Andan ahí por la estratósfera hablando cosas que nadie les entiende. Usan un lenguaje acaramelado que es espantoso. Muchas frases, con mucha metáfora. A mí nada me da más lata que el tonto que se siente inteligente. Y los políticos chilenos, por Dios que son así.

Y en ese sentido, ¿cómo era Aylwin?
–En general, entregaba sencillez, lo que no quiere decir que sea simplón. Era directo, era una persona que inspiraba confianza.

No se caracterizó por tener un carácter tan fuerte como Lagos, por ejemplo.
–No, poh. Patricio era de otro carácter, no se pueden igualar. Lagos era más determinante. Pero actuaron en épocas muy distintas. Acuérdate que cuando llegaron estos milicos degollando y torturando a medio mundo, no era para plantarse chorito frente a ellos. La cosa fue apaciguándose en la medida que la gente se fue dando cuenta de quién estaba en el poder. Tú no puedes pedirle a Aylwin la misma actitud que tuvo Lagos con Pinochet. La gente ya estaba más convencida de que lo que había ocurrido en Chile era algo espantoso. Porque algunos, cuando recién fue el Golpe, lo encontraban lo más natural porque así borraban de la faz de la tierra a los comunistas.

¿Cómo es que se hizo amiga de la familia Aylwin?
–Porque soy una persona muy vieja y todo el mundo se conoce. Pero no llegué a Patricio Aylwin por la DC. Llegué a Aylwin por él y por la Leonor y su familia.

Leonor, como primera dama, fue de las más piolas.
–Sí, muy distinta. Pero uno no puede tener una imagen de cómo deben ser las primeras damas. Lo único que te puedo decir es que ojalá no sean como la fresca de la Lucía que ya es para cagarse de la risa. Qué tipa más fresca, por Dios.

¿Cómo será recordado Aylwin?
–Como un muy buen presidente. Un hombre honesto, comprensivo, valiente y muy querible.

¿Cuál fue su mayor logro?
–Volver a la tranquilidad en un país que era horroroso con las torturas, la falta de libertades, la falta de democracia. Aylwin tranquilizó el país y le devolvió su cara real. Pero no me preguntes de la parte económica y de lo que hizo ahí, porque en esa parte no sé. Hasta sumar me cuesta. Cuando leo cualquier cosa donde haya muchas cifras, no las puedo leer. Las encuestas y todas esas cosas no me interesan para nada.

¿Alguna crítica?
–No comparto la parte de la DC que es tan cristiana y confesional. Una de las cosas que me cargan de los democratacristianos es su anticomunismo. Eso es insoportable. Además el comunismo es demasiado importante en la historia del mundo como para encontrar que son unos pobres tontos nomás que persiguen tonteras. Y los democratacristianos un poco se expresan con esa falta de nivel. Tampoco creo que detrás de todo democratacristiano haya un anticomunista. No son todos así.