Rafael Garay

Hace algunas semanas causó total impacto la revelación del economista Rafael Garay, quien a través de su cuenta de Facebook contó que padece una complicada enfermedad. “Este es un comentario muy duro para mí, amigos. Hace un tiempo atrás me fue detectado un glioblastoma. Esto es un tumor, una suerte de cáncer cerebral”, dijo aquella vez.

Hoy en conversación con La Segunda, el ingeniero comercial relató lo que ha sido la lucha más importante de su vida. “Seguí un tratamiento de un año en Japón y falló. Ahora fui a Francia, estuve dos semanas hospitalizado en el centro europeo del cáncer Gustavo Roussy, y fueron bien claros. Me dijeron que diera la pelea, pero que ordenara mi patrimonio y dejara instrucciones claras si no quería ser conectado a un respirador o ese tipo de cosas”.

El cuarto dan en el Kudo (arte marcial) y capitán de la selección chilena de esta disciplina reveló que “mi maestro Takashi Azuma no lo quiere aceptar. Cuando se enteró, me dio una sola instrucción: Don’t die (no mueras). Le respondí que lamentablemente no podré obedecerle, porque no depende de mí”.

Añadió que “ahora me escribió y me dijo que en octubre vendría a Chile. Le respondí ‘sensei, octubre será tarde’. Y probablemente lo será”.

Con una tranquilidad impresionante, Garay le señala al vespertino que en su empresa Think “estamos cerrando todo. Del total que administrábamos, cancelé unilateralmente todos los contratos y ya hemos devuelto a sus dueños cerca del 95%”.

El economista explica que decidió cerrar porque básicamente “no creo que tenga mucho tiempo más para retomar. Mejorarse es una probabilidad estadísticamente muy baja. Casi 0%”.

A renglón seguido admite que “no se me nota mucho, porque para el dolor uso morfina, que ya es lo último. Estoy con farmacología que trata de contener los mareos y otros síntomas como pérdida de sensibilidad de los brazos y piernas. Eso da un tiempo, compra semanas”.

Pese a lo impactante de su tranquilidad y postura para conversar del tema, Garay reconoce que “no soy Superman, no estoy todo el tiempo como me ves ahora. Cuando estoy solo o con un par de amigos conversando, no es lo mismo. Obviamente que hay momentos donde me quiebro”.

“Hay días que físicamente estoy mal. He empezado a perder la memoria y la de corto plazo ya la perdí. Las cefaleas son brutales, tengo intermitentemente pérdida de sensibilidad en las piernas y en los brazos por completo”, recalcó.

Asunto de convicción

El economista reconoce que por un asunto que va más allá de la vida o la muerte, decidió hace 20 años no pisar suelo de Estados Unidos, “porque no me gusta su política internacional. Es abusiva, invasiva y genera mucho dolor”.

Garay por esta razón debe hacer más escalas cuando viaja a distintos países y declinó internarse en la Clínica Mayo. “Me dijeron que estaba loco, que esto es de vida o muerte. Si voy a Estados Unidos y me salvo, no salvaste a Rafael Garay, salvaste a otro que traicionó sus convicciones y que no merece seguir, porque se traicionó a sí mismo”, aseguró.

En otros pasajes, se mostró a favor de la eutanasia ya que “yo no sirvo para eso de que me conecten a un respirador. Me torturarían con eso”.