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El ministro vocero de Gobierno, Marcelo Díaz, en una extensa entrevista con el diario El Mercurio, respondió a las críticas y los cuestionamientos del empresario Andrónico Luksic, quien sostuvo que “el país se está cayendo y entre todos debemos levantarlo”.

El presidente de Quiñenco además dijo que la Presidenta Michelle Bachelet comprometió una serie de reformas “mal diseñadas, mal aplicadas y muy rápido”.

El Ministro Díaz planteó que es la ciudadanía es quien ha puesto estos temas en la agenda que cada día está más exigente, fustigó la nostalgia de aquellos que creen que lo que falta es orden y le pidió más empatía a la elite con el país real.

“Nunca antes en la historia de Chile habíamos tenido los niveles de ingreso que tenemos hoy. Y por lo mismo los ciudadanos exigen más. Pero a veces hay una mirada hacia el pasado, que es una nostalgia desconectada del país real, esta idea de que lo que falta es orden, y alguien tiene que poner orden, y que antes estábamos mejor. Es una mirada conservadora, que no se hace cargo del país real”, dijo.

Sobre las transformaciones que ha llevado adelante el gobierno, sostuvo: “La reforma es el instrumento a través del cual se canalizan esas transformaciones. Debiera ser parte de una reflexión de las élites, que debiesen empezar a tener más empatía con el país real. Y digo esto a propósito de todos estos diagnósticos que hablan de que Chile se cae a pedazos. Lo que se cayó a pedazos son las viejas ideas de las élites”, añadió.

El vocero consideró que tanto Luksic como otros líderes empresariales “tienen un diagnóstico que no da cuenta del país real. La perplejidad de las élites les hace añorar un país que no existe, y no mirar la potencia social y ciudadana que se ha despertado como consecuencia de los avances de este último cuarto de siglo”.

En cuanto a las bajas cifras de aprobación, Díaz señaló: “De partida, el ruido que naturalmente provocan reformas estructurales, que tocan intereses, los afectan, y esos intereses legítimamente se movilizan en contra de las reformas”.

“Y yo no me excuso respecto de nuestras propias deficiencias. Una de ellas ha sido probablemente comunicar y explicar las reformas, particularmente en momentos en que están en el debate. Lo digo no solo como ministro secretario general de Gobierno, porque a veces se cree que eso es solo una tarea de este ministerio. Es una tarea del Gobierno, de la coalición, y el fuego amigo ayuda poco”, argumentó.

También realizó una autocrítica: “nos ha faltado no más gestión política, sino que más eficacia en la gestión política. Asumir que para un gobierno con baja adhesión en las encuestas en un contexto de clima de malestar transversal se requieren esquemas de conducción y de gestión política distintos. Más intensivos, de más diálogo, coordinación, particularmente con los partidos políticos que sustentan al gobierno y a sus parlamentarios”. “De hecho, debemos asumir que la gestión política es una de las tareas que tenemos. Soy miembro del comité político; asumo la cuota de responsabilidad”, concluyó.