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El presidente ejecutivo de América Solidaria, Benito Baranda, se metió de lleno al debate sobre las políticas migratorias en nuestro país, todo esto después de que el expresidente Sebastián Piñera asegurara que “muchas de las bandas de delincuentes en Chile son de extranjeros”.

Antes de esa frase para el bronce, el senador y precandidato presidencial, Manuel José Ossandón, lanzó un comentario similar: “Las puertas del país como las de la casa se abren, pero no a todos”.

En entrevista con El Mostrador, Baranda afirmó que “como es un ámbito donde hay una alta sensibilidad de la ciudadanía, los políticos tienen que cuidar mucho lo que dicen, porque se pueden exacerbar los prejuicios y la discriminación que se tiene hacia las personas que migran”.

Enfatizó además que “si tú dices ‘hay muchos grupos de delincuentes extranjeros’ o dices que ‘la gente viene a trabajar’ o ‘muchos son narcotraficantes’, ese mucho termina siendo todos. Y en psicología social uno ve que esas generalizaciones terminan causando eventos trágicos de xenofobia dura, que hemos visto en el pasado en relación con los homosexuales y que ahora estamos viendo en relación con los extranjeros”.

Añadió que “las frases que se dijeron son tremendas. Ambos vienen de familias inmigrantes. Ambos son de familias que no llegaron con patrimonio a Chile cuando llegaron como inmigrantes. A ambos les ha tocado también, sobre todo al ex Presidente Piñera, tener inversiones en el extranjero, en lugares de donde también vienen los inmigrantes. Entonces, hay que ser muy cuidadoso con las opiniones que se vierten, sobre todo cuando de lo que ellos dicen se puede asociar delincuencia con migración”.

A renglón seguido, recalcó que “donde yo vivo, los delitos los siguen cometiendo chilenos, todavía ningún inmigrante”.

En otros pasajes de la conversación, el psicólogo indicó que existe una profunda incoherencia en esta materia, ya que nunca hubo críticas a migrantes de ascendencia europea, pese a que pudieran cometer mucho daño.

“Siempre los migrantes podían ser similares a nosotros –desde el punto de vista físico– o con ascendencia europea. Nadie reclamaba, se podían integrar, no había dificultad y no se identificaban. Aunque cometieran muchos daños, no nos dábamos mucha cuenta… Y ahora que vienen de otros países, donde los podemos identificar con claridad en la calle, surgen todos estos problemas. La migración –y ambos lo saben y sobre todo el ex Presidente Piñera, que sabe de economía y se supone que lee bastante– es necesaria para los países desde hace mucho tiempo. A Chile antes llegaron en busca de trabajo porque esos puestos estaban disponibles. Eso lo vi cada vez que visitaba Calama, Antofagasta y en parte Iquique también”, dijo Baranda.

Para Baranda es esencial la llegada de inmigrantes a Chile, ya que eso “aporta para el crecimiento y del desarrollo del país, que históricamente ha sido clasista y xenófobo, y donde los inmigrantes nos dan la oportunidad de tratarnos de manera más digna entre nosotros. De poder respetarnos más. Basta con ver cómo hemos tratado a los mapuche durante siglos y cómo, incluso, tuvieron que cambiarse los apellidos, a veces, para poder tener apellidos castellanos y que no los identifiquen como mapuche. Bueno, nos ayuda para el desarrollo y para el crecimiento, como demuestran tantas investigaciones. Yo creo que sobre esto no hay que hablar mucho más. Basta ver lo que ocurrió en Europa o Estados Unidos”.

Añadió a la pasada que “en el caso de Chile, la sensación ciudadana es que hay muchos migrantes porque llegó una gran cantidad en un período muy breve. Pero esta es una historia que viene desde que la situación económica fue de mayor crecimiento, bajó la tasa de natalidad… bueno, todo eso ha llevado a lo mismo que ha ocurrido en otros países”.

Al ser consultado sobre si Chile es un país xenófobo, contestó que es “xenófobo y clasista. Hay que recordar que las desigualdades no vienen de ahora sino que de mucho tiempo atrás. Darwin lo describió muy bien en 1838 y muchas de las familias que sienten que son tan poderosas y tienen buenos apellidos, todas vienen de la pobreza… o la gran mayoría. Y muchos de ellos llegaron sin papeles, sin visa de trabajo ni capital. Entonces, no vengan a poner condiciones que ellos no tuvieron cuando llegaron. Cuando llegaron sus bisabuelos o tatarabuelos, que llegaron con mucha precariedad, porque venían arrancando de catástrofes, guerras o hambrunas, llegaron pidiendo auxilio”.

“Hagamos una buena ley que permita un trato digno y no dejemos que esto caiga en manos de los traficantes de personas”, cerró.