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El 30 de diciembre de 1996 ocurrió el último acontecimiento que llevó a la gloria máxima al Frente Patriótico Manuel Rodríguez. Los medios de comunicación hablaron del “Vuelo de Justicia”, se trataba del rescate de los frentistas Ricardo Palma Salamanca, Pablo Muñoz Hoffmann, Patricio Ortiz Montenegro y Mauricio Hernández -“Comandante Ramiro”-, desde la Cárcel de Alta Seguridad.

De las filas del Frente al consultorio veterinario de Recoleta

A casi 20 años del hecho, el ex frentista Eduardo Rosentreter, veterinario y actual jefe del Departamento de Control Ambiental de Recoleta, está sentado en una cafetería del Mall Vivo de Paseo Puente. Acompaña esta calurosa tarde de octubre con un jugo natural de chirimoya. Desde ahí recuerda su prematuro comienzo en las filas del Frente.

Al centro, Eduardo Rosentreter. Fuente: www.twitter.com/dimaorecoleta

Al centro, Eduardo Rosentreter. Fuente: www.twitter.com/dimaorecoleta

Empezó en las Juventudes Comunistas cuando tenía 15 años, y figuró en el grupo de frentistas que escapó por un túnel desde la Cárcel Pública el 29 de enero de 1990. Para él y sus compañeros ese escape tenía que ser antes que asumiera Patricio Aylwin porque, dice, “debía ser en dictadura, no en democracia”.

Estuvo en el organismo desde sus inicios. Esto no fue en 1983, fecha que se conoce públicamente como el nacimiento formal del FPMR, sino que en 1980. “El Partido Comunista empezó el trabajo militar por el 80-81, en una estructura que se llamaba Grupo Cero. Luego, en el 81, se transformó en GO –grupos operativos-. Y después, por el 83, empezaron a llamarse UC -unidades de combate-. Yo pasé por las tres mientras estaba en las JJ.CC”, revela Rosentreter. Y agrega que mucha gente que estuvo en estas estructuras pasó a las filas del Frente.

La primera vez que cayó preso fue en 1984 en Valparaíso, tenía 18 años y era del aparato militar de las JJ.CC. “Toda esa preparación fue para recién en el año 83 crear una organización, estructurarla mejor y ponerle otro nombre, porque no podía aparecer Partido Comunista de Chile”, explica.

Ante la pregunta sobre si el FPMR fue el instrumento del Partido Comunista para combatir armadamente la dictadura, aclara que en los 80 el organismo a través de su “Política de rebelión popular”, estableció en sus lineamientos que “el elemento militar era un apoyo al levantamiento o sublevación de masas, y no una forma de derrocar militarmente a la dictadura”. Y lo más importante: esto sucedería siempre y cuando el pueblo estuviese de acuerdo con ello.

En 1987 el FPMR se divide en MPMR y FPMR Autónomo. Para algunos, el punto culmine de las diferencias de cada fracción fue el secuestro del coronel de las FAMAE, Carlos Carreño. Ante esto, Eduardo cree que la separación fue debido a que cada grupo tenía una mirada propia sobre cómo aportar a la caída de la dictadura. Cuenta que la gente que encabezó la separación del Frente fue la que llegó después de su formación en Cuba y Nicaragua: “Ellos venían con una visión caribeñizada o centroamericanizada de la situación chilena. No así como muchos de los que estábamos aquí, que habíamos vivido todo el proceso de los 80. Teníamos una visión más autóctona”. Sin embargo, la formación en el extranjero no fue la razón de la posición radicalizada de los autónomos, ya que mucha gente y oficiales se quedaron con el Partido Comunista.

Cuando Aylwin asumió la presidencia, ya eran dos organismos totalmente distintos. Hoy, ninguna expresión del Frente está con el Partido Comunista.

“El Frente Autónomo no se adecuó al contexto”

“Si eres el brazo armado del PC que va a contribuir a la caída de la dictadura, esto no se debía proyectar en el tiempo más allá de la dictadura. Los autónomos no lo veían de ese modo, y adoptaron la Política de Guerra Patriótica Nacional”, critica. Esto en relación al grupo más radical del organismo, en donde se encontraban figuras como la comandante Tamara, el comandante Ernesto y los protagonistas del “Vuelo de Justicia”.

Para él, plataformas como Historia de Todos y FPMR.CL son de divisiones de los autónomos. Y al ser consultado por la denuncia que hace Historia de Todos hacia el FPMR.CL por no apoyar al comandante Ramiro, cree que es porque tienen una discrepancia con el guerrillero:

“Dentro de los autónomos en los 90 tenía como un grupo aparte, tenía una estructura bastante propia e independiente, por esto otros grupos no lo miran con buenos ojos, y chocaban en la toma de decisiones. Es una banca rota total”.

Protesta por Ramito. Fuente: www.facebook.com/Historia-de-Todos

Protesta por Ramito. Fuente: www.facebook.com/Historia-de-Todos

Estos grupos a Eduardo no lo representan, los critica: “El nivel de pelea y confrontación que tienen hoy es miserable, llega a ser hasta chaquetero”.

Cuando ocurrió el “Vuelo de justicia” él estaba en Cuba con gente del Partido Comunista, recuerda que cuando recibieron la noticia no hubo repercusiones, fue algo anecdótico. “Para nosotros no fue algo mayormente significativo que Ramiro se fugue o esté preso. Cada uno elige su destino, él eligió ese, y lo eligió mal. No pudo o no pudieron darse cuenta que después de los 90 la situación cambió, y no podía seguir haciendo lo mismo”, sentencia.

Cree que el comandante no supo interpretar el momento, ni asimilar el fracaso que tuvieron. Algunos de los frentistas después del escape se fueron a Suiza donde tuvieron refugio, Ramiro optó por Brasil donde terminó preso tras secuestrar al publicista Washington Olivetto.

Para Rosentreter, Ramiro junto a sus compañeros adoptaron una posición más ultra durante los años 1988 a 1991, pero de eso hoy no hay nada. “Si tú te planteaste que esto era hasta vencer o morir, y no hiciste ninguna de las dos, entonces no eres consecuente. Estos discursos hay que aterrizarlos a la situación”, y agrega que mucha gente cercana a él se adecuó al momento político de la época y se fue.

Pero no solo críticas hay de parte del jefe del Departamento de Control Ambiental de Recoleta para Ramiro. Recuerda haber visto la entrevista que apareció en el programa de CHV, Guerrilleros. “Se veía autocrítico de la situación. El tiempo y la cana lo hicieron madurar”, comenta.

Considera que toda la información que aparece desprestigiando al Frente en la prensa es post 90. “Antes de eso nadie cuestionaba al Frente. Cuando nos fugamos de la cárcel, debíamos hacerlo en dictadura, antes del 11 de marzo cuando Aylwin asumiera. Y eso nadie lo cuestionó”. Y agrega que “todo lo que se construyó como una bonita organización, se perdió por la gente del autónomo que hacía política mal pensada”.

En la organización hasta 1987 hubo solo dos comandantes, José Miguel y Daniel. Luego de la separación, Rosentreter menciona que todos eran comandantes en el Frente Autónomo: “Comandante Tamara, comandante Ramiro, comandante Ana. Hay una distorsión de la organización. Yo creo que había más comandantes que combatientes. ¿Quién los nombró? Entró el ego”.

“En la época que estuve no hubo pelea de egos, pero sí choques entre la gente autóctona y los que llegaron de Cuba porque habían visiones distintas. El comandante Salvador en el 89 nombró de jefes a pura gente que venía de afuera”, recuerda.

Piensa que la gente que enganchó con la idea de seguir combatiendo y peleando con formas militares en los 90 eran jóvenes que no vivieron el proceso de los 80, y que se incorporaron en 1988, sumado a la gente que venía de afuera. “Yo no veo ningún apoyo de las poblaciones, ningún apoyo político. Porque la gente se pregunta ‘¿qué frente?, ¿dónde está?, ¿qué hace?’ No vas a apoyar algo que no sabes qué es y que tiene tres o más expresiones. Ese fraccionamiento que tienen hace que la gente no crea en ellos. Los murales son parte de las brigadas de propaganda que tienen”, declara.

Actualmente, Eduardo Rosentreter está en el Partido Comunista, organización política en la que comenzó y a la que regresó luego de que el Frente “muriera” en 1987 como dice él. Mientras habla sobre sus tiempos de guerrillero, hace una pausa para comentar sobre una operación que realizó hace unos días. Se trata de una perrita que fue atropellada y terminó literalmente con un ojo colgando. Su caso fue difundido en grupos animalistas, a los que dice que no pesca mucho, ya que la veterinaria municipal ofrece servicios a bajo costo a los vecinos de Recoleta, por lo que la demanda es alta. Cuenta que su trabajo es de funciones administrativas, pero que sin embargo le gusta aportar en el pabellón. Con orgullo, saca su celular y muestra fotos del procedimiento de la extracción del ojo y del animal recuperado. “Va a hacer una vida normal con un ojo. Ojalá los animalistas se enteren de que está bien”.

Hoy, cree que la mayor consecuencia social es haber perdido el crédito que alguna vez tuvo la organización y culpa a los fraccionamientos: “Fue esa visión de cómo seguir luchando desde el punto de vista armado. El enemigo ya no era la dictadura, era el sistema. Por eso hay que reformularse los métodos”.

Y hace una última reflexión: “Para mí lo más transcendental, o el aporte que hizo el Frente Patriótico Manuel Rodríguez desde sus inicios hasta la división, fue demostrar o desmitificar que no había que quedarse con las manos abajo. No esperar a que te mataran, si íbamos a morir, lo haríamos luchando”.

El asesor de Jadue

Muy cerca de Rosentreter, en Recoleta el alcalde comunista Daniel Jadue tiene a un ex frentista como parte de su círculo cercano. Se trata de César Quiroz, asesor de gabinete y secretario comunal del Partido Comunista en Recoleta, quien luego de la fractura de 1987, se alejó integrándose al Movimiento Patriótico Manuel Rodríguez -extensión del frente que se quedó con el Partido Comunista-. Quienes se organizaron de acuerdo a aquellos tiempos de paz, al menos eso se creía con el retorno de la democracia.

“Lamento decir que a esas alturas el frente ya no era lo que fue, se había dividido en 1987, nosotros el MPMR intentábamos reconstruirnos y ocupar un espacio legal desde el cual pudiésemos reivindicar lo que hicimos y reconstruir con otras fuerzas de izquierda un proyecto liberador”, comenta Quiroz.

Aclara que hubo un intento por retomar la lucha por las demandas y objetivos pendientes después de sus derrotas e instauración de la democracia de los acuerdos que planteaba la Concertación. Este movimiento se unía así al Partido Comunista, tratando de emancipar la lucha social y dar cabida al levantamiento de las masas, contra la represión política.

César también es parte del PC, es un hombre receptivo, no alardea de su comandancia en el MPMR, donde fue uno de los mayores dirigentes, hasta que finalmente decidió salir por diferencias y críticas al PC, donde milita desde 1969, cuando se incluyó a las JJ.CC siendo un adolescente, decisión de la que jamás se ha arrepentido.

Coincide con el ex frentista Rosentreter respecto a lo que queda del FPMR, explica que hasta hoy solo quedan algunos integrantes que se unieron a finales de los ochenta, incluso algunos que llegaron con el nuevo siglo. Pero que aquellos que tratan de reivindicar este frente, son solo militantes sin referencia histórica, con algunos compañeros más viejos, pero con escasos dirigentes históricos. Es por eso que al momento del “escape del siglo”, el 30 de diciembre de 1996, los que quedaban en la lucha, poco les importó, ya que cada uno trataba de salvarse por sí mismo. La unión independentista se había perdido hace mucho.

“La fuga por supuesto significó reponer en la pantalla informativa nuevamente al Frente y estimular a sus diezmados adherentes, pero no tuvo ninguna incidencia política mayor en el acontecer político del país”. El FPMR venía en un franco proceso de descomposición, que lo llevaría a su casi desaparición y la división en varias fracciones sin ninguna incidencia y participación en la cuestión política a nivel nacional.

El escape de los cuatro frentistas no significó un crecimiento o reposicionamiento del Frente en el acontecer político. “Por supuesto que debe haber sido un golpe de estímulo para sus integrantes, pero no creo que haya sido un cambio mayor”, menciona.

El militante viajero

Pensativo y en silencio, César Quiroz recuerda sus días de juventud. Siendo un adolescente empezó a militar con una vida agitada viajando por todo el mundo, que le dio la satisfacción de conocer a personas con sus mismas convicciones.

Es un hombre que ha viajado mucho, se ha dedicado toda su vida a la militancia en el Partido Comunista. Luego en el FPMR y el MPMR, donde se quedó desde 1990 hasta el año 2006, para más tarde dedicarse a la dirigencia regional del partido, donde dirigió comandancias en todo Chile, desde Arica hasta la décima región.

En los años noventa se movió por giras durante meses en Europa, o un mes en Suecia o dos meses recorriendo Europa central, con la misión de levantar las viejas estructuras de apoyos rodriguistas repartidos por el viejo continente.

Algunos de sus recuerdos se remontan al Encuentro de Organizaciones de Izquierda a nivel mundial en México el año 2001, al año siguiente llegaría a la constitución del Congreso Bolivariano de los Pueblos en Venezuela, también de paso por Argentina y por gran parte de latinoamérica. Siempre en actividades ligadas a su militancia y a su nexo con los grupos rodriguistas repartidos por el mundo.

Pero fue en sus años de juventud cuando su partido lo formó, en 1977 fue enviado a Bulgaria a una Academia Militar, en 1981 se graduó como teniente de filas generales. Una de sus visitas más recordadas fue en Cuba, donde tuvo la oportunidad de aprender técnicas militares y conocer a los grandes dirigentes de la isla.
Sus años en la militancia del MPMR ya en tiempos de democracia, buscó reivindicar todo lo que habían hecho en dictadura, ocupar el espacio que se habían ganado y reconstruir ese espacio político que querían propiciar para darle voz a minorías sociales que existen hasta hoy.

Los nuevos militantes

En una sala de reuniones en el sexto piso de la municipalidad de Recoleta, César Quiroz se sienta a la cabecera de la mesa donde se realizan los consejos municipales, en algunas ocasiones entra Daniel Jadue y sin querer interrumpe la conversación, luego silenciosamente se retira. Quiroz empieza a dar su opinión sobre los nuevos movimientos sociales que han surgido en la sociedad, donde cada día se pronuncian ya sea en las calles como en redes sociales.

“Me da la impresión que las militancias tienen hoy en día los mismos objetivos, al menos en su mayoría los movimiento de izquierda, los que tienen su legítimo derecho de existir. Ya que al menos en los tiempos de la UP no se veían tantas agrupaciones, hoy día son centenares, cada cual más pequeña y con sus divisiones”, agrega. Además le parece curiosa la forma de militar en agrupaciones sociales, ya sean los protestantes contra las AFP, pueblos sin represas, u otros, que tienen una forma de militancia en diversas índoles, que son tan legítimas como lo fue la lucha de las minorías durante la dictadura.

Las convicciones, según César son primordiales en las decisiones que se toman en la vida, es por eso que cree que cada frentista tomó un rumbo en su vida según las convicciones que sintieron en algún momento de sus vidas. Comprende que todos lucharon por un país mejor, por lo que considera legítimo el camino que cada uno tomó después de la dictadura. “No me atrevo a juzgarlos, después de todo lo que entregaron la lucha es legítimo que algunos hayan decidido optar por sus familias, no comparto la idea, pero no los juzgo por la vida que escogieron. Todo es un tema de convicciones”.

Quiroz siguió viviendo en cierta clandestinidad durante el retorno a la dictadura, en el año 1994 fue nombrado parte del Comité Central, cargo que mantiene hasta la fecha, pero en esos años también fue dirigente nacional del Movimiento Patriótico Manuel Rodríguez, que se suponía que eran dos estructuras diferentes, pero que tenían un vínculo desde los cuadros dirigentes. Esa alianza la mantuvo en el anonimato, hasta su salida del movimiento en 2006.

Durante los últimos días César ha reflexionado sobre la muerte de Fidel Castro, personaje que admira profundamente. Recuerda con tristeza los treinta años de la muerte del Che Guevara, ovación celebrada en el Estadio Nacional, en que Fidel Castro figuraba entre los invitados, pero que finalmente no llegó, tiempo después en un encuentro en Cuba tuvo la oportunidad de conocer a uno de sus máximos ídolos. “Uno cree que estas figuras surgen cada cien años, uno los cree inmortales, pero en algún sentido nunca mueren, pasan a engrosar este panteón de los inmortales. Saber que ya no están te embarga la pena, queda la satisfacción de que fueron vidas plenas, personalidades que entregaron mucho a Latinoamérica a través de sus ideas y sus prácticas revolucionarias”.