Varias advertencias habría recibido Ignacio Neira, cuñado de Arturo Vidal, antes de ser acribillado a la luz del día y en plena calle el pasado sábado 22 de abril. Tal como en películas como El Padrino, al joven emparejado con Ambar Vidal una vez le agujerearon el auto a punta de balazos, que no es otra cosa que un aviso al estilo la cabeza de un caballo. La Tercera cuenta parte de la historia.

Fue en diciembre del año pasado que Neira, quien mantuvo una virulenta relación con Ambar, recibió el primer aviso. Había ido a ver a su pareja en la casa donde vivía ésta en el sector alto de La Florida cuando su Nissan 370Z quedó como colador. El vehículo se encontraba estacionado mientras dos autos pasan lentamente y dos sujetos descargan sus armas.

Por este hecho, en la familia de Ambar entendieron la advertencia y comenzaron a estacionar los autos al interior del condominio. Esto pese a que la casa de ella daba a la calle. Además, un grupo de primos llegó a instalarse al lugar, acaso como soldados.

Así las cosas, “de haber otro ataque, tendrían cómo defenderse”, recoge la publicación.

En ese escenario estaba la situación cuando Ambar con sus dos hijos, ambos de Neira, dejaron la casa, y la dejaron con una deuda de varios meses de gastos comunes impagos.

Recuerda La Tercera que el día que Ignacio Neira fue asesinado, en el cruce de Departamental con Las Industrias, andaba con un GPS. “Neira debía ocuparlo tras ser condenado a 300 días de reclusión nocturna por el robo de un auto, un Suzuki Swift, que fue encontrado en casa de su madre, en San Miguel, con las placas cambiadas”.

Respecto de la muerte, y más allá de la investigación, hay dos tesis. Una es del dominicano Richard Santos, quien se había hecho amigo de Neira tres meses antes del homicidio, y la otra es de Ambar.  Santos cree que “Neira tenía problemas con un grupo de La Legua; que algunos de sus amigos habían estado involucrados en la muerte de un familiar de El Cuto, líder de una banda del barrio. Santos agrega que el 15 de marzo, alrededor de las 9 de la noche y cerca del río Mapocho, Neira fue baleado. Esta vez salió ileso. Cinco días después, Neira le habría comentado que lo seguía un Hyundai blanco, manejado por alguien que él creía era colombiano. Esa vez, Neira le comentó a Santos que temía por su vida”.

La de Ambar es otra. Ella “cree que el asesinato tiene que ver con problemas que tuvo Neira en una cancha de la Villa El Huaso, en San Joaquín, aunque también dice que Neira no le contaba nada, que hace un mes no lo veía y que solo hablaban cosas relacionadas con los niños por celular”.

Otro dato que aparece en la cinematográfica historia es un homicidio que tuvo lugar en la discotheque Givens, de El Quisco, tres años atrás. “Neira habría sido inculpado por esa muerte y habría sido víctima de una balacera esa misma noche”.