La vidente que lee el futuro a través del poto

“La nalga izquierda expresa el pasado, mientras que el futuro está agazapado ahí mismo, entre el músculo, la carne y la celulitis de nuestra nalga derecha”, asegura Sandra Amos, una mujer que supuestamente tiene esta facultad y que fue visitada por la periodista Antía Castedo.


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Al escribir “Rumpología” en el buscador de Google inmediatamente se lee “Jackie Stallone, una astróloga estadounidense y madre del actor Sylvester, asegura que la rumpología se trata de una técnica que es realizada desde hace años por los indios, griegos y romanos, aunque no hay ninguna comprobación de esta información”.

Esta técnica, a la que refiere la madre de Rambo, tiene que ver con la posibilidad de que un vidente, o una persona con supuestas capacidades metafísicas para prever el futuro, pueda advertir qué es lo que le pasará a un ser humano con sólo revisar sus nalgas.

Pese a que no hay mucha referencias científicas, se supone que el rumpólogo (si el término lo permite) no necesita revisar el hoyo del poto, sino que sólo las nalgas. Derecha e izquierda.

“La nalga izquierda expresa el pasado, mientras que el futuro está agazapado ahí mismo, entre el músculo, la carne y la celulitis de nuestra nalga derecha”, asegura Sandra Amos, una mujer que supuestamente tiene esta facultad y que fue visitada por la periodista Antía Castedo.

La comunicadora cuenta a Soho que un interés “científico” la llevó a visitar a Sandra. “Me quité los pantalones en una calurosa tarde de junio y coloqué mis nalgas en el campo de visión de Sandra, a escasos centímetros de ella. Yo estaba parada y ella, detrás, sentada en una silla. Casi podía sentir su aliento mientras iba desgranando los secretos que esconden (para quien sabe descifrarlos) las líneas, lunares y formas de mi trasero”, recuerda.

“Se imaginarán que la perspectiva de que una desconocida pudiera indagar en el agujerito me producía escalofríos. ¿Una carrera universitaria en Ciencias Políticas, una maestría y años de duro trabajo para acabar así? Sólo pensarlo y me entraban ganas de tomar las armas y lanzarme a subvertir el orden capitalista”, admite Antía.

Dice que al documentarse, como para no llegar en blanco, encontró lo mismo que mencionábamos más arriba. Lo de la mamá de Stallone y eso de que no es necesario examinar el orificio negro.

“Sandra nos recibió con una sonrisa, pero ni siquiera nos dio la mano. Supusimos que estaba demasiado nerviosa y se lo perdonamos al instante. Luego salió corriendo a la tienda de la esquina para traer papel higiénico, ya que ambas teníamos una necesidad imperiosa de ir al baño y la vidente se había quedado sin papel”, cuenta.

Dice que Sandra, la vidente del poto, afirma que tiene un don que le permite leer el alma de las personas a través de cualquier medio. Una simple mirada es suficiente, solo necesita “conectarse” con los que ella llama sus guías.

A sus 58 años, lleva 18 leyendo nalgas, aunque no es su ocupación principal, pues también lee el tarot.

Asegura que aquel don, el de leer el poto, lo descubrió casi por casualidad, así como pasan muchas cosas en la vida. Estaba en una fiesta y un amigo le pidió en broma que le leyera el culo. Como acertó en varios cosas, lo implementó como parte de su talento para adivinar.

De lo que saca en limpio la periodista, más allá de cuestiones personas que le pudo haber dicho Sandra, es que uno de los principios de la rumpología consiste en fijarse en la forma de la nalgas.

Así por ejemplo “si son redondas, significa que la persona es extrovertida. Si son planas, como las de Amy Winehouse, indican una personalidad adictiva, obsesiva. Si son llenas, como las de Kim Kardashian, indican una persona arrogante y exigente. Y si tienen forma de pera, hablamos de alguien sensible, emocional, comprensivo”.

Cuenta además, por si alguien está interesado en buscar a este tipo de videntes, que no le pidió cambiar de posición ni quitarse los calzones. “Tampoco manipuló mi trasero. Puede decirse que la rumpología es un oficio casto e higiénico, al menos tal y como lo practica ella”, asegura.

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