Tres años ya habían pasado desde su primera presentación en el Gimnasio Municipal de Lo Prado cuando Juan Salazar Rodríguez, alias Juan Sativo, y Fabián Sánchez González, Lenwa Dura, llegaron hasta la sala de ensayo del segundo piso de Antonia López de Bello 49, sobre la discoteque Jamming Club.

Acaba de empezar el año 1996 y Tiro de Gracia (TDG), un grupo de hip hop conocido en el underground santiaguino con dos cassettes artesanales repartiéndose de mano en mano, tenía su primera cita con dos jóvenes productores musicales recién egresados de la Universidad Vicente Pérez Rosales (Vipro): Camilo Cintolesi y Patricio Loaiza.

Llegaron contactados por Juan Sebastián Domínguez, Titín, un chileno-norteamericano recién llegado al país que los “descubrió” grabando un piloto para un programa de televisión con la productora Cubo Negro sobre hip hop que animaba Jimmy Fernández, uno de los mcs de La Pozze Latina.

“Hicimos ese piloto y ahí conocimos al Titín. Al Titín le gustó el Corsario Universal, que era una maqueta que estábamos haciendo. Ni siquiera era el Ser Humano, no era nada. Era un tema nomás que teníamos. Y ahí como que Titín enganchó y nos presentó al Camilo y al Pato”, cuenta Lenwa Dura.

Domínguez había llegado hace pocos meses desde Nueva York, la cuna del hip hop, pero quedó asombrado con la manera de rapear de Juan y el histrionismo de Fabián. “Cuando yo escuché por primera vez el casette, me quedé loco con la rapidez y el flow. Juan rapeaba musicalmente. Era como un instrumento. Quedé loco. Nunca he escuchado eso en Estados Unidos, en ningún lado. Entonces, en ese momento dije ‘este hueón es mejor que todos’. Y no estoy hablando de todos en Chile, estoy hablando de todos en el mundo”, dice Titín.

Deslumbrado, le contó a su primo, Camilo Cintolessi, que tenía el contacto de un grupo tremendo y le pasó un cassette con sus canciones. El dúo de productores, que buscaba nuevos talentos, les ofrecieron trabajar juntos para publicar un disco. Juan y Fabián escucharon la idea y se entusiasmaron. Era el sueño que forjaron desde 1993 en los blocks del paradero 13 de La Florida.

“Era nuestra oportunidad de hacer algo bien. En esa época la única ‘infra’ que nosotros teníamos era un computador en blanco y negro”, dice Lenwa Dura. El computador era en realidad de Cristián Hidalgo, Dj Borna, un chileno español que llegó de Barcelona el año 95 con discos y vinilos desconocidos por los raperos santiaguinos. Un Intel 80486 que traía una de las primeras versiones del programa Cool Edit.

Borna conoció a Tiro de Gracia en el Paseo San Agustín, luego se instaló con su familia en La Florida y se hizo íntimo de Juan. “Él trajo música que nosotros no teníamos cómo obtener y ese intercambio nos fue nutriendo. Somos hijos un poquito de esa influencia. Y tenía un buen pasar porque tener una tornamesa y tantos vinilos era bastante difícil en Chile”, recuerda Juan.

Hasta esa fecha, Cintolesi y Loaiza sólo habían tenido experiencia con bandas universitarias, el grupo del propio Camilo (Roma), un concurso de talentos organizado por Radio Zero en el que participaron como dúo tocando pop electrónico y un par de jingles publicitarios.

Pero eso no importaba. Loaiza tenía un teclado Workstation que podía grabar pistas con secuencias Midi y poco antes de conocer a los “Tiro” se compró un teclado Kurzweil K2000 v3 donde podía samplear. Ya tenían lo suficiente para lograr un sonido en serio.

Tiro de Gracia aceptó el trato. Comenzaron a ensayar para elaborar un demo promocional que les sirviera de llegada a los sellos musicales, la única manera de editar un álbum en esa época.

Por intermedio del mismo Titín Dominguez contactaron nuevamente a los socios de la productora Cubo Negro. Uno de ellos era Claudio Kreutzberger, sobrino de Don Francisco, que trabajaba con Domínguez en el canal de cable que se llamaba Plaza Mayor.

Kreutzberger le pidió prestado una noche los Estudios Catedral a su papá, René, ubicado en calle Catedral 1850. Arriba de ese estudio, en las salas de control grabaron su primer demo. Juan y Lenwa Dura rapearon mirando hacia el estudio donde se hacía el programa de TV “Éxito”. Ahí surgió “El Demo Final”, el antecesor de Ser Humano.

VIAJE SIN RUMBO

A pesar de que en el circuito underground santiaguino Tiro de Gracia ya tenía un nombre y contaban con dos cassettes circulando de mano en mano (Arma Calibrada y Homo Sapiens, ambos de 1994), el primer sello al que acudieron no dio el visto bueno.

“Me acuerdo que fui a BMG, donde estaba de director artístico Hernán Rojas, el de radio Futuro. Es un ingeniero en sonido con un tremenda trayectoria. Yo le llevé el demo y me acuerdo que me dijo: ‘es entretenido, pero acá en Chile no hay mercado para el hip hop. Esto es lo que sí creemos que funciona’ y me puso la canción ‘Por costumbre’, de Solar. La puso súper fuerte, como diciéndome esto sí que es”, recuerda Camilo.

Al segundo intento resultó. Cintolesi acudió a Carlos Fonseca, el entonces director artístico de Emi Odeón Chile y exmanager de Los Prisioneros. Le mostró “El Demo Final”, un cassette blanco con las primeras tres canciones profesionales de TDG: El Juego Verdadero, La Primera Canción y Clavo y Martilleo.

En esa misma época Juan y Lenwa aparecieron en el programa Arriba las manos del canal Rock and Pop y al día siguiente, en una tocata con otras bandas hip hop en La Batuta. Fonseca aceptó, pero pidió más canciones para terminar de convencerse. Patricio Loaiza, alias Adonay, el otro productor de Ser Humano, recuerda que con las tres siguientes dieron el batatazo: Bebedor, con una base distinta a la editada en el disco; Sombras Chinescas y un tema que terminó siendo emblemático: Corsario Universal.

Según varios testigos, con ese tema Juan Sativo demostró todo su flow y gimnasia rítmica para rapear sobre un sample de “Red Clay”, específicamente la versión de la banda de jazz The Solsonics de un tema original de Freddie Hubbard.

Mientras revisaban los detalles del contrato -con ayuda de un abogado de la consultora de la mamá de Cintolesi- dejaron la sala de ensayo del barrio Bellavista y se movieron al departamento del hermano de Loaiza, en Renca, a un costado de la Ruta 5 Norte. Allí nacieron el resto de los temas de Ser Humano, además de otros que nunca se editaron como “Paloma profunda” y “La calma antes de la tormenta”.

En esa misma época Dj Borna se retiró oficialmente del grupo. Ya no le daba tiempo para ensayar y seguir con los estudios de Ingeniería Industrial en la UC. En noviembre de 1996 el resto del grupo estampó sus firmas y EMI les adelantó un poco de dinero para arrendar su propia sala de ensayos.

Aunque Ser Humano se comenzaba a gestar, Lenwa Dura no lo pasaba bien. Dejó la casa donde vivía con su abuela, en la población Libertad de San Ramón, cercana a La Bandera, y deambulaba de hogar en hogar. Su familia no entendía que teniendo un contrato y un supuesto futuro como músico no tuviera sueldo fijo ni dinero para aportar.

“Parecía el Chavo, me quedaba donde podía. A veces donde el Juan, otras donde el Adonay, en el estudio, donde fuera”, cuenta Sánchez sobre esa etapa.

Dos noches antes que terminara 1996, Fabián durmió en la casa de Explicito Yiyo, otro exintegrante de TDG que vivía en las cercanías del Parque Brasil, en La Granja. Esa tarde salió y estuvo a punto de ser atropellado por un auto civil con sirena.

Fabián le hizo el quite apurado, eran detectives. Sin darse cuenta, estaba en medio de un intenso operativo policial, con helicóptero incluido. Horas después, al llegar a su casa y ver las noticias entendió lo que había presenciado: la operación Vuelo de Justicia, en la que cuatro exfrentistas escaparon cinematográficamente de la Cárcel de Alta Seguridad en un canasto.

En la otra cara de la moneda, Juan comenzaba a cosechar su propia fama. Con su participación en el single Cha cha cha (Funky Muchacha) de Los Tetas, Sativo dio el salto. Estuvo con el arsenal de raperos que compartieron en un recital de Illya Kuryaki and The Valderramas en Santiago y fue el invitado especial el 30 de enero de 1997 en el Tomm Pub de Bellavista para el lanzamiento oficial de ese single.

“No niego que Los Tetas me abrieron el camino. Ellos estaban siendo los regalones de la EMI en esa época. En varios shows Cee-Funk decía ‘este es un talento nuevo de Chile, que está llegando’ jajaja. Así que nada po, sólo agradecer a Los Tetas esa plataforma”, recuerda Juan.

El 7 de marzo de 1997 se publicó una entrevista en la Zona de Contacto de El Mercurio, donde además ya habían anunciado a TDG como una de las mejores bandas nacionales, con el Ser Humano en pre-producción. El floridano, recién cambiado de nombre artístico, con 20 años y con “Cha cha chá” ya era un ídolo local.

“Yo creo que el Juan es como el ‘chino Ríos’ del hip hop. Por un lado genial y también por un lado maldito. Creo que todos quedamos peinados para atrás con las rapeadas de Juan y las ocurrencias, las letras. El estilo en el escenario. Era fuera de serie. Muy único, muy original. Mucha onda. La media onda. Yo creo que TDG en gran medida es él”, dice Cintolesi.

Durante ese verano aprovecharon de crear nuevas canciones, como Melaza. El productor amoldó el tema a la letra de Juan, sin saber que se convertiría en una pieza tan importante que el grupo defendió como segundo single promocional, a diferencia de lo que pensaba EMI.

En medio de la creación de Ser Humano, un quinceañero fan del grupo que bailaba breakdance con facilidad comenzó a visitarlos diariamente. Juan Lagos, alias Zaturno, quien vivía en la población Los Copihues, a unas cuadras del departamento de Sativo en la villa Alonso de Ercilla, pasó a ser un amigo. Dejó el colegio, se animó a rapear y terminó siendo el último en sumarse al grupo.

En junio, mientras grababan en los estudios Konstantinopla de Carlos Cabezas (Los Electrodomésticos), Lenwa y Juan bromeaban diciendo que era Zaturno el “invitado permanente” del grupo. Finalmente participó en cinco temas del disco, aunque no figuró en la caratula de Ser Humano.

Estaban a sus anchas. Ya llevaban más de un mes grabando en los estudios -desde abril-, con las canciones definidas y grabadas en demos. Se juntaron con Cabezas y Gonzalo González, Chalo G, el ingeniero contratado por la EMI para la mezcla. Según González, en ese lugar se notaba la idea de un súper disco.

“Camilo y Adonay hicieron hincapié en que yo pusiera micrófonos, tres micrófonos, para el momento en que ellos se dignaran a entrar. Porque ellos eran como unos cuequeros, no tenían una lógica como cantantes. No se preparaban, no vocalizaban. Y aparte que Juan tenía una poética que yo no había escuchado nunca en ningún rapero”, dice.

Entre mayo y junio del 97 se grabaron las voces y las de los músicos invitados, que le dieron otro toque especial al disco. Se propusieron varios nombres y Camilo se encargó de llevarlos hasta el estudio ubicado en Pedro de Valdivia con Sucre.

El 11 de junio de ese año, Ser Humano se terminó de mezclar. Una semana después comenzaron a masterizarlo. A último momento apareció Cintolesi con un capítulo grabado en VHS del programa “Perdidos en el Espacio” y en el mismo estudio agregaron extractos de él como interludios. “Había una frase que me hizo el click porque era muy parecida a una canción de TDG. Ahí se me ocurrió grabar el programa”, recuerda Camilo.

El disco se terminó completamente el 18 de junio y se envió al sello para hacer las copias físicas. Tres semanas después celebraron todos con un asado en el estudio de Cabezas.

Gastón Gabarró, miembro del colectivo DMS y autor del sampler sobre el que rapea Juan Sativo en El Juego Verdadero, que estaba en ese asado, recuerda cómo fue escuchar el disco completo en ese minuto.

“Le pusieron play y yo quedé terrible impresionado. Más que nada por el arte, el arte del Juan me dejó pa’ la cagá. Ahí yo dije ‘Aguante loco, es lo mejor que he visto en mi vida’. Todavía creo que el loco es la patá. Yo estaba terrible loco viendo el diseño y de repente sonó el primer tema, con esa batería terrible distinta. Nosotros estábamos acostumbrados a la batería sucia y esta batería limpia llegó de la nada y me dejó… no sé cómo explicártelo. Es como cuando Hulk agarra al hermano de Thor y le pega en el piso tres veces pah, pah, pah. Eso es lo que me pasó los primeros cinco segundos del Ser Humano. Quedé como ‘guaaa, ¿se puede hacer eso también loco?’. Y las voces, como rapea el Juan. Y de repente dice ‘DMS, la planta crece’. Todo eso en el primer tema y yo quedé pagao. Dije ‘ya bacán, ahora me importa una raja lo que haya hecho el Adonay con mis pistas’”.

EL JUEGO ES VERDADERO

El 4 de agosto de 1997 fue el lanzamiento exclusivo de “El Juego Verdadero” en radio Rock and Pop. Si bien la canción ya era conocida en el circuito underground y la banda la tocaba en sus presentaciones en vivo, la versión final con los coros de Quique Neira y la inclusión de Zaturno, comenzó a sonar en el dial. Tiro de Gracia saltó a la fama.

Era un tema esperado. La prensa de la época ya había puesto los ojos encima a la agrupación. Suplementos de diarios como la Zona de Contacto de El Mercurio, Subte de La Tercera y revistas especializadas como la misma Rock and Pop habían anunciado lo que venía. El hip hop nacional irrumpía con fuerza en el país.

EMI Odeón Chile inició una campaña de marketing a cargo de Gaspar Domínguez -primo de Titín- que le dio el último empuje al disco. Rayaron distintos sectores de Santiago con stencils del símbolo del grupo y el 28 de julio grabaron una canción promocional llamada “Biografía de Gracia” en el home estudio de Gabriel Vigliensoni, de Lucybell, que luego se presentó en el programa Revólver de TVN. En ella hasta los productores rapean.

Los discos físicos tenían una curiosidad: en su interior traían un clavo. “Consideramos que era el disco de mayor peso en el mercado y pesando en meterle un agregado al disco a mi se me ocurrió meterle un clavo. El clavo simbolizaba muchas cosas: era un disco muy puntudo, era material de trabajo de los barrios populares y era un elemento que le daba más peso a la caja del disco, entonces era literalmente el mayor de peso en el mercado. Pesaba más que los otros, además de la tremenda música que tenía. Recuerdo que después tuvimos comprar miles de clavos, y además martillarles la parte redonda para que pudieran entrar”, explica Gaspar Domínguez.

El grupo acogió la idea y le agregó un significado simbólico. Hizo un juego de palabras entre clavos y “esclavos”, en alusión a su condición de clase y a la cultura de la música negra. Y además coincidía con una canción del disco, Clavo y Martilleo.

“Eso fue idea de EMI, pero nosotros le dimos después esa intención porque teníamos ese tema. Y funcionó. Hasta el día de hoy me preguntan por qué el clavo. En el segundo disco venían con monedas”, recuerda Lenwa Dura.

También prepararon como pudieron un videoclip. Antes de grabar, Domínguez recuerda que EMI les entregó dinero para comprar ropa nueva para los raperos. “Unos pantalones anchos, unas poleras y polerones Nike, esas cosas. Fuimos a JC Penney también, se yo los llevé. Recuerdo que eligieron sus prendas. En ese tiempo no había auspicio y después fueron uno de los primeros en conseguir auspicio, con Puma”, dice Domínguez.

Con pinta nueva llegaron la noche del 31 de julio hasta la Quinta Normal a grabar en el Museo de Historia Natural. La productora Cubo Negro se las tuvo que arreglar porque no podían entrar a los cubículos. “En la toma de la ballena nos demoramos un par de horas porque era una sala muy grande para iluminar. La aprovechamos al principio y al final del video”, cuenta “Caco” Kreutzberger.

De madrugada, Lenwa, Juan y Zaturno se volvieron a la casa en micro. “Nosotros por eso decimos ‘a veces vamos a las fiestas’. Fabián vive en la periferia, en el sector de Santa Rosa, donde es complicado salir de noche. Yo era de La Florida y también, ni me dejaban salir de casa. La situación no ameritaba. Y nosotros nos arrancábamos nomás”, dice Juan.

Una semana después El juego verdadero comenzó a rotar en las radios y el éxito fue inmediato. El grupo estaba feliz, comenzando a sentir la efervescencia del sueño cumplido.

El 23 de agosto de ese año promocionaron en vivo Ser Humano en la radio Rock and Pop y tocaron cinco temas, incluido el hit del momento. Esa misma tarde se presentaron en un encuentro internacional de graffitis en Gran Avenida y Juan celebró su cumpleaños número 21.

Las semanas anteriores EMI ya había repartido cassettes con adelantos de las canciones del disco, una idea que habían visto en Los Ángeles, Estados Unidos.

La promoción culminó con “amenazas” a los medios antes de la salida en disquerías: primero un sobre con un clavo oxidado sin remitente a las redacciones de los diarios y directores de radios. Y días antes de llegar a las disquerías un telegrama que anunciaba el día en que estarían las copias en disquerías, con la siguiente frase:

“El lunes tendrás tu merecido tiro de gracia. El juego es verdadero”.