Desde Estados Unidos, donde pasa gran parte del año cuando no está en Chile, el cientista político, Patricio Navia, habla con La Segunda de la polémica del Te Deum y de su vínculo, desconocido para muchos, con el mundo evangélico.

Navia, para quien no sabe, es hijo del pastor Bernardo, referente de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Por eso es que en su infancia -recuerda- pasaba mucho tiempo en la iglesia. “Dios era una presencia permanente”, dice.

En la edad adulta comienza a tomar distancia de ese credo, pero de alguna sigue vinculado por su mujer Macarena Donoso, quien es evangélica.

“En general el mundo católico y el mundo no creyente tienden a reírse de los evangélicos. Es una burla injusta”, propone.

Argumenta al respecto que “los medios ser ríen de los evangélicos, pero no se ríen de la iglesia católica, no se ríen del hecho de que los curas no se casan, pero pontifican del matrimonio. Me parece que o te ríes de todos o no te ríes de nadie”.

Sobre si los evangélicos están trastornados, responde que habrá algunos, como también habrá católicos, que “llevan su religión a un extremo poco saludable”.

Brevemente del episodio del domingo anterior, en el Te Deum, dice que “no me parece convertir una ceremonia religiosa en una evento político”.