Francisco Figueroa y negociación del Frente Amplio con Guillier en balotaje: “Clausurar el debate no sirve”

Mientras los referentes de Frente Amplio, los parlamentarios Gabriel Boric y Giorgio Jackson, apuestan por esperar los resultados del 19 de noviembre para abordar la estrategia del bloque en segunda vuelta, una de las voces más conocidas de Izquierda Autónoma, Francisco Figueroa, sostiene que es una mala jugada. El candidato al Parlamento cree que es necesario sentarse a dialogar con Alejandro Guillier para imponer los términos de la negociación en miras de un posible acuerdo y afirma que no pueden quedarse como un simple espectador del debate.

Cuando ya restan dos semanas paras las elecciones presidenciales, Francisco Figueroa, uno de los líderes de Izquierda Autónoma y candidato al Parlamento, emplaza al Frente Amplio a abrirse a dialogar con Alejandro Guillier antes de la segunda vuelta, para imponer los términos de una negociación que, eventualmente, podría derivar en un apoyo electoral al candidato de la Fuerza de la Mayoría, siempre que el senador esté dispuesto a acoger en su programa de gobierno un piso mínimo de exigencias, como el fin del Estado subsidiario y la profundización de las reformas y el FA así lo decida internamente.

Según lo que indican las encuestas, ¿por qué crees que Beatriz Sánchez, después de las primarias, se desplomó?
-Creo que no hemos sido capaces de hacer comprender las diferencias de fondo que hay entre las reformas que nosotros proponemos y las que realizó la Nueva Mayoría. Si consideras que hay candidatos, desde Eduardo Artes hasta Carolina Goic, hablando de reformas y a eso le sumas toda la llamada “operación legado” de La Moneda en el último año, -que ha entrado a disputar con mucha fuerza la agenda progresista, con la ley de aborto en tres causales, enviar a Mahmud Aleuy de vacaciones o la pelea entre medio ambiente y crecimiento-, lo que tienes es que se empieza a diluir la especificidad política del Frente Amplio. En conclusión, hay que entrar a disputar con mayor fuerza y convicción el sentido de las reformas que el país necesita, para que asomen diferencias mas nítidas y así el electorado pueda efectivamente decidir en base a los proyectos que hay detrás y no solo a los recursos electorales de última hora.

Hace poco, Carlos Peña sostuvo que la caída de Beatriz Sánchez y el FA se debe a una mala comprensión de la sociedad chilena y que sus propuestas no coinciden con las aspiraciones de los sectores medios. Habló incluso de paternalismo.
-Peña tiene una visión súper apologética del neoliberalismo chileno. Equipara la ausencia de participación con una supuesta comodidad con las cosas como están, en circunstancias que el déficit de participación en política, tiene que ver con que al no haber respuestas públicas a los problemas sociales, no hay interés por participar en el espacio público. Es el opuesto a la versión ultraizquierdista que sostiene que la gente no vota porque es completamente antisistémica. Creo como FA no hemos sido capaces de debatir con gente como Peña, que tienen una mirada celebratoria y acrítica de la sociedad chilena. La misma visión que había antes de 2006 y 2011, pero que ha sido contrariada por grandes movimientos sociales, como el estudiantil, No más AFP, las revueltas de mujeres. Si el país estuviera tan cómodo, no existirían esas movilizaciones.

Tenemos movilizaciones sociales exigiendo cambios al modelo, pero Sebastián Piñera con su propuesta de imponer una restauración conservadora es el mejor posicionado para ganar las elecciones. ¿Cómo explican eso?
-La propuesta de Piñera avanza sobre la base que el país está muy mal. Esta no es una candidatura de derecha como las anteriores, que celebraba a Chile como el jaguar de Latinoamérica. Su candidatura tiene un balance súper critico de lo que está pasando en Chile, pero no es síntoma de un país que está cómodo. Piñera representa un contraataque de las élites empresariales debido a las demandas sociales. Están asustados y piensan que tienen que defender las posiciones que hoy se están cuestionando en la sociedad. Si Piñera gana, lo va a hacer con una baja participación electoral. La mayoría de la sociedad no está participando, no aprueba a Piñera ni a las otras alternativas.

La apuesta del FA fue convocar a la gente más joven y de sectores populares que no votan, apelaron a eso en la franja. Pero, al parecer, no dio resultados y la abstención será alta.
-Nosotros, como Izquierda Autónoma al menos, nunca pensamos que en esta elección era posible ganar únicamente convocando nuevo electorado, porque ese un desafío de largo plazo, que no se subsana a punta de una buena campaña. Seguimos pensando que el FA puede crecer en los sectores que no votan, pero también creemos que hay disputar el apoyo que ha tenido la centroizquierda. Sin embargo, no se ha permitido ese debate.

¿Por qué no se ha permitido ese debate en el FA?
-Discrepo con Giorgio Jackson que pidió clausurar el debate sobre segunda vuelta. Creo que eso no ayuda. El debate sobre segunda vuelta también tiene que ver con obtener un mejor resultado en la primera vuelta, precisamente, por la necesidad de establecer diferencias más claras con la Nueva Mayoría. Necesitamos producir una crisis en el apoyo pasivo a Guillier, entre los votantes concertacionistas que no se sienten representados por él, pero dicen es lo que hay. Este estancamiento momentáneo que indica la encuesta CEP, necesita corregirse a punta de debate. Creo que es una mala estrategia restarse. Esa idea de que hablar de la segunda vuelta es derrotista, no la compartimos. Para crecer deberíamos aprovechar nuestro programa y emplazar al resto de las candidaturas a qué hacer en la segunda vuelta: si es todos contra Piñera o si están abiertos a revisar críticamente las malas reforma del gobierno de la NM. Pero para eso hay que estar dispuesto a dar el debate y tomar la delantera.

El mundo de la NM critica que el FA pareciera olvidar que el verdadero adversario es Piñera.
-No, en realidad, nuestro adversario es la naturalización de la agenda neoliberal en los dos bloques tradicionales, en la derecha y en la Nueva Mayoría. Tenemos que saber mostrar las coincidencias entre ambos y señalar nuestras diferencias con ellos. Clausurar el debate no sirve. El 2013 ya pagamos el costo de no debatir sobre que hacer el día después de las elecciones.

¿A qué costos te refieres?
-En ese tiempo, como Izquierda Autónoma, propusimos hacer un frente único entre la izquierda extraparlamentaria y los nuevos movimientos que surgieron del 2011. El argumento de Revolución Democrática fue obtener el mejor resultado electoral posible. En el caso de ellos, significó el pacto por omisión con la Concertación y la futura colaboración critica en el Ministerio de Educación. Eso redundó en que se postergó la constitución del FA varios años y se legitimó una muy mala reforma educacional. Entonces no debatir cómo enfrentar el 20 de noviembre en adelante, puede traer costos nuevamente. Me gustaría escuchar de Giorgio un balance crítico y cómo evalúan la opción que tomaron de colaborar con la Nueva Mayoría. Todos tenemos que hacer autocrítica. Nosotros, por ejemplo, internamente no tuvimos capacidad de dialogar y eso terminó con el quiebre de los autonomistas.

Claro, que la izquierda se siga atomizando, como suele hacer, no sirve demasiado para construir mayorías.
-Sí, esa es una autocrítica, no tenemos problemas en hacerla. Debatir nos va a permitir mantener unido al FA después de 20 de noviembre. Tenemos que evitar que el nuevo capítulo de la “operación legado” sea un FA mudo y dividido en la segunda vuelta. No podemos limitarnos a decir que la decisión sobre qué hacer en segunda vuelta será democrática, eso es una obviedad. Hay que tomar la incitativa de emplazar y exigir compromisos con los temas fundamentales de nuestro programa. Guillier y la Nueva Mayoría han sacado muy barato la ambigüedad con la que han enfrentado la campaña, ni siquiera presentaron programa. Es la continuidad de la ambigüedad del bacheletismo, básicamente, porque no puedes estar con los adultos mayores y las AFP al mismo tiempo. No se puede estar con los endeudados de la educación y los bancos al mismos tiempo, pero Guillier sigue jugando a un malabarismo poco creíble, que nosotros no hemos sabido enfrentar. Tenemos que evaluar que tan dispuestos están a desmantelar el Estado subsidiario, construir un nuevo pacto social y avanzar en igualdad sustantiva entre hombres, mujeres y disidentes sexuales.

Pero para que quede bien claro, IA está porque la centroizquierda se tiene que reagrupar para combatir a Piñera, ¿sí o no?
– Nosotros estamos porque el FA proponga los términos y contenidos de un diálogo abierto, que puede terminar en abstención, en apoyo, no sabemos, pero tenemos que tomar la iniciativa de poner los contenidos de ese diálogo. Tenemos que forzar a la Nueva Mayoría a decir si están dispuestos a acoger nuestros puntos intransables. Una suerte de “dialogar sin transar”…

Para IA cuáles son los pisos mínimos a exigir al candidato de la Fuerza de la Mayoría, para pensar al menos en un apoyo crítico, porque me imagino no quieren ser parte de su gobierno.
-Ya enviamos una propuesta al Frente Amplio. Primero en términos políticos, que no se entre en ninguna negociación por cargos en la segunda vuelta. Somos un proyecto distinto, no queremos cargos, porque eso significa subordinarse al gobierno. Tenemos 8 puntos, cinco programáticos y tres de gestión política: Avanzar en terminar con la subsidiaridad y garantizar derechos universales en educación, salud y previsión; un nuevo pacto laboral que empodere a los trabajadores y no los continúe desarticulando como pasó con la actual reforma laboral; derechos fundamentales sexuales y reproductivos; verdad y justicia en derechos humanos. Lo otro tiene que ver con que cualquier diálogo sea sobre la base de que el próximo gobierno acabe con la puerta giratoria entre sector público y privado. Cosa en que la NM ha sido experta, no solo la derecha. Pero estamos abiertos a debatir nuestras propuestas al interior del FA.

O sea, buscarán apostar por izquierdizar el programa de Guillier. Por otro lado, la DC pretenderá girar hacia el centro. En menos de un mes, va a estar muy complicada esa negociación…
-Si no fuimos capaces de resolver bien el bochorno del distrito 10 con Alberto Mayol,¿cómo vamos a resolver bien la segunda vuelta en 20 días? Si queremos fortalecer al FA en esta elección, insisto, este debate hay que darlo y no clausurarlo como proponen Gabriel Boric y Jackson. Nosotros compartimos la opinión de Jorge Sharp y saludamos su voluntad de estimular ese debate. Carla Amtmann y Cristián Cuevas han estado en eso también.

Los candidatos, como parte de su estrategia electoral, repiten que serán ellos los que lleguen a segunda vuelta, pero todo el mundo sabe que no es así, que los candidatos serán Piñera y Guillier. Entonces, sería bueno asumir la realidad, ¿no?.
-Nosotros no podemos hacer política con las herramientas del marketing político, éste indica que el candidato tiene que decir voy a ganar, voy a ganar, eso es pega del comando, pero una fuerza política tiene que estar preparada para actuar en todos los escenarios posibles que se puedan abrir.

Los días corren, ¿cuándo y cómo?
-Eso está en discusión, nosotros propusimos pisar el acelerador, creemos que es vital para obtener buenos resultados en primera vuelta. Sánchez puede crecer si emplaza a Guillier a que no es posible estar bien con dios y con el diablo. No podemos ser espectadores en la segunda vuelta.

Además ustedes conforman la izquierda y ese electorado tiene techo, si no están dispuestos a dialogar con otras fuerzas, son escasas las posibilidades de proyección y crecimiento.
-En toda la transición ha habido segunda vuelta, salvo Patricio Aylwin. Siempre para la izquierda fue un dolor de cabeza y se recurría a la conocida lógica del mal menor. El Partido Comunista, cuando estaba fuera del gobierno, llamó a abstenerse de votar por Lagos cuando enfrentó a Joaquín Lavín, pero el electorado del partido igual votó por él. Después con Bachelet suscribió un acuerdo, ninguno de ellos fue realizado por el gobierno, o sea, la apoyaron por nada. No podemos limitarnos a elegir entre el mal menor y la derecha. Por eso, la lección es poner los términos del diálogo.

¿Comparten que esta podría ser la elección más importante desde el retorno la democracia?
-Efectivamente hay mucho en juego en estas elecciones, pese a la incapacidad de convocar el electorado. Creo que está en juego defender un ciclo de cambio que se abrió a punto de movilizaciones sociales, defenderlas del contrataque empresarial de Piñera, pero también de la manipulación de la banderas de cambio a manos de una Nueva Mayoría que no ha estado dispuesta a cambiar la subsidiaridad del Estado. Si Piñera tiene las de ganar, es precisamente porque las malas reformas de este gobierno han jugado muy en contra al impulso reformista. Eso está en juego. Por eso tenemos que defender las posiciones conquistadas frente a estos dos bloques que defienden el modelo. Además, nosotros tampoco estamos inmunes a los vicios de la vieja política.

Como el papelón del distrito 10, por ejemplo.
-Sí, Mayol estuvo dispuesto a todo, incluso a sacrificar la imagen del FA para estar en el subpacto que consideraba más le convenía. Entonces también está en juego que FA sale de noviembre. Si esto va a ser una sumatoria de carreras personales, de díscolos, o va a ser el germen de un nuevo proyecto político.

A propósito de vicios, ustedes apostaron por candidatos mediáticos como Sánchez o Mayol.
-No nos cae el poncho de privilegiar candidatos mediáticos. Apoyamos a Beatriz sobre la base que ella está trabajando por el FA. Si te fijas en la candidaturas presidenciales de izquierda siempre han sido muy personalistas. Mira a MEO como terminó, con una secta detrás de él. Mira a Marcel Claude, la gente que lo apoyó no quiere ni recordar eso. Beatriz, en cambio, ha tenido la capacidad de ser una figura articuladora de un sector que estaba disgregado y ha sido capaz de plantear una propuesta comprensible para la mayoría de los chilenos, ha tratado de correr las fronteras y vemos que ha hecho bien la pega, ha sido un avance sustantivo respecto de lo que la izquierda había sido capaz de proponer. De Mayol no nos hacemos cargo, porque en IA no estuvimos de acuerdo con que fuera candidato.

¿Qué pronóstico manejan para la parlamentaria? Se dice que podrían obtener 10 parlamentarios.
-No manejamos encuestas, pero creemos que debería andar por ahí. La clave es que, más allá del número, sea una bancada de gente dispuesta a actuar como bancada, con unidad y autonomía de las otras fuerzas políticas, trabajar por un proyecto y no la figuración personal. Llevar sobre todo las agenda del movimientos sociales de las qu provenimos al parlamento, si no, no tiene sentido el FA.

¿Conceden que Bachelet, de algún modo, inició el camino de las transformaciones al modelo?
-Este gobierno profundizó la subsidiaridad del Estado, lo que hay en las reformas de educación y previsión, y las políticas en salud, es más subsidio estatal a esos mercados. Indudablemente hay aspectos buenos por aquí o por allá. Pero la gratuidad de Bachelet, y la que propone Guiller, es un beca, que además nunca va a ser universal. Sigue en la lógica de la focalización del gasto social y más encima ha sido una inyección inmensa de recursos a la educación privada, controlada por grupos como Laureate, la iglesia, la CPC en Inacap. La NM nos lega menos educación publica y más privada como un botín para los grandes controladores privados a costa de recursos públicos. Tenemos que enfrentar ese legado.

¿Y crees que Guillier podría recoger algunas de sus demandas, en educación, por ejemplo?
-Hoy todo apunta a que no, pero el tema es que la gente tiene que saberlo. Nosotros tenemos claro cuáles son nuestras diferencias con las reformas de Guillier, pero no sé si lo tiene claro la ciudadanía o incluso nuestro electorado. Por eso es relevante forzar a Guillier a decir si está de acuerdo con nuestras propuestas de reformas, como el reemplazo de las AFP por un sistema de seguridad social, porque nosotros no estamos disponibles para defender el legado de Bachelet. Nos ha hecho un flaco favor a todos las fuerzas que quieren reformas, estamos pagando el pato de reformas muy impopulares y que no han servido para la redistribución de riqueza y poder en el país.

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