Cyril Ramaphosa, el nuevo presidente electo de Sudáfrica, anunció ante el Parlamento de su país que contempla atentamente la idea de expropiar las tierras de los campesinos blancos del país para “acelerar la redistribución del territorio a los sudafricanos negros”.

Agregó que “la toma de tierras fue el pecado original que causó divisiones y dolor entre nuestra gente”y promete que no se darán saqueos ni se repetirán los errores del pasado.

En Zimbabue también se intentó algo parecido, bajo la presidencia eterna de Mugabe, lo que provocó gravísimos problemas económicos y agrícolas en el país.