José Navarro (31), más conocido como “El Brujo de Licantén”, envió una carta desde el Centro de Cumplimiento Penitenciario de Rancagua, en la que descarta cualquier tipo de abuso sexual en contra de la pequeña de 11 años, todo esto tras haberla tenido junto a ella durante 8 largos días en que toda la zona se movilizó para encontrarla.

Según consigna La Tercera, el hombre juró que sólo quería protegerla de su abuelo, quien le quería hacer daño.

En ese sentido, el imputado soltó que “mi nombre es José Navarro Labbé, el mismo que estuvo ocho días y siete noches con (se omite el nombre de la niña), perdidos en los cerros. No fue que yo me haya querido llevar a esta menor, muy por el contrario, ella es quien me solicita mi protección, ya que el abuelo la quería matar”.

Navarro apuntó que la menor habría amenazado a su abuelo con denunciarlo por supuesto tráfico de drogas, añadiendo que ella ha debido verse inmersa en los descuidos y maltratos de sus cuidadores.

Sobre la noche de los acontecimientos, precisó que “antes de que yo golpeara a Rafael tuvimos una discusión, la cual terminamos a combos. El viejo me pegó en la cien y en la boca del estómago. Yo le pego unas patadas y combos, pero este saca una corta pluma y me proporciona un corte. Tras ello, el viejo enfurecido viene, toma la pala con ganas de decapitar a la niña, de lo cual yo me percato, reacciono, recojo el chuzo y lo golpeo, no con la intención de matarlo, sino de noquearlo”.

Agregó que “ahí yo le doy mi palabra y hago una promesa a la menor que mientras estuviera conmigo nada le pasaría. Oferté hasta mi vida con tal de que ella viviera para que pudiera contar lo ocurrido”.

En otros pasajes afirma que cuando llegan a la casa de los padres de la pequeña, le “preguntan a la niña si yo la habría tocado o abusado y esta responde que no. Le dice él me está cuidando, yo le digo a mi hermana que llame a alguien de su confianza o si no, no me iba a entregar”.