El arzobispo de Adelaida, Philip Wilson, anunció hoy que se aparta temporalmente de su cargo, un día después de que un tribunal de Australia lo hallara culpable de encubrir a un cura pederasta hace más de cuarenta años.

“Si en cualquier momento se presenta como necesario o apropiado dar otros pasos formales más, incluyendo la dimisión del Arzobispado, entonces lo haré”, dijo Wilson en un comunicado.

El prelado indicó que su decisión se implementará el viernes próximo y que esta fue adoptada tras consultar con su equipo legal.

La víspera el juez Robert Stone del tribunal de Newcastle determinó que Wilson encubrió los abusos sexuales perpetrados por el fallecido sacerdote James Fletcher en la década de 1970 al no haber trasladado las denuncias de las víctimas a la Policía.

Wilson, de 67 años y el miembro de la iglesia católica de mayor rango en el mundo declarado culpable por un delito de encubrimiento de abusos sexuales de menores, se enfrenta a una pena máxima de dos años de cárcel en un caso cuyo fallo será anunciado el 19 de junio.

El arzobispo fue acusado tras una vasta investigación policial que destapó varios casos de encubrimiento de antiguos y actuales clérigos de la diócesis de Maitland-Newcastle, en el estado de Nueva Gales del Sur, a unos 120 kilómetros al norte de Sídney.

El caso contra Wilson se centró en el encubrimiento que éste hizo de los abusos cometidos por Fletcher contra dos monaguillos cuando el ahora arzobispo era asistente del cura pederasta en la parroquia de East Maitland.

En 1976, ambas víctimas denunciaron a Wilson los abusos que sufrieron de Fletcher, quien fue sentenciado en diciembre de 2004 por nueve cargos de pederastia y murió en la cárcel 13 meses después.

Según el juez, el arzobispo prefirió “proteger a la iglesia y su imagen” antes que denunciar a Flecther.

La defensa de Wilson, quien lleva un marcapasos y al que se le diagnosticó recientemente Alzheimer, sostuvo que el clérigo nunca debió ser procesado por encubrimiento porque en aquella época las ofensas hubieran sido consideradas como “actos indecentes” y no delitos.

Una comisión que investigó la respuesta institucional a la pederastia en Australia encontró que la Iglesia Católica, con fuerte arraigo en el país, recibió quejas de 4.500 personas por presuntos abusos de unos 1.880 hermanos y sacerdotes entre 1980 y 2015.