A la profesora Yvonne Mason le llegó una carta escrita en papelería oficial de la Casa Blanca y el remitente era Donald Trump, con el único detalle de que venía llena de faltas de ortografía.

En una nota de The New York Times aparece la imagen de la misiva llena de las anotaciones realiazadas por la maestra.

En la parte de arriba decía “¿Alguno de ustedes ha intentado usar el corrector ortográfico?” en lo que debe ser una humillación para los empleados de Trump.

Luego comenzaban los detalles: “La palabra ‘federal’ solo se escribe con mayúscula cuando se usa como parte de un nombre propio”.

Otro de los comentarios fue “¡Por Dios! ¡Esto está mal!”.

Al ver la carta, la mujer que se jubiló el año pasado, sacó su lapiz y comenzó con la larga corrección, publicando el resultado en Facebook y luego enviándola a la Casa Blanca.

“La mala escritura es algo que no tolero. Si alguien es capaz de mejorar, entonces debe mejorar” sostuvo.

Pero todo había comenzado antes, cuando esta pedagoga demócrata le escribió al mandatario gringo pidiéndole que visitara a las familias de las víctimas del tiroteo de Parkland, Florida.

“La escribí llena de furia, para ser sincera”, manifestó la profesora, agregando que “Pensé que se lo debía a todas esas familias dolientes”.

Pero la respuesta que recibió evadía su solicitud y enumeraba las acciones del Estado tras estos violentos hechos, aunque venía llena de pifias en ortografía y redacción.