El día del Plebiscito de 1988, el dictador Augusto Pinochet hacía un llamado, desde la región de O’Higgins, a votar por el SÍ, “por la libertad de Chile”.

El único candidato a dicha elección señaló que “como generación del presente tenemos la gran responsabilidad de decirle una vez más a la patria entera Sí a la libertad de Chile”.

Añadió que “en el próximo plebiscito lo que verdaderamente está en juego es la libertad de Chile”.

Respecto a la opción del “NO”, dijo que “una vez más se encuentran los mismos que en el pasado intentaron destruir nuestro patrimonio y frenaron nuestro desarrollo, relegando a millones de chilenos a la pobreza más extrema”.

En otros pasajes, el dictador aseguró que la economía seguiría mejorando y que habría más empleos: “Nuestro compromiso nos asegura logros concretos, que harán de Chile una nación más digna, más próspera y repleta de posibilidades. El crecimiento de la economía chilena nos pondrá en el 1997 en una posición de vanguardia del continente”.

“Durante los próximos años se crearán 400 mil empleos productivos, rebajando la tasa de desocupación en 1993 a una cifra cercana al 5%”, lanzó, al mismo tiempo que resaltó que “estamos seguros de que la verdad al final se impone, y que, en la tranquilidad de su propia conciencia, millones de hombres y mujeres de esta patria rectificarán con un triunfo abrumador del Sí, de este proyecto de sociedad libre, que hoy y siempre, hemos ofrecido al país”.