Esta semana se inscribieron las listas para competir por la dirección de Revolución Democrática, el partido de Giorgio Jackson y Maite Orsini, y que actualmente es dirigido por Rodrigo Echecopar. Si bien la campaña comienza formalmente el 7 de enero, tomó vuelo antes de tiempo, luego de que Javiera Parada, ex agregada cultural del gobierno de Bachelet, señalara a El Mercurio que el partido sufre una “crisis profunda”.

En esta elección interna, la contendora de Parada es la abogada y diputada por Antofagasta, Catalina Pérez. Su candidatura, inscrita este jueves, cuenta con el apoyo de Ana María Gazmurí y Daniel Andrade, presidente de la FECH el 2017. Conversamos con Catalina para conocer más sobre sus planes para uno de los partidos más influyentes del Frente Amplio y sobre el futuro del conglomerado.

Catalina, ¿cómo surge esta candidatura?

Nos reúne la urgencia por consolidar un proyecto político transformador. Nosotros creemos que RD debe ser el partido que conduzca el proyecto político de la izquierda del siglo XXI. Esa es la nueva revolución, eso es lo que estamos ofreciendo. Y que aquello sea desde el Frente Amplio y no implique renunciar a revelarse ante la política tradicional, pero a su vez que sea un proyecto político que sea capaz de impulsar y coordinar un bloque de oposición amplio.

¿Crees que es posible coordinar esa oposición desde RD? 

Me ha tocado hacer esa pega en el Congreso en las comisiones de medio ambiente, migración, en temas de políticas anti corrupción. Yo creo que está en nosotros esa capacidad de conducción de la oposición, sin renunciar a nuestro domicilio o a la promesa que le hicimos a Chile. Al final, está en juego un partido que se proponga recomponer el tejido social y, también, acumular victorias electorales. Tenemos que poner urgencia en el corto plazo, pero siempre pensando en el futuro. En eso se enfoca este período, una nueva revolución feminista, ecosocialista, democrática, descentralizada. Yo creo que eso fue lo que logró juntar a un dirigente sindical, a otro dirigente estudiantil, a una activista medioambiental y feminista, y otros compañeras y compañeros más allá de los lotes y las críticas que todos tenemos a la actual conducción. Si realmente queremos que Chile redistribuya el poder, tenemos que desconcentrar nuestro poder. Si queremos que Chile se descentralice, tenemos que descentralizar nuestro partido. Si queremos un Chile feminista, despatriarcalicemos nuestras organización.

Dijiste que tu candidatura va más allá de los lotes. ¿No es tu candidatura la del “tercerismo” de RD y la continuidad de la actual dirección?

Nos han intentado caracterizar como continuidad y la verdad no sé cómo podríamos serlo. Desde las regiones, desde las dirigencias sociales, nunca hemos detentado el poder. No pertenecemos a los clásicos círculos que durante años han monopolizado la toma de las decisiones en la izquierda chilena. Pero de lo que sí somos continuidad es de las luchas que ha dado la ciudadanía desde el 2011, de las movilizaciones estudiantiles, de los trabajadores honorarios del Estado, de la pelea por el derecho al medio ambiente libre de contaminación, del feminismo. No basta con ser meros interpretes de los movimientos sociales, tenemos que volver a ser protagonistas y venimos a proponerle a Chile esa nueva revolución.

Cuando hablas de esta hegemonía histórica, ¿te refieres a la gente que proviene del NAU y la Católica?

Yo creo que cuando hablamos de desconcentrar el poder, tenemos que hablarlo siempre desde todos los espacios. De concentrar el poder a nivel territorial, a nivel de élite. Garantizar democracia en este partido implica desconcentrar el poder.

La campaña empieza el 7 de enero, pero la otra candidatura ya se presentó públicamente a través de El Mercurio. ¿Qué te parecieron las palabras de Javiera Parada sobre que hay una crisis profunda en RD?

Pasamos en dos años de 4.000 a 40.000 militantes. Y eso representa un desafío súper complejo para cualquier partido en formación. Nuestras estructuras no están dando el ancho y así se ha evidenciado en los diversos obstáculos que hemos enfrentado durante el año. Por eso creo que el objetivo está en reorganizar y repensar. Tenemos que readecuar la casa para que quepamos todos.

¿Pero estás de acuerdo en que hay una crisis al interior del partido?

Yo creo que en ningún caso podríamos caracterizarlo como una crisis. Es verdad que nuestra dirección no está dando el ancho y es verdad que tenemos que descentralizar. Es verdad que hoy hemos sido testigos de la desconección de la bancada con el partido. O la centralización en la toma de decisiones. Hemos sufrido en carne propia como las regiones no forman parte de la toma de decisiones. Por eso el desafío está en repensarlo y reorganizar la casa realmente para que quepamos todos. Yo creo que hay experiencias a nivel territorial que hoy tenemos que relevar. Hoy Revolución Democrática se construye hace mucho tiempo a lo largo y ancho de todo Chile. Y tenemos tremendas experiencias en Puerto Montt, en la organización que están realizando con los pescadores artesanales con los algueros. Tenemos experiencias en La Serena, incluso en la región de Antofagasta, de la que yo soy parte. Entonces hablar de una crisis profunda en el partido, lamentablemente invisibiliza estas experiencias y construcciones colectivas que los compañeros realizan hace mucho tiempo a lo largo de todo Chile.

Me dijiste que ustedes tenían críticas a la directiva que sale. ¿Cuál es tu evaluación a su gestión? 

Yo valoro la pega que nuestras cuatro directivas anteriores han hecho. Logramos construir de la nada uno de los partidos más grandes de Chile. Y hoy día tenemos una incidencia institucional que no nos hubiésemos imaginado jamás. Pero creo que manteniendo esos éxitos, necesitamos un giro hacia las regiones, un giro hacía los excluidos, a los movimientos sociales, hacia la calle. El desafío no creo que está solamente en el congreso o de Santiago. El desafío más grande está en la capacidad de organizar a la ciudadanía y ofrecer a los territorios un proyecto distinto. En el último periodo han habido errores políticos y administrativos que no se pueden volver a repetir bajo ningún punto de vista.

¿Cómo cuáles?

Como la desconexión de la bancada con el partido que yo misma he sufrido o la dificultad de que los territorios participen de la toma de decisiones.

 

“LOS QUE NO TIENEN QUE TRABAJAR PARA VIVIR”

El fin de semana tu compañera de bancada, Natalia Castillo, dijo que encontraba complejo que una diputada asumiera la conducción del partido. ¿Estás de acuerdo con sus palabras?

En primer lugar, cuando hablamos de despatriarcalizar las estructuras, hablamos también de cómo somos capaces de construir trabajo colaborativo. Y no nos estamos abocando solamente por una presidencia. Estamos trabajando por ofrecer un proyecto colectivo o un equipo humano diverso, que sea capaz de representar esta diversidad el partido. Hoy día somos capaces de reunir a un dirigentes sindical como Juan Guerra, que es dirigente sindical de los trabajadores honorarios del estado. Fuimos capaces de reunir a una dirigenta estudiantil como la Javiera Loomis, que actualmente es consejera FECH. Desde nuestras dirigencias sociales, hasta el mundo público, tenemos que comprometernos con la institucionalidad del partido. Queremos garantizar que no existan islas de poder.

Entonces, ¿sí crees que es compatible tu rol como parlamentaria con la presidencia del partido?

Yo creo que la dirigencia de nuestro partido no puede reservarse para quienes no tienen que trabajar para vivir, por ejemplo. Yo no creo que la dirigencia de nuestro partido tenga que reservarse para quienes no tengan responsabilidades en el mundo público. Yo creo que la dirigencia de nuestro partido tiene que estar abierta a dirigentes sindicales, del mundo estudiantil, tiene que estar abierta a las madres que tienen que cuidar a sus hijos. Tiene que estar abierta al mundo social y al mundo político. Yo no creo que acá tengan que aplicarse vetos. Y lo que tenemos que garantizar es que esos trabajos se hagan con responsabilidad y para eso tenemos que ser capaces de proponer no solo una presidencia, sino un equipo que dirija este partido.

Uno de los ejes que va a marcar esta elección tiene que ver con el acercamiento o distanciamiento con los partidos de la ex Nueva Mayoría. ¿Qué debería hacer RD, acercarse o distanciarse?

Hay que tener claro que hay una contradicción súper real, entre ofrecer un proyecto transformador y apostar a las viejas respuestas que ya han fracasado. Nuestro partido intentó el camino de la colaboración crítica y descubrimos que desde ese espacio no se puede construir las transformaciones que Chile necesita. Yo creo que siempre vamos a necesitar coordinar a las fuerzas de oposición. Eso lo hacemos todos los días desde el Congreso. El tema es que no basta con eso. En este momento debemos ser capaces de dar respuestas distintas y concretas a las ciudadanía. Y ese desafío se debe enfrentar desde el Frente Amplio, pero sin hipotecar nuestra visión de futuro.

¿Cómo se hipotecaría ese futuro?

Se hipoteca en la medida que se diluyen los proyectos políticos, en la medida que no aseguramos competencia, en la medida que no aseguramos diagnósticos territoriales, respecto de cómo debemos competir. Cuando no aseguramos que esta relación sea en igualdad de condiciones. Nosotros no queremos someter nuestro proyecto político a esta coordinación. Queremos coordinarnos, queremos hacerlo en igualdad de condiciones. Y  queremos garantizar que podemos permear con nuestras ideas transformadoras a la oposición.

Enfrentar las municipales en este período, exige una estrategia nacional, exige también una mirada territorial de nuestra política de alianza. Y eso lo tenemos que llevar a cabo desde el Frente Amplio. Conversando con otras fuerzas de oposición, pero en igualdad de condiciones. Y para eso tenemos que fortalecer nuestro proyecto político.

Ya que entraste al tema de las municipales. ¿La estrategia del Frente Amplio debería considerar ir en conjunto con partidos de la ex Nueva Mayoría? 

En primer lugar, nosotros nos la estamos jugando con todo para garantizar la segunda vuelta municipal. No por conveniencia electoral, sino porque creemos que le conviene a la democracia. Hoy día se fortalece la democracia con una segunda vuelta municipal. En segundo lugar, hay que dar la pelea por una reforma a la ley de primarias. Las primarias garantizan la competencia entre pactos, y no solamente dentro de los mismos.

También tenemos que tener claro que debemos garantizar que la derecha no siga avanzando. Esto exige una estrategia nacional, pero también nos exige una mirada territorial de la política de alianzas. Yo creo que aquí hay que releva el diagnóstico que cada territorio hace respecto de cómo competir y en qué condiciones competir. Y por eso es importante que ese diagnóstico que podamos hacer desde el Frente Amplio, sea prioritario a la hora de evaluar cómo llevar adelante esas políticas de alianzas.

¿En el caso de que el resto del Frente Amplio no adhiriera a una política de alianzas con la ex NM, tu crees que RD debería ir separado?

Lo que nosotros estamos proponiendo y por lo que RD ha apostado, ha sido por el fortalecimiento del Frente Amplio. En la medida que queremos ofrecer un proyecto político transformador, si queremos que Revolución Democráctica conduzca la izquierda del siglo XXI, tenemos que atrevernos a dar nuevas respuestas. Y ese es el gran desafío del periodo.

En tu rol como parlamentaria, ¿cómo evalúas este primer año en el parlamento de la bancada del Frente Amplio y de la de Revolución Democrática?

Yo siento que la bancada del FA y la de RD, hicimos un tremendo trabajo de coordinación interna para sacar proyectos políticos prioritarios. Hoy día por ejemplo, nos tocó coordinar las salidas en la agenda medio ambiental y ponernos a la cabeza y liderar ese proceso. Hoy día nuestra bancada del Frente Amplio, sale evaluada como la bancada que actúa más cohesionada en el congreso. Y eso lo hemos conseguido gracias a nuestras diversidades. Por eso creo que si bien hemos sorteado distintas dificultades, creo que tienen que ver con cómo somos capaces de instalarnos en este espacio nuevo. Y siento que hemos sabido ponernos al frente de proceso que son importantes para la ciudadanía, como los derechos humanos, de medio ambiente, de modelos de desarrollo.

Por último, el avance de la extrema derecha ya es un hecho en todo el mundo. ¿Cuál crees tu que debe ser la estrategia con la cual RD se debe enfrentar a eso?

Creo que hoy día tenemos que garantizar que la derecha no siga avanzando. Y sin duda el neofascismo se instala con una preocupación de la que tenemos que hacernos cargo. Y hacernos cargo implica ser capaces de proponerle a Chile respuestas distintas a los problemas que los chilenos viven en su cotidianidad. Implica ofrecer un proyecto crítico y transformador. Implica no sentirse cómodos ante la institucionalidad, revelarse ante la forma en la cual se ha hecho política en Chile y que nos tiene en la posición en la que estamos. Por eso tenemos que ser capaces de reafirmar nuestro proyecto político, que nos garantice en el corto y largo plazo, que el neofascimo no llegue a esos espacios por ausencia de respuestas. Y no seguirá avanzando en la medida que hagamos sentido común, propongamos lo nuevo, la nueva revolución.