El actor británico Christian Bale cumplió con su cita con la Berlinale, liberado de los kilos que reclamó su caracterización para el personaje de Dick Cheney en la película “Vice”, un papel en el que se vio a sí mismo como un batracio o como un bulldog.

“Un sapo, me veo como un sapo”, afirmó, para añadir luego la palabra “bulldog”, en la presentación ante los medios de ese filme, proyectado en la sección oficial del festival aunque fuera de concurso y en el que Bale demostró de nuevo sus dotes camaleónicas.

“Mi cuerpo grita pidiendo ayuda: si sigues así, morirás”, respondió luego, a una pregunta alusiva a los cambios de imagen a que se somete para adaptarse a los personajes requeridos.

Esquivó, sin embargo, la pregunta de si estaría dispuesto también a interpretar al actual presidente de EE.UU., Donald Trump, y pretextó que “otros lo han hecho ya”.

Bale acudió a la capital alemana junto con el director del filme, Adam McKay, dentro de la gira europea de promoción de la película que recrea en tono crítico la figura del exvicepresidente de EE.UU. y que está nominada a los Óscar a mejor película, mejor dirección y mejor actor.

“Todas las nominadas son maravillosas. Espero que eso ayude a que la gente vaya más al cine”, dijo Bale, de nuevo sin pronunciarse claramente al ser preguntado por sus aspiraciones a hacerse con la estatuilla de Hollywood.

“Mi película refleja cincuenta años de hacer política de una forma determinada”, explicó por su parte McKay respecto a “Vice”, que recorre la ascensión política de Cheney, bajo Richard Nixon y Ronald Reagan, hasta llegar a la vicepresidencia con George W. Bush en la Casa Blanca.

“Trump es el resultado de esa política”, indicó respecto al actual presidente y su forma de hacer política “que no parece entender de los silencios, como Cheney”, añadió, en alusión a su tendencia a pronunciarse aparentemente sin reflexionar, en twitter.

“Vice” es el único largometraje estadounidense incluido en la sección oficial de la Berlinale, un festival más bien volcado al cine europeo o asiático, con vocación de explorar en lo periférico.

Bale se presento ante los medios de la Berlinale con algo de retraso y procedente de Londres, donde anoche asistió a la gala de los Bafta, los premios del cine británico en los que estaba nominado como mejor actor, galardón que fue para Rai Malek por su interpretación de Freddie Mercury en “Bohemian Rhapsody”.

Era la presencia más mediática de la jornada, pese a no estar en la lucha por los Osos del festival, competición que ha quedado reducida a 16 aspirantes por la retirada, por problemas técnicos, de la película con que iba a competir el director chino Zhang Yimou.