Cuarenta retratos, algunos en blanco y negro, otros a color, son los que actualmente cubren las paredes de la sala El Farol del Centro de Extensión de la Universidad de Valparaíso. ¿Qué tienen en común? Son mujeres de más de 60 años que han sido destacadas en sus áreas.

Desde mujeres emprendedoras hasta científicas, fueron seleccionadas para protagonizar la exposición “AtreVIDAS” que, concebida por un equipo de tres integrantes y tres fotógrafos, busca cambiar la concepción social del envejecimiento.

Según Patricia Roccatagliata, gestora del proyecto, las mujeres comparten un envejecimiento activo. “Tienen un motorcito adentro que tiene que ver con lo que ellas hacen. Todavía tienen interés en la vida, tienen una pequeña pasión que no depende ni del marido, ni del hijo, ni de la familia”, dice.

Una de las retratadas es Carmen Aros, de 74 años bailarina de Generación del Ayer, un grupo de danza contemporánea formado, principalmente, por adultos mayores. “El estar en esta exposición es un honor y es estar en un referente para, sobre todo, la gente joven. En el sentido que cuando uno es joven las personas mayores son personas que no aman, no sufren, nunca han tenido pololos. Uno no piensa que la gente mayor también siente como los jóvenes”, sostiene.

Sofía Zárate, también de 74 años, es dirigenta de la organización cristiana El Llamado a Cristo que se dedica a cuidar a los adultos mayores abandonados en extrema pobreza en Valparaíso. Al igual que Aros, es una de las seleccionadas para ser parte de AtreVIDAS. Cuenta que fue seleccionada porque, según ella, no tiene filtro para enfrentar las autoridades respecto a las necesidades que enfrentan los adultos mayores. “Al Presidente de la República yo también le tiro las orejas porque habla tanto del adulto mayor, pero ve al adulto mayor valente, al que puede correr, el que puede saltar. Pero, ¿y el que está en su casa o el cuidador de ese enfermo?”, cuenta Zárate quién ha sido reconocida como Hija Ilustre de Valparaíso por su compromiso social.

Roccatagliata cree que esta exposición puede poner sobre el tapete la inclusión de los adultos mayores en la sociedad chilena, algo importante, sobre todo, en la juventud. “La gente en verdad lo que piensa es cómo van a vivir su vejez: ser cacho, ser enfermo. La idea es cambiar esa mentalidad tan negativa y tan poco inclusiva”, afirma Roccatagliata.

Jorge Brantmayer, uno de los fotógrafos junto con Paloma Palominos y Hugo Ángel, cuenta su experiencia desde el otro lado de la cámara. “El asunto terrible para mí fue ver esa proximidad de la muerte en los rostros. Por eso las fotografías las hice en colores porque yo empecé a fijarme que a medida que uno más se acercaba con el lente tú veíai que las pieles se iban poniendo transparente, aparecían las venitas”, dice Brantmayer.

La exposición va a estar hasta el 20 de julio en sala El Farol del Centro de Extensión de la Universidad de Valparaíso para luego visitar el Palacio Cousiño en Santiago y el Centro Cultural Chimcowe en la comuna de Peñalolén.