Agencia Uno

Ministra ¿Dónde ha estado?

Usted, Isabel Plá, es la gran ausente esta semana, no sólo por no entregar absolutamente ninguna declaración respecto de las graves violaciones a los Derechos Humanos de niñas, adolescentes, mujeres adultas y adultas mayores, durante toda la semana, sino también porque cuando hablamos de “Cambios Estructurales”, Ministra, también nos referimos al rol que las mujeres hemos jugado en nuestra propia historia, a lo que nos costado llegar dónde estamos y al largo camino que nos queda por recorrer aún.

Ha pasado más de una semana tras el inicio de la evasión en protesta por el alza de $30 en el transporte en Santiago, en donde, por cierto, destaca la “invasión de niñas y adolescentes” entrando en masa a una estación de metro, y me he preguntado constantemente ¿Dónde está Isabel Plá? Ministra, tengo cosas que decirle, especialmente después de sus tristes declaraciones, en donde indica que su ministerio no ha recibido ninguna denuncia por violación a los derechos humanos. Vergonzoso, eso es lo mínimo que puedo decirle.

Durante toda nuestra historia han existido oprimidos y opresores, pero como dijo Flora Tristán, “La mujer es la proletaria del mismo proletariado”, los oprimidos, oprimen a la mujer, y sería irresponsable negar el rol opresor que ha tenido el Estado a través de sus Fuerzas Armadas y de Orden en los últimos días.

Según cifras al día 25 de octubre del Instituto Nacional de Derechos Humanos, por movilizaciones y otros ha habido en total 545 mujeres adultas detenidas, y se debe sumar un porcentaje de los 343 de “niños, niñas y adolescentes”. De las 101 acciones judiciales presentadas por el INDH, 18 corresponden a querellas por violencia sexual, como tocaciones, amenazas de violación y desnudamientos, en su mayoría a mujeres. Violencia sexual ejercida por el Estado. “Te voy a penetrar con el fusil”, le dijeron a una mujer desnuda, boca abajo, con la cara en la basura. Y no estoy contemplando los casos en investigación, con los que claramente debemos ser prudentes, pero también implacables.

Lo anterior no sólo es violencia de género, violencia machista en todo su esplendor, sino también es violación a los Derechos Humanos, Ministra, quiero preguntarle nuevamente ¿Dónde ha estado?

El día sábado el Presidente Sebastián Piñera, declaró haber solicitado poner el cargo a disposición a todo su gabinete, esto tras la “Marcha más grande de Chile”. Una decisión que, si bien nos contenta (mas no nos conforma), porque es el piso básico para sentarnos a dialogar, llega tarde. Esta decisión se toma después de 10 días, 20 muertos, más de 3000 detenciones, 1000 heridos, y al menos 20 personas desaparecidas. La ciudadanía pide a gritos algunas renuncias evidentes, como la del Ministro Andrés Chadwick, Juan Andrés Fontaine, Gloria Hutt, y otros tanto por sus responsabilidades políticas, como su mala gestión y sus palabras “desafortunadas”, que claramente han sido burlas hacia los y las ciudadanas más vulnerables del país.

El Presidente de la República hará cambio de gabinete tras más de una semana con varios nombres cuestionados por lo que han dicho y hecho, y usted, Ministra, ¿qué ha dicho y hecho esta semana? Apareció recién hoy, 26 de octubre, yo me sigo preguntando, Ministra, ¿Dónde ha estado?

Usted, Isabel Plá, es la gran ausente esta semana, no sólo por no entregar absolutamente ninguna declaración respecto de las graves Violaciones a los Derechos Humanos de niñas, adolescentes, mujeres adultas y adultas mayores, durante toda la semana, sino también porque cuando hablamos de “Cambios Estructurales”, Ministra, también nos referimos al rol que las mujeres hemos jugado en nuestra propia historia, a lo que nos costado llegar dónde estamos, y al largo camino que nos queda por recorrer aún. 

Cuando hablamos de pensiones, también hablamos de la brecha de género en ellas, la mujer tiene una esperanza de vida mayor a la de los hombres, pero al mismo tiempo más lagunas previsionales que terminan en pensiones más bajas. Las mujeres realizan mayor trabajo doméstico y de cuidado de terceros no remunerado que los hombres, al menos 3 horas diarias de diferencia.

Cuando hablamos de más y mejor democracia, también hablamos de la desigualdad en el acceso a cargos públicos de elección directa, lo que ha mejorado con la ley de cuotas, pero nos falta según el informe del PNUD (marzo 2018). Cuando hablamos de salud, también nos referimos a la diferencia de precios entre hombres y mujeres en los planes de Isapre, que en Edad Fértil, puede llegar hasta un 179% (2018), más allá de las reformas en las que actualmente se trabaja, hasta el año pasado, esa es la cifra.

Cuando hablamos de mercado laboral, hablamos de que las mujeres pueden ganar hasta 200 mil pesos menos que los hombres en un mismo cargo, estamos en el quinto lugar de Brecha de Género de los países de la OCDE a la que tanto nos gusta pertenecer.

Cuando hablamos de Educación, hablamos también tener una educación no sexista, porque niños y niñas ingresan a la educación teniendo las mismas capacidades, pero no tenemos los mismos logros. Por poner un ejemplo, sólo un 35% de las matrículas de Matemáticas, Ciencia y Tecnología en Educación Superior corresponden a las mujeres (Educación 2020). También hablamos de deserción escolar por embarazo.

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Cuando hablamos de cambios estructurales, Ministra, también hablamos de que 1 de cada 3 mujeres y niñas son víctimas de violencia de género. Estamos diciendo que van 52 femicidios en Chile a la fecha. Hablamos también de que el embarazo adolescente es un problema de clase social. Hablamos de que el aborto más allá de las Tres Causales, debiera ser un asunto de salud pública, y no de valores y principios personales, y mucho menos religiosos a nivel de legislación. Si hoy existiese en Chile una ley de aborto más allá de las 3C, absolutamente ninguna mujer en Chile sería obligada a abortar si no lo desea. Pero sin esa ley, Ministra, estamos todas obligadas a parir u obligadas a abortar de forma clandestina, en donde sobrevivir depende de los recursos económicos que tenga cada una. Abortar en la clandestinidad también es violencia de género, y la persecución al ser descubiertas, es también violencia de Estado.

Ministra, mi carta es extensa y estoy segura de estar dejando cosas en el tintero. Usted debió “escuchar el mensaje”, y entender que estas demandas estructurales y de fondo, que apelan directamente a la construcción nacional de una nueva y democrática Constitución, son también demandas transversales al ser “las proletarias del proletariado”, porque cada una de estas injusticias, son aún más injustas para nosotras. Usted, Isabel Plá, debió estar en primera línea con las demandas estructurales que pide la sociedad en su amplitud. Pero no lo hizo, no ha estado, llegó última a la línea de meta de las declaraciones, y llegó pésimo. Yo me sigo preguntando, y creo no ser la única, Ministra ¿Dónde realmente ha estado?

*Nicole Chiessa Fernández, Periodista y Técnico en Trabajo Social

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