Apuntan a serios riesgos de rebrote: Expertos plantean tres grandes dudas por el plan Paso a Paso

Foto: Agencia UNO

Apuntan a serios riesgos de rebrote: Expertos plantean tres grandes dudas por el plan Paso a Paso

Muchas inquietudes ha generado en la comunidad científica el desconfinamiento en fases propuesto por el Ministerio de Salud. En The Clinic revisamos tres informes y conversamos con tres especialistas, quienes visualizan problemas importantes en los indicadores y sus respectivos umbrales, y ponen en evidencia la posibilidad de dar un paso atrás con esta nueva política del Gobierno.

Tras registrarse signos de mejoría durante las últimas cinco semanas, el Presidente de la República, Sebastián Piñera, lanzó este domingo su plan de desconfinamiento en fases, bautizado como “Paso a Paso”. La idea del Gobierno está basada en indicadores epidemiológicos y sanitarios, que podrían hacer avanzar o retroceder las medidas de restricción de acuerdo a cinco fases: cuarentena, transición, preparación, apertura inicial y apertura avanzada.

En The Clinic, revisamos tres nuevos informes científicos sobre la evolución de la pandemia en el país y conversamos con tres expertos quienes advierten los serios riesgos de un rebrote, incluso de mayor magnitud, si no se corrigen importantes aspectos del plan.

LAS DUDAS DE LOS INDICADORES

Para pasar de una fase a otra, el Ministerio de Salud dispuso de siete indicadores: Capacidad UCI (regional y nacional), Re o promedio de personas que contagia una persona infectada, caída sostenida de los casos activos, positividad regional, porcentaje de casos aislados y porcentaje de casos nuevos que provienen del programa de trazabilidad.

Dennisse Brito, experta en Salud Pública y académica de la Escuela de Enfermería de la U. Diego Portales, destaca que “el desconfinamiento en fases es algo que se ha usado en otros países, es muy similar a lo que se hizo en España y ha sido probada”.

“Los indicadores que ha fijado el Minsal son criterios internacionales, no obstante, ha existido una falta de transparencia y de claridad en muchos de ellos. Por ejemplo, el tema de la trazabilidad. Estas cinco etapas tienen varias deficiencias en el sentido de que falta información relevante”, agrega.

En la misma línea, la dra. Francisca Crispi, integrante del departamento de políticas de salud y estudios del Colegio Médico, precisa que “los indicadores presentados van en la línea correcta, pero son mejorables”.

Los siete indicadores y sus umbrales para pasar de una etapa a otra. Foto: Ministerio de Salud

“Para esto, es fundamental que exista un espacio para discutirlos con los expertos y actores sociales: Consejo Asesor, Sociedades Científicas, Mesa Social, etc. Las fases e indicadores les deben hacer sentido a la ciudadanía y para aumentar la confianza en el mismo, la participación de expertos es fundamental”, añade.

Este hecho es advertido en el último informe del centro de estudios Espacio Público, donde los investigadores manifestaron su preocupación de que “este plan no se haya trabajado de una manera todo lo participativa que hubiera sido deseable, para generar adhesión instantánea y cohesión en torno a un objetivo común de parte de las sociedades médicas”.

En el documento se agrega que “la importancia de un trabajo participativo en el diseño radica en que la definición de los niveles de los indicadores de salud debe generar consenso científico y no despertar resquemores de que se está avanzando en la apertura demasiado pronto. Tal como lo hemos mostrado en otros informes, existen ejemplos de países donde los pasos se dan con valores más estrictos que los planteados por el gobierno: Capacidad hospitalaria UCI menor a 70% en el estado de Nueva York, menor a un 80% en San Francisco, y entre 0% y 40% en Francia en la situación de apertura más amplia”.

El ingeniero Ernesto Laval, doctor en educación de la U. de Bristol y experto en visualización de datos, reconoce que tiene dos reparos con el plan. Uno de ellos es comunicacional porque “poca gente entiende qué significan estas cinco fases, estoy seguro. La única que entendemos es la primera, que se llama cuarentena. Después hablamos de transición, preparación, apertura, fases que no comunican qué es lo que está pasando con el control de la epidemia”.

“Está trastocado el mensaje, porque está asociado a las medidas, en vez de ser un mensaje asociado al avance del virus. Conceptualmente, son indicadores que tienen que estar ahí. Pero cuando se ven los umbrales que se definen para los distintos pasos, yo tengo tremendos reparos con esos umbrales”, agrega.

Laval incluso concuerda con las palabras del ministro de Salud, Enrique Paris, respecto a la Región Metropolitana. “Cuando yo veo todos estos indicadores y veo los números de la RM, cumple con todos estos criterios para dar el primer paso. Pero eso es súper peligroso, porque no tenemos ninguna evidencia de que hayamos recuperado el control de la epidemia. Eso es un riesgo tremendo, podríamos volver atrás con todo el costo que ha significado para las personas, que ha sido gigantesco”.

LA SOMBRA DE LA TRAZABILIDAD

El último informe Covid-19 de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile confirma que efectivamente hay “una curva en descenso” de los casos nuevos y del índice de Reproducción Efectiva (Re), situación que se debería mantener por el resto del mes de julio, según proyectan.

Sin embargo, en sus conclusiones advierten que “aún se aprecia cierta debilidad en los indicadores de trazabilidad”.

En la misma línea, el último informe de Espacio Público cuestiona que “hasta ahora existe cierta opacidad acerca de cómo va a funcionar el sistema de trazabilidad. Si este eje de la acción preventiva no está funcionando en su óptimo, cualquier esfuerzo de apertura se verá amenazado por posibles rebrotes no controlados”.

“Los índices propuestos, 80% de casos trazados dentro de 48 horas y 60% de los nuevos casos son detectados por el seguimiento de trazabilidad son insuficientes, porque no aseguran que la epidemia se halle bajo control. El Consejo Asesor, por ejemplo, planteó que debe existir capacidad para seguir y aislar a 90% de los casos nuevos confirmados en menos de 48 horas, y para identificar y seguir al 75% de los contactos de esos casos durante 14 días”, agregan.

Subsecretaria Daza supervisa labores de trazabilidad en call center instalado en Duoc UC de Valparaíso. Foto: Agencia UNO

La dra. Francisca Crispi concuerda con esta crítica y además añade que “el contacto oportuno de los contactos estrechos no está bien contemplado, y esa es un área clave para la seguridad del desconfinamiento”.

Misma opinión tiene el ingeniero Ernesto Laval, quien subraya que “no tenemos ninguna evidencia que la identificación de la red de contactos y su aislamiento esté ocurriendo hoy día en Chile”. Además, critica que el indicador de tiempo (menos de 48 horas) “es tremendamente tramposo porque no es ninguna evidencia de que las personas efectivamente estén aisladas”. El ingeniero agrega que hay otros dos indicadores que están directamente relacionados con las deficiencias en la trazabilidad. Uno de ellos, y el “más importante” según él, es el de los casos secundarios, es decir, los casos confirmados que provienen de contacto en seguimiento.

Es el indicador más duro que nos dice si tenemos o no el control de la pandemia. Y para dar los dos primeros pasos el Minsal le puso ‘No aplica’, es decir, no lo toma en cuenta. Y cuando lo va a considerar, le pone un umbral del 60%, cuando la OMS recomienda un 80%”, advierte.

Aumento del flujo de personas en Antofagasta pese a la cuarentena. Foto: Agencia UNO

El otro es la positividad. El profesional asegura que “es súper peligroso que pongamos por escrito que nos conformamos con una positividad que baja de un 15%. La OMS recomienda que sea menos de un 5%”. En este sentido Laval subraya que “la positividad nos dice que no estamos identificando todos los casos, lo que quiere decir que hay personas que no están aisladas y que están en la calle contagiando a otras personas. En la medida que no tengamos una positividad baja, no podemos tener mayor seguridad de que estamos haciendo bien el trabajo de trazabilidad”.

Además, explica que “cuando tenemos una positividad alta, los datos que tenemos de casos confirmados no son precisos. No sabemos si estamos bajando de la manera que pensábamos o no, porque puede que esté asociado que no estamos investigando los casos”.

La dra. Crispi refuerza esta idea y puntualiza que “necesitamos mayor seguridad sobre cuáles van a ser las fuentes para informar los indicadores de trazabilidad, ya que la autoridad sanitaria ha presentado cifras que han generado dudas, y estas no han sido respaldadas por información oficial en los informes epidemiológicos”.

En diálogo con The Clinic, desde el Ministerio de Salud afirmaron que los datos obtenidos de la trazabilidad serán publicados en el informe epidemiológico de este martes. Cabe subrayar que este mismo medio ya había preguntado por dicha información dos semanas antes.

ATENCIÓN PRIMARIA: LA PRIMERA LÍNEA DEL PASO A PASO

Como la trazabilidad adquiere un papel especialmente protagónico en esta etapa, todos los ojos se ponen sobre la atención primaria de salud (APS), encargados del seguimiento y aislamiento de los casos positivos. Sin embargo, siguen habiendo serias deficiencias.

El último informe de Monitorización de estrategia de Testeo-Trazabilidad-Aislamiento, publicado por el Colmed este martes, revela que un 63% de los centros reconoce estar ingresando los casos índice al sistema de Epivigila y sólo un 19% declara haber recibido fondos nuevos para implementar la estrategia del Minsal.

Para el reporte de Espacio Público, la gestión de trazabilidad está estrechamente ligada a “recursos humanos y financieros para sustentar las herramientas de testeo y aislamiento a las que recurrirán los trazadores de la atención primaria, de tal modo que puedan alcanzar cada caso en cada comuna del país a la velocidad adecuada. En Wuhan llegó a haber 80 trazadores cada 100.000 habitantes. En Nueva York, 30″.

En ese sentido, la dra. Crispi subraya que “la evidencia nos ha mostrado que el porcentaje de personas que se han contagiado hasta el momento es muy bajo, por lo que tenemos que existe riesgo de un rebrote mayor al anterior. Frente a esto, tener un sistema robusto de testeo- trazabilidad y aislamiento es fundamental, ya que esto permite identificar y controlar nuevos casos precozmente, además de tener información certera para guiar las aperturas y nuevos confinamientos”.

Los fondos aún no han sido efectivamente traspasados a todos los centros, que la mayoría no cuenta con personal para extender la licencia de contacto estrecho y que solo la mitad está haciendo testeo activo, entre otras falencias. Es fundamental contar con una trazabilidad óptima para evitar rebrotes”, complementa.

La académica Dennisse Brito, que también es una de las fundadoras de la Sociedad de Enfermeras en Salud Familiar Comunitaria (Sochienfa), reitera los llamados a inyectar dineros, pero también advierte sobre el riesgo de rebrote ante una relajación de la cuarentena, ya que “no existe una infraestructura de salud para poder cumplir con un desconfinamiento seguro”.

Para ella, no existe la posibilidad de distribuir a las personas en distintas salas de espera o dividir los accesos. También siente que entre los indicadores del Minsal es importante integrar la situación de los profesionales de la salud, para ver si hay capacidad para enfrentar un rebrote. “Ya tienen una carga de los últimos meses, no van a poder responder de la misma manera, son humanos”, sentencia.

Comentarios
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