“Sweat”, el reverso tenebroso de una ‘influencer’ del ‘fitness’

"Sweat" narra tres días en la vida de Sylwia, a quien da vida la actriz polaca Magdalena Kolésnik, una "influencer" del "fitness" capaz de colgar 20 vídeos al día, con sus tablas de ejercicios, sus discursos de automotivación, sus recetas saludables, los regalos que le envían las marcas o las monerías de su perro.

Se puede ser una celebridad de las redes sociales con 600.000 seguidores y a la vez sentir un profundo vacío existencial. Con este punto de partida el director sueco Magnus von Horn construye “Sweat”, una película con el sello de Cannes que se proyecta hoy en la sección oficial del Festival de Cine Europeo de Sevilla.

“Sweat” narra tres días en la vida de Sylwia, a quien da vida la actriz polaca Magdalena Kolésnik, una “influencer” del “fitness” capaz de colgar 20 vídeos al día, con sus tablas de ejercicios, sus discursos de automotivación, sus recetas saludables, los regalos que le envían las marcas o las monerías de su perro.

Hasta ahí todo bien pero, ¿qué pasa cuando decide compartir sus sentimientos o descubre su lado más vulnerable?

Pese a lo que pueda parecer, la película no demoniza las redes sociales sino que más bien reivindica su potencial comunicativo.

“No tengo una teoría muy elaborada sobre las redes”, ha dicho en rueda de prensa telemática Von Horn, “las veo como algo bello y a veces cínico, y me gusta pensar en ellas como una extensión para poder establecer contacto con otros de una forma honesta”.

Von Horn debutó en 2015 con “The Here After”, una película sobre un chico que trata de rehacer su vida tras cumplir condena en un reformatorio que compitió en la Quincena de Realizadores de Cannes y estuvo nominada a los Premios de Cine Europeo.

“Quería hacer algo distinto para mi siguiente película, pero en lugar de pensar en el guion me enganchaba a las redes sociales, en 2015 empecé a seguir a varios de estos ‘motivadores’ de fitness en Snapchat, y a veces me enfadaba porque era superficial pero a la vez no podía dejar de mirarlas”, ha comentado.

Fue así como decidió que de ahí iba a salir su próxima historia. Magdalena Kolésnik, amiga de un amigo, fue la primera persona que se presentó al ‘casting’. “Vimos a cientos de personas después pero finalmente volvimos a ella, era la mejor para el papel y a nivel personal también pensé que era alguien con quien me iba a gustar pasar tiempo”.

Para Kolésnik se trata de su primer papel protagonista. En conexión desde Varsovia ha contado cómo preparó este personaje a nivel físico y mental.

“Tardé un año y medio en poner mi cuerpo a punto, fue un entrenamiento muy duro y específico, hice halterofilia, tuve que reconfigurar mi cuerpo para estar en forma pero ese arduo trabajo influyó en mi abordaje mental del papel, mi cabeza y mi manera de relacionarme con los otros cambió a raíz del entrenamiento físico”, ha explicado.

La actriz coincide con Von Horn en su idea de las redes como herramienta para compartir ideas, opiniones y estar en contacto con la gente especialmente en este “periodo covid”.

“Independientemente de lo que queramos, las redes van a estar cada vez más metidas en nuestras vidas, así que usémoslas para bien, hay cosas superficiales y planas, pero poder llegar a tanta gente es importantísimo”, ha señalado Kolésnik y ha puesto el ejemplo de las movilizaciones sociales a favor del derecho al aborto en Polonia.

“Las redes sirven para expresar nuestra necesidad de libertad y el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos”, ha dicho.

La situación sanitaria a causa de la pandemia ha impedido que la película haya tenido hasta ahora un recorrido normal. Iba a competir en Cannes pero al no celebrarse se quedó con su “sello”. Ahora, el cierre de cines en media Europa ha impedido que se estrene de momento en muchos lugares.

“Estamos luchando para estrenar el año que viene, nos sentimos raros porque estamos recibiendo reacciones a distancia pero la experiencia colectiva del cine no ha ocurrido aún”, ha lamentado Von Horn.

“Estoy deseando ver la película con una sala llena de gente pero es imposible, en Polonia el aforo permitido actualmente es del 20%”, ha añadido el director, que ya está inmerso en su próximo proyecto, una película en danés de terror y ambientada en la Primera Guerra Mundial en Copenhague.

The Clinic Newsletter
Comentarios