Pablo Selles, activista por la discapacidad: “Mi cuerpo es en sí mismo un espacio de disputa y de lucha”

Apareció en la franja del Apruebo hablando sobre la importancia de que personas con discapacidad participen en la redacción de una nueva Constitución. Desde entonces, inició un camino que, espera, lo lleve a completar la lista de constituyentes el próximo 11 de abril. “De verdad creo que puedo aportar en la generación de una sociedad inclusiva”, asegura.

Pablo Selles tiene 35 años. Su nombre se hizo popular en redes sociales, durante la franja del Apruebo, pues apareció como rostro del comando #QueChileDecida, conformado por el Frente Amplio e independientes. En ese clip de un minuto y medio, habló sobre la importancia de la participación de personas con discapacidad en la redacción de una nueva Constitución.

Actualmente, es docente de un programa educativo en La Pintana y miembro de la plataforma Voz Propia, que tiene como objetivo promover la participación de las personas con discapacidad en política y, en especial, durante el proceso constituyente. Además, junto a Charlot Carrasco, es conductor del programa de streaming Baja Frecuencia, Talla baja, donde hablan de contingencia siempre con enfoque inclusivo.

Él nació con acondroplasia, un tipo de enanismo que consiste en una alteración de las extremidades, en la que las piernas y los brazos son más cortos a diferencia del resto del cuerpo, además de una macrocefalia. 

Su trastorno le genera problemas con el oído y la coordinación de movimientos. “Son condiciones corporales de carácter motor que nos hacen ver distintos. La acondroplasia en sí misma, es súper potente estéticamente, porque al final, somos otros cuerpos, muy similares a ‘lo normal’, pero con otras proporciones. Y al ser visualmente distintos, uno se siente tratado desde una perspectiva distinta”, dice Selles.

Aunque su nombre se posiciona como una de las cartas de Convergencia Social para su lista de constituyentes, ahora su pelea es que a las personas con discapacidad se les asegure participación como candidatos en el proceso del próximo 11 de abril. No se trata de escaños reservados, sino de una oportunidad para participar. “Lo que queremos son condiciones que nos permitan facilitar la competencia. Al final, pasa que en las listas no se incluye a ninguna persona con discapacidad y no tienes a nadie en el proceso electoral hablando desde esta perspectiva”, plantea.

Para Pablo hay varios momentos clave en su proceso personal que más tarde configuran su activismo. Uno de ellos fue hace algunos años, cuando conoció a Angelina, una niña con acondroplasia que estudia en el colegio de la Pintana, donde hoy hace clases. 

Un día entró a su sala de clases y todos los niños presentes se quedaron mirándolos a los dos. En ese momento, varios dijeron “wow, usted tío es igual a ella”. Para Pablo, en su condición de profesor, la situación fue asimilada con normalidad y les explicó la condición que tenía. 

Antes de comenzar, se sentó a conversar con Angelina. Ella era tímida y estaba asustada, porque en pocos días más la iban a operar. Como Pablo conocía la intervención, le contó de qué se trataba y trató de transmitirle calma. Ahí, la niña le hizo una pregunta fundamental, que lo cambió todo para él: 

—Tío, ¿y los niños se van a seguir burlando de mí?— le dijo Angelina.

“Nunca se me va a olvidar. Me dio pena, me dio rabia, porque creo que ahí está la clave del asunto. Es importante ser actores políticos activos para que nunca más niñas como Angelina tengan el miedo de que van a ser burlados o mirados en menos. Siento que eso le dio un sentido a mi vida de manera mucho más profunda. Ahí se gatilla todo para mí. Finalmente, entendí que este cuerpo es mi casa y mi lucha”, dice.

¿Cuán significativo ha sido para ti reconocerte en otros cuerpos similares al tuyo?

-Fue muy sanador encontrar a otros como yo en un mismo espacio. Y fue clave, en mi condición de profesor, ver a niños y niñas con discapacidad en las salas de clase. Vivenciar cómo la comunidad escolar puede aportar para que esos niños se incluyan y generar las condiciones para que ellos puedan vivir en un mundo mejor. Empezar a reunirme con otras personas con discapacidad tiene mucho de perdonarme con mi cuerpo. 

“Durante mucho tiempo no me sentí conforme conmigo mismo, era una persona que me construía a pesar de tener acondroplasia. Me decía a mí mismo ‘soy acondroplásico, pero soy simpático’, ‘soy acondroplásico, pero soy inteligente’. Y esa perspectiva es súper  autoflagelante. Visualizar la discapacidad como un espacio de disputa política, me permitió entender que no era yo el que estaba mal, sólo soy un cuerpo distinto. Es la sociedad patriarcal, capacitista, homofóbica, adultocéntrica y capitalista la que está mal, que valora los cuerpos por su capacidad de producción. Entonces entendí que mi cuerpo es en sí mismo un espacio de disputa y de lucha. Me paro frente al mundo desde mi identidad y desde esta identidad quiero transformarlo”. 

Desde la comunidad y la sala de clases ya haces un aporte, ¿cuándo surge tu interés en participar en política?

-La política es el espacio de transformación social más relevante y es por eso que veo necesario que diferentes personas nos metamos y empecemos a disputar una transformación más estructural. Mi vínculo surgió desde la universidad, participé del movimiento estudiantil. Desde ahí empezamos a impulsar reformas al sistema universitario, al sistema escolar y veíamos que era necesidad involucrarnos de manera más formal en política.

“Era una persona que me construía a pesar de tener acondroplasia. Me decía a mí mismo ‘soy acondroplásico, pero soy simpático’, ‘soy acondroplásico, pero soy inteligente’. Y esa perspectiva es súper  autoflagelante. Visualizar la discapacidad como un espacio de disputa política, me permitió entender que no era yo el que estaba mal, sólo soy un cuerpo distinto. Es la sociedad patriarcal, capacitista, homofóbica, adultocéntrica y capitalista la que está mal, que valora los cuerpos por su capacidad de producción”.

¿Por qué crees que es necesario incluir a personas con discapacidad a escribir la nueva Constitución?

-Es necesario generar condiciones de acceso a las personas con discapacidad. Verlo, personalmente, me permitió desnaturalizar las barreras que las personas con discapacidad vivimos día a día. No es normal que para acceder a un supermercado, a la persona con talla baja o con movilidad reducida, le sea súper complicado porque no hay ramplas o carros adaptados. En las elecciones pasadas, ni los votantes ni los vocales de mesa sabían qué mecanismos de voto adaptado tenían las personas con discapacidad. Lo conversamos con algunas organizaciones: a muchas personas con ceguera les pasaron su plantilla braille mal, entonces no sabían qué tenían que hacer para votar. Personas con sordera, al no tener intérprete de señas, no tenían acceso a la comunicación de lo que estaba sucediendo. O el caso de personas con movilidad reducida que se transportan en silla de ruedas, los tenían que acarrear en vez de que la urna bajara donde ellos estaban. Entonces, esos son ciertos elementos que cualquier persona podría encontrar súper sencillos, pero son muchas barreras invisibles, muy naturalizadas que dificultan el quehacer autónomo de las personas y es un problema acerca de cómo la sociedad se estructura excluyéndonos. 

Hace pocas semanas, más de 100 organizaciones del Colectivo Nacional de la Discapacidad, solicitaron al Senado aprobar el 5% en listas de constituyentes para PcD, ¿cómo avanza esa iniciativa? 

-Para nosotros ha sido súper difícil instalar este tema. Todo el mundo discute sobre los escaños reservados para pueblos originarios, un tema tremendamente válido, pero una vez más no se alcanzó a discutir sobre el 5% de personas con discapacidad. Ese tema sigue entrampado en la sala del Senado. Junto a otras organizaciones del mundo de la discapacidad creemos que es necesario visibilizar la necesidad de participación en este momento constituyente, tenemos que estar ahí. O sea, esta nueva sociedad se tiene que construir con nosotros. Históricamente nunca las personas con discapacidad han sido consideradas, nunca hemos estado participando en términos políticos y este es el momento cuando Chile se empieza a mirar a sí mismo, a identificar cómo quiere construirse. 

Es importante que la población con discapacidad, que representa casi un quinto de la población, pueda instalar temas. Y no sólo para hablar de discapacidad, sino que para hablar desde la discapacidad. 

¿Cuáles son los temas que les interesa instalar en una nueva Constitución? 

Primero, el tema es el reconocimiento constitucional a las personas con discapacidad. Entender que con esta condición, necesitamos una perspectiva distinta, donde nuestros derechos sean garantizados por el Estado, y donde se generen acciones especiales para la protección de éstos. Donde nosotros podamos demandar en el caso de que, por ejemplo, un servicio de salud o un servicio de educación vulnere nuestros derechos, o que podamos generar mecanismos de participación activa en el diseño de políticas públicas que consideren nuestras perspectivas. Para que nunca más en las escuelas o servicios públicos estemos fuera del diseño. 

“Otro tema es que un 40% de las personas con discapacidad necesita algún grado de cuidado. Y por lo general, ese cuidado queda a cargo de una mujer y todo el costo de la manutención de la persona con discapacidad, recae en la familia. No hay ningún grado de reconocimiento hacia las personas en términos de pensión o apoyo. Si mantener a una persona con discapacidad recae en la familia, es un Estado que no se hace cargo. Por eso es importante el reconocimiento constitucional a las cuidadoras y que se reconozca el cuidado de las personas con discapacidad. 

“Es importante que la población con discapacidad, que representa casi un quinto de la población, pueda instalar temas. Y no sólo para hablar de discapacidad, sino que para hablar desde la discapacidad”.

¿Te imaginas como constituyente?

-Sí. Varias personas del mundo de la discapacidad me apoyan en esta iniciativa y en la necesidad de visualizar las voces, nuevos liderazgos que vengan desde este mundo y que permitan contemplar una mirada desde la discapacidad, pero que a su vez, visualice también un proceso emancipador de la sociedad, entendiendo que la sociedad neoliberal actual, es excluyente y discapacitante. 

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