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The Clinic / Felipe Figueroa

Entrevistas

8 de Marzo de 2026

La historia de Cecilia Fabres, pionera de la medicina reproductiva chilena: “Me decían no vas a terminar, te vas a casar y le estás quitando el espacio a alguien”

La doctora Cecilia Fabres fue reconocida como Maestra de la Medicina Reproductiva Chilena a finales del 2025 por la SOCMER, convirtiéndola en la primera mujer en recibir esta distinción. En conversación con The Clinic, la especialista reflexiona sobre su trayectoria, las barreras que enfrentó como mujer en la medicina, los avances en fertilidad y los desafíos que plantea la caída de la natalidad en Chile. “Cuando uno se abre espacio también se lo abre al resto de las mujeres”, dice, sobre el efecto de su recorrido como médica en la Clínica Las Condes.

Por Agustina Carroza
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“Hubo un tiempo donde era un tema más escondido, un poco oculto”, dice la doctora María Cecilia Fabres, quien lleva varias décadas trabajando en el mundo de la fertilización asistida. “La mujer llegaba sola a la consulta y creía que el problema siempre era de ella, hoy día lo que tú estudias es una pareja infértil, porque el problema es de ambos, es de la pareja. Eso es muy bueno y liberador, porque antes era como un peso para la mujer, que lo comentaba poco. Después estaba deprimida cada vez que le llegaba la regla y era menos acompañada la frustración de los tratamientos cuando no resultaban”.  

A finales de 2025, la Sociedad Chilena de Medicina Reproductiva reconoció a la doctora Fabres como “Maestra de la Medicina Reproductiva”, una distinción por su trayectoria de más de 30 años y su aporte clave al desarrollo de técnicas de reproducción asistida en el país.

En conversación con The Clinic, la especialista menciona que recibió la distinción con mucho orgullo y también humildad. “Fue un reconocimiento que recibimos junto a mi marido (Emilio Fernández), porque llevamos muchos años trabajando juntos en el área de la medicina reproductiva. Yo fui la primera mujer en recibirlo, pero en realidad fue un premio al trabajo de ambos y a toda una vida dedicada a esta área”.

Su trabajo ha sido clave en la evolución de una especialidad que ha experimentado importantes avances científicos y tecnológicos en las últimas décadas. La doctora ha contribuido al desarrollo e implementación de técnicas de reproducción asistida en Chile, permitiendo que miles de mujeres y parejas accedan a tratamientos cada vez más seguros, efectivos y personalizados.

La ginecóloga obstetra es especialista en medicina reproductiva y actualmente se desempeña como coordinadora del Programa de Fecundación In Vitro de la Clínica Las Condes, donde ha desarrollado gran parte de su carrera y es reconocida como una líder y pionera en tratamientos de fertilidad.

Antes de convertirse en doctora, Fabres estudió tecnología médica y trabajó en investigación en el laboratorio de endocrinología ginecológica junto al científico Horacio Croxatto. Tiempo después estudió medicina y se especializó en ginecología e infertilidad, campo en el que ha sido testigo de importantes avances científicos y también de profundas transformaciones sociales en torno a la maternidad.

“Cuando uno se abre espacio también se lo abre al resto de las mujeres” dice Cecilia Fabres

—Tu camino hacia la medicina no fue directo, ¿cómo fue tomar la decisión de estudiar medicina?

Cuando salí del colegio, hace muchos años, no entraban muchas mujeres a estudiar medicina. De hecho, de mi curso no hubo ninguna más que lo hiciera. Yo quería estudiar medicina, pero mi mamá me dijo que no, que era una carrera muy larga y que probablemente me iba a casar. En esa época se pensaba así, me decían no vas a terminar, te vas a casar, te vas a dedicar a cuidar guaguas y le estás quitando el espacio a alguien que sí lo va a ejercer.

La doctora cuenta que, por eso, primero entró a estudiar tecnología médica, que era una carrera más corta. Trabajó en investigación en endocrinología ginecológica y ahí empezó su interés por todo lo que tenga que ver con la esfera reproductiva de la mujer. Con el tiempo estudió medicina, se especializó en ginecología y luego se subespecializó en infertilidad.

—Fuiste pionera en un área donde durante mucho tiempo predominaban los hombres, ¿cómo fue abrirse espacio?

Cuando llegué a Clínica Las Condes, durante varios años fui la única mujer en el grupo. En las reuniones a veces levantaba la mano y nadie me pescaba mucho. Me costaba pedir la palabra. Con el tiempo uno se va ganando un espacio. A través del trabajo, del estudio y del criterio clínico, me fui ganando el respeto, y después yo misma quise traer más mujeres, hoy día te diría que hay muchas mujeres doctoras acá.

En este sentido, Fabres comenta que, “cuando uno se abre espacio también se lo abre al resto de las mujeres. Si una destaca o logra tener el respeto desde la comunidad, hace que las mujeres sean consideradas en globo y que vengan muchas detrás”.

La doctora reconoce que, “nunca me he sentido disminuida frente a los hombres, por lo menos en el área donde estoy ha habido respeto y comunicación. Tal vez al principio fue un poco peor y probablemente me miraban un poco menos, pero después con el desempeño vas demostrando de qué es lo que eres capaz”.

Doctora Cecilia Fabres, Clinica Las Condes. (Felipe Figueroa)

—Has presenciado grandes avances en los tratamientos de fertilidad, ¿cuáles dirías que han sido los más importantes?

Uno de los avances más grandes ha sido la criopreservación. Cuando empezamos con la fecundación in vitro no existía la posibilidad de congelar embriones ni óvulos. Eso generaba muchos embarazos múltiples, que eran un riesgo para el feto y para la madre, porque había que implantar todos los embriones que se obtenían en el útero. Con el tiempo se desarrolló primero la criopreservación de embriones y luego la de óvulos, que es más compleja porque el óvulo es una célula grande y difícil de congelar. Hoy además existen mejores medios de cultivo y diagnósticos genéticos de los embriones.

La postergación de la maternidad, el cambio en la conversación

—Desde tu consulta, ¿cómo ves la discusión actual sobre la maternidad?

Ha cambiado muchísimo. Lo que converso con mis pacientes es que las mujeres están priorizando mucho el desarrollo personal, tener su carrera, tener un trabajo o viajar, cosa que antes no era. Hoy día llegan pacientes de 37, 38 hasta 40 años, que han dedicado su vida a su propio crecimiento y deseos, ya cuando logran ese desarrollo es que deciden tener hijos. Además de que muchas no quieren saltarse la etapa, hay mujeres que de frentón no quieren tener hijos y ya decidieron que no van a ser mamás, pero en términos generales la maternidad se está postergando bastante.

¿Qué otros factores influyen?

Hay varios, pero creo que la vida se ha vuelto un poco difícil. Yo tuve mucha ayuda cuando estudié medicina, tenía con quien dejar a mis niños y tener la tranquilidad de que estaban bien. Hoy veo que a la gente le cuesta mucho, no tienen ayuda o redes de soporte, además considerando que tampoco hay salas cuna universales o sistemas de apoyo que compatibilicen el trabajo y la crianza. Si realmente queremos fomentar la natalidad, tienen que existir cambios estructurales.

La doctora continúa y menciona que otra de las razones para postergar la natalidad es por el gasto que significa. “Tener un hijo es caro, es caro embarazarte, los controles, el parto, la hospitalización, después, criar al niño, los alimentos de niños, el colegio, y es difícil de mantenerlo”, menciona.

El rol público en el problema de natalidad en el país

Mencionas cambios estructurales para fomentar la natalidad, ¿qué tipo de cambios?

Por ejemplo, salas cuna universales, no solo en grandes empresas, sino sistemas que permitan que cualquier mujer tenga un lugar para dejar a su hijo mientras trabaja. La gran mayoría de las chilenas no tienen mucha ayuda, por eso, es super importante una sala cuna universal o jardines infantiles que tengan horarios donde los niños pueden estar hasta que la mamá salga de su trabajo, porque si no es imposible.

La experta propone también una mayor flexibilidad laboral como un ejemplo pero, destaca que criar hijos hoy es caro y complejo. “Si queremos que más personas decidan tenerlos, hay que facilitar ese proceso”, añade.

En temas de políticas públicas, también se discuten proyectos para ampliar el acceso a tratamientos de fertilización asistida, ¿qué opinas?

Estoy totalmente de acuerdo. La infertilidad hoy se reconoce como una enfermedad y eso también es un gran avance porque permite el acceso a tratamientos que eran muy difíciles de costear. Actualmente muchos tratamientos ya tienen código FONASA, lo que obliga a que tengan cobertura. Lo que todavía no se ha logrado es que los tratamientos preventivos, como la vitrificación de óvulo, tengan el código y también puedan ser cubiertos.

La doctora cree que esto es importante no solo porque hay una baja natalidad sino que también porque las mujeres que se quieren embarazar muchas veces no lo pueden lograr por falta de recursos o por no tener los medios. “Hay que ayudar a aquellas mujeres teniendo el deseo de ser mamá, tienen la limitación económica”, agrega.

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