Cultura más allá del encierro: obras que nacieron en el pandémico 2020

Aunque este año obligó a los artistas a volcarse puertas adentro, aún así las propuestas desde las artes visuales hasta la literatura no se detuvieron. LasTesis, Delight Lab, Tengo miedo torero, Matar a Pinochet, Poeta Chileno o el concierto Vamos mujer han mantenida viva la creación a pesar de cuarentenas.

Artes visuales: performance y luces proyectadas  

Si tras el estallido de octubre de 2019 revolucionaron las calles del mundo, con Un violador en tu camino, también lo hicieron en marzo, en las marchas por el Día Internacional de la Mujer. Convertido en un himno, la creación de LasTesis superó las fronteras. En septiembre, el grupo integrado por Lea Cáceres, Paula Cometa, Sibila Sotomayor y Daffne Valdés, fue nominado por la revista Time como una de las 100 personalidades más influyentes del 2020. 

Ya en octubre, una semana antes del plebiscito, en Valparaíso, en una performance acompañadas de un grupo de mujeres, LasTesis caminaron vestidas de negro en una procesión desde el cerro Alegre hasta el Muelle Prat, donde lanzaron al mar la Constitución previo a decir: “Sin libertad, sin igualdad, no hay derechos ni dignidad. Regresa por donde viniste, hoy hundimos el miedo”. 

Pero antes, en plena pandemia, a mediados de mayo, cuando el confinamiento silenciaba la capital, por las redes sociales comenzaron a circular fotos de un Carabinero intentando quitarse la vida. Era una instalación del artista Francisco Papas Fritas. Titulada Retórica del victimista, la figura de un muñeco uniformado -con una pistola en la boca- colgaba de uno de los balcones del edificio El Barco, en el centro de Santiago. Finalmente, llegó Carabineros para retirar al falso policía. “Los pacos llevaron detenido al paco”, informó Interferencia. 

En junio, mientras museos, galerías y centros culturales estaban cerrados, el artista Tomás Ives retrató la revuelta social en el mural Fraternidad, ubicado en un muro de Patronato, en Recoleta. Por esos días, el proyecto Al aire, libre, reunió a más de 70 artistas, como Voluspa Jarpa, Juan Castillo y Paz Errázuriz, quienes usaron como soportes murallas de edificios y sus propias casas para dar a conocer sus trabajos. También participó el colectivo Delight Lab, quienes proyectaron, y como ya es tradicional en la torre Telefónica, en Plaza Italia, las frases: “Esto también pasará” y un verso de Raúl Zurita, “La vida es muy hermosa/ incluso ahora”. Pero, en mayo, cuando proliferaban las ollas comunes, otra intervención de Delight Lab, causó revuelo al proyectar la palabra “Hambre”, en la Telefónica. A finales de septiembre, otra de sus acciones ocurrió alrededor del monumento de Manuel Baquedano. En colaboración con Galería Cima, proyectaron imágenes y frases, que fueron a la vez homenajes a los poetas Juan Luis Martínez y José Ángel Cuevas.

Y la mayor evidencia de lo sucedido en octubre del año pasado es el Museo del Estallido Social inaugurado hace solo algunas semanas en Dardignac 0106. Un espacio autogestionado, ubicado en Bellavista, donde convergen diferentes artistas y colectivos de arte, quienes exhiben obras, afiches, fotografías y hasta una escultura gigante del perro Matapacos. 

Libros: entre el estallido y las preguntas 

El año comenzó con librerías abiertas y publicaciones asociadas al análisis y el registro del estallido social, la crisis política y el malestar de la gente. Una de las primeras publicaciones del año, en esa dirección, fue Hasta que valga la pena vivir, de la psicóloga Constanza Michelson. Luego se sumaron títulos como el del periodista y escritor Óscar Contardo, quien publicó Antes de que fuera octubre; el académico y abogado Carlos Peña dio a conocer el ejemplar Pensar el malestar y el escritor Patricio Fernández el volumen Sobre la marcha. No fueron los únicos. También aparecieron El pueblo en movimiento, de Gloria de la Fuente y Danae Mlynarz y La revolución del malestar, de Gonzalo Rojas-May. Y quizás, el resumen de todos: las viñetas de Malaimagen en su libro Esto no prendió.

Mientras avanzaba el año y la pandemia ya estaba instalada y las librerías con candado, empezaron a circular los libros sobre el proceso constituyente y obras asociadas a las interrogantes sobre una nueva Constitución. 

Surgieron textos esclarecedores como Manual para la ciudadanía constituyente, de Claudio Fuentes y Domingo Lovera y El proceso constituyente en 138 preguntas y respuestas, de Fernando Atria, Constanza Salgado y Javier Wilenmann. Además de ejemplares de especialistas en Derecho Constitucional como Chile decide, de Jaime Bassa o trabajos narrativos con propuesta y desafíos, como Por una constitución feminista, una compilación, a cargo de Sofía Brito, donde escriben dirigentes sociales, abogadas, narradoras y poetas como Barbara Sepúlveda Hales, Carmen Berenguer y Alia Trabucco.  

Este año, la literatura y sus variantes entregaron materiales contingentes y memorables. Allí está el nuevo libro de Nona Fernández quien, en Preguntas frecuentes, a través de la voz de dos mujeres encerradas por la pandemia, muestra las vidas desiguales y precarias. El escritor nacional, radicado en Ciudad de México, Alejandro Zambra, publicó su novela más contundente, Poeta chileno. Con pasajes hilarantes, reflexivos y conmovedores, narra con crudeza e ironía, el panorama literario local de la mano de entrañables personajes. 

Poeta chileno es una novela encantadora y rarísima, escrita con una sencillez y con una libertad casi desconcertantes, con un sorprendente manejo del tiempo narrativo y de los puntos de vista”, escribió el crítico Ignacio Echevarría. 

Otras publicaciones destacadas fueron Mala lengua, de Álvaro Bisama, crónica que retrata al poeta Pablo de Rokha. Simón Soto entregó más historias sobre el mundo del Matadero Franklin, en los relatos reunidos en La sangre y los cuchillos. Sin duda, que se publicaron muchos más libros. Entre otros autores, Alberto Fuguet (Despachos del fin del mundo), Jorge Marchant Lazcano (De ahí venía el miedo) y Roberto Castillo (Muertes imaginarias).

Teatro: del contagio a las Fake news

Este año, los escenarios de los teatros se tuvieron que acomodar a las pantallas digitales. 

La compañía Teatro Conciencia, de Valparaíso, dio a conocer el montaje Cordón sanitario. Dirigida por Christian Verdejo y escrita por Macarena Paredes, la historia narra la aventura de una mujer que se escapa del hospital porteño Carlos van Buren, luego que es notificada que tiene Covid-19. Entonces se activan los protocolos de búsqueda de la paciente. Quienes no la pudieron ver este año, los días 21, 22 y 23 de enero, se emitirá por Zoom en el Festival Santiago a Mil. 

En plena cuarentena, en mayo, GAM presentó su primera producción virtual. Mentes salvajes, dirigida por Víctor Carrasco, narra las fantasías en el encierro de cinco soñadores compulsivos. Con la dramaturgia de Marcus Lindeen, el elenco lo conformó Paulina Urrutia, Gabriel Cañas, Héctor Noguera, Natalia Valdebenito y Francisca Gavilán.  “La obra plantea la dificultad de vivir entre la realidad y los sueños”, apuntó Galia Bogolasky, en Culturizarte. 

Luego, bajo la dirección de Manuel Morgado y la dramaturgia de Carla Zúñiga, se presentó el montaje Un montón de brujas volando por el cielo, en el ciclo online Teatro Nescafé. Con la actuación de Paulina García y Paula Zúñiga, la obra cuenta la historia de dos mujeres que se enfrentan, con sus obsesiones y miedos, para poder obtener la presidencia del Fan Club de un fallecido animador de televisión.   

Nuevamente, con la presencia de Paulina García, acompañada de Francisco Melo, el escritor y dramaturgo Marco Antonio de la Parra, en la sala virtual del Teatro Finis Terrae, montó La familia. La obra, dirigida por Luis Ureta, cuenta el drama de una pareja separada: la Madre (García) y el Padre (Melo), quienes tratan de lidiar con sus afectos dañados. 

Una maratón de obras se mandó el escritor Rafael Gumucio, quien en abril comenzó, asociado a The Cow Company, a escribir historias que eran montadas online casi todas las semanas. Vinculadas a la contingencia, tocó el tema de la educación virtual, la política y la crisis sanitaria en obras como Clase magistral, Los honorables y Mesa de expertos

En otro registro, el actor Héctor Morales presentó El bot, donde aborda el tema de las Fake news. Escrita, dirigida y protagonizada por Morales, quien encarna a un sujeto que ha logrado influir en la opinión pública y en los medios de comunicación. ¿Cómo? A través de las redes sociales, cuentas falsas y un anonimato cuestionado. El montaje se dará otra vez en enero próximo en Santiago a Mil. 

Cine: las sombras de la dictadura  

Una película postergada y esperada, una producción de la que se hablaba hace años, mucho antes de su estreno, que finalmente ocurrió en septiembre pasado, fue la cinta Tengo miedo torero, de Rodrigo Sepúlveda. Basada en la novela homónima del escritor Pedro Lemebel, el filme se estrenó de manera virtual, en modo pandemia, y fue visto por más de 100 mil espectadores. Y, quien se llevó todos los elogios, fue quien interpretó al personaje de La Loca del Frente, el actor Alfredo Castro. “Una de las mejores actuaciones de su ya distinguida carrera”, señaló el crítico Diego Batlle. 

Otro estreno del año fue la cinta seleccionada para representar a Chile como candidata para los Premios Oscar, El agente topo, de Maite Alberdi. En el documental se puede ver la misión encubierta que tiene Sergio (83), quien jamás ha trabajado como detective, dentro de un hogar de ancianos. Nuevamente Alberdi, como en sus anteriores trabajos, sobrepasa con talento los límites del documental. 

Según cifras de CineChile, este año se estrenaron 43 películas nacionales en salas o plataformas de pago online. La mayoría fueron ficción. Pero muchas ficciones fueron historias recogidas de episodios de nuestro pasado más oscuro. Ocurrió, por ejemplo, con Pacto de fuga, de David Albala, que retrata el escape de la Cárcel Pública de Santiago, ocurrido en 1990 por un grupo de integrantes del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), con las actuaciones de Benjamín Vicuña y Roberto Farías. 

Otra cinta que se estrenó, inspirada en hechos reales, fue Matar a Pinochet, de Juan Ignacio Sabatini. Basada en el atentado al dictador en 1986 y en el libro que narra la operación fallida del FPMR, Los fusileros, de Juan Cristóbal Peña; en la cinta actúan, entre otros, Daniela Ramírez, Gastón Salgado y Cristián Carvajal. “La película es un thriller de lealtades, traiciones y muerte”, señaló el diario español El País.

Un frentista que tuvo su propio documental y estrenó este año fue Ricardo Palma Salamanca. En la cinta El Negro, de Sergio Castro, habla la familia y el propio Palma acusado del asesinato de Jaime Guzmán, quien se fugó de la cárcel en 1996 y reapareció en Francia en 2018, donde solicitó asilo político.

Mientras, que el director de La batalla de Chile, Patricio Guzmán, dio a conocer este año el cierre de su trilogía sobre la memoria y el territorio chileno, comenzada con Nostalgia de la luz (2010), seguida de El botón de nácar (2015) y finalizada con La cordillera de los sueños (2020).

Otro destacado director nacional, Ignacio Agüero, estrenó el documental Nunca subí el Provincia, quien similar a otros de sus filmes, Aquí se construye (2000), va registrando cómo cambia su entorno, el barrio de su casa, con nuevas construcciones, que esta vez ha interrumpido la visión que tenía del cerro Provincia y de la cordillera de los Andes.

Música: de la Cantata a los Ases Falsos   

Habría que partir con estas últimas semanas, donde se emitió vía streaming, un concierto histórico: una nueva versión de la Cantata Santa María de Iquique (1970). La creación del grupo Quilapayún cumplió 50 años y la banda convocó a un grupo de mujeres en el concierto Vamos mujer con la presencia, entre otras, de Ema Pinto, Ana Tijoux, Colombina Parra, Javiera Parra y Magdalena Matthey. Un registro memorable que quedará en la historia de la música nacional. 

Este año, debido a las consecuencias del coronavirus, los conciertos y las opciones diversas vía streaming se multiplicaron con presentaciones de grupos y solistas como Los Tres, Illapu, Inti-Illimani, Lucybell, Santaferia, Moral Distraída, La Combo Tortuga, Los Viking’s 5, Camila Moreno, Princesa Alba, Yorka y Francisca Valenzuela, entre otros. 

Sin embargo, fueron apareciendo también producciones grabadas. La misma Francisca Valenzuela presentó, a inicio de 2020, su nueva placa: La fortaleza. Lo mismo hizo uno de los más aplaudidos exponentes del trap nacional, Pablo Chill-E, quien dio a conocer su disco Cruzifikado

Otros músicos destacados, de diferentes registros, mostraron su trabajo en modo encierro. Por ejemplo, Pedropiedra (Pedro Subercaseaux), quien tenía pensado estrenar su disco en 2019, finalmente hizo su presentación este año de su álbum titulado Aló!

Más tarde, otro notable compositor de la escena local, Gepe (Daniel Riveros) presentó Ulyse, el octavo álbum de su discografía, nombre inspirado en la monumental novela Ulises, del escritor irlandés James Joyce.

Si hablamos de agrupaciones, el quinteto Niños del Cerro dio a conocer el trabajo Cuauhtémoc, donde demostraron que no tienen miedo a seguir explorando nuevos sonidos. Mientras, que otro quinteto, Ases Falsos, en la voz de Cristóbal Briceño, se atrevieron en exhibir una inédita producción luego del celebrado disco Mala fama y de Tacto.

Esta vez, el sexto álbum de Ases Falsos lleva por nombre Chocadito. “El mundo es un puente que hay que cruzar”, dice una de las letras del disco, donde sobresalen temas como Y los pájaros comerán de tu carne y Puedes siempre contar con ello.




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