Conversación en Santiago con Galvarino Reiman: “Una reparación patrimonial es la devolución del territorio”

Cuando el pueblo chileno enarboló la Wenüfoye durante el estallido social, Galvarino Reiman Huilcaman, en la comunidad We Juan Maica -tierra recuperada durante las movilizaciones de fines de la década de los 90-, vio una oportunidad para un entendimiento del pueblo mapuche con el Estado chileno. “Por esta razón me atreví de ir a candidato y promover una candidatura con elementos propiamente mapuche”, cuenta en exclusiva para The Clinic, de paso por la capital.

Para Galvarino Reiman Huilcaman, presentarse a los escaños reservados con el número 136 fue un buen indicador: “Es un número dual que designa equilibrio en la vida y justicia. Es lo que desean recuperar los mapuche”, dice, luego que la Ocupación de La Araucanía pusieran fin a ese equilibro con la anexión del Wallmapu. Aunque para algunos no mapuche puede parecer majadero volver a sostener este hecho histórico como fundamento de la situación presente, para los aspirantes a escaños reservados parece ser el punto de partida. Reiman lo suscribe como un derecho a la Justicia y Reparación por los “actos aberrantes hacia nuestro pueblo”. De salir electo, su propuesta es “un pacto de Esclarecimiento, Justicia y Reparación del Genocidio con el pueblo mapuche”. 

Debemos retroceder al siglo XIX para comprender su pensamiento político. Los orígenes de la familia Reiman son de Quetrawe, que se traduce como “cultiva la tierra, siembra trigo”. En los primeros años de la formación de la república, Coña Reiman era un líder mapuche Nagche. Participó en la creación de una política indígena bajo los gobiernos conservadores como parte de los acuerdos del Parlamento de Tapihue en 1825. Luego la Reducción, que consagró los Títulos de Merced. Reiman reivindica este acuerdo pues, a su juicio, el Estado respeta los límites fronterizos siempre que los mapuche, según indica el documento original, aceptasen “unirse en opinión y derecho a la gran familia chilena”.  Con los años, estos acuerdos no fueron respetados por los mandatarios chilenos, instigando la ocupación del territorio mapuche como sucedió luego de 1861. Reiman recuerda que sus antepasados le contaron cómo su familia fue radicada en 1885 en virtud del Título de Merced Nº66, con el nombre de Coña Reiman, obteniendo una superficie de 672 hectáreas de tierras para 94 familias. Con el paso de los años, fueron perdiendo sus tierras por la expansión de los propietarios no indígenas, ventas fraudalentas y arriendos irregulares.

La pérdida del territorio, de la platería, ganado y productos agrícolas en los años sucesivos empobrecieron al pueblo mapuche. Por ello Reiman plantea el derecho patrimonial, en base al artículo 28 de la Declaración de los pueblos indígenas de ONU del 2007, a lo que llama “Reparar, indemnizar y restituir de manera justa los territorios y recursos que hayan sido confiscados por el accionar del Estado y las políticas de Genocidio” -como denomina a la muerte de mapuche en el transcurso de la guerra de Ocupación-. Según él, “sería la manera de reparar los  actos de lesa humanidad lo cuales no prescriben”. Por ello propone generar “una reparación patrimonial que es la devolución del territorio”.

Reiman recuerda que sus antepasados le contaron cómo su familia fue radicada en 1885 en virtud del Título de Merced Nº66, con el nombre de Coña Reiman, obteniendo una superficie de 672 hectáreas de tierras para 94 familias. Con el paso de los años, fueron perdiendo sus tierras por la expansión de los propietarios no indígenas, ventas fraudalentas y arriendos irregulares.

Autodeterminación

La candidatura de Galvarino incorpora elementos como el uso de dos wiños que significan la fuerza, la destreza y equilibrio de los mapuche. El Kul Kul de su franja electoral es un llamado a su gente a votar y la vestimenta de longko que designa autoridad. Su símbolo es el azul de la cosmología mapuche que se traducen en equilibrio. Con el uso de los elementos tradicionales del pueblo mapuche, plantea que la nueva Constitución debe consagrar mecanismos que reconozca la Autodeterminación del pueblo mapuche. “¿Cómo sería la gobernabilidad?”, le pregunto. “Potenciando las identidades territoriales”, me explica, haciendo referencia a la forma histórica que tuvo el pueblo mapuche previo a la Ocupación, aquella división que respetaba las identidades territoriales (lafkenche, nagche, wenteche, williche).

Fue en noviembre del 2002, como miembro de la Asociación Ñancucheo de Lumaco, que dieron a conocer su propuesta política. En ella plantean como objetivos la libre determinación, lo que significa controlar los recursos naturales existentes en los territorios, exigiendo el consentimiento previo e informado antes que se emprenda cualquier proyecto que afecte los derechos indígenas. En sus palabras, la “reconstrucción de la identidad territorial” permitiría “la reconstrucción política de las autoridades”, en específico la revalorización del Longko y Werken. A esta segunda figura reivindica para el proceso constituyente: ser una voz de su pueblo que viaja al parlamento chileno a debatir ideas para volver al Wallmapu a consensuarlas bajo las autoridades tradicionales.

¿Cual es la institución política que se imagina para nuestro auto gobierno? “Un Consejo de Longko que represente las diversidades de las identidades territoriales”, dice; y que actúen como “organismo regulador, en un parlamento, en una institución que le de gobernabilidad”. Estas autoridades serían las gestoras de las instituciones políticas para el desarrollo del pueblo mapuche, el cual debe estar basado en el “principio del Küme Mongen y el Introfil Mongen”. Ambas considerando las cuatro dimensiones del pueblo mapuche, es decir, Inche Mapu (La tierra de abajo), Mapu (donde pisamos), Ankawenü (la de los vientos) y Wenümapu (el firmamento). Dichos conceptos “tendrían que estar considerados como principios para el desarrollo” y se traducen en una crítica a la “sobre explotación de la tierra”. La Tierra, dice Reiman, “requiere alimentarse, requiere vivir, requieren vestimenta. Por lo tanto, hay podemos trabajar una política bajo estos conceptos del respeto bajo las cuatro dimensiones de la vida mapuche”.

Con el uso de los elementos tradicionales del pueblo mapuche, plantea que la nueva Constitución debe consagrar mecanismos que reconozca la Autodeterminación del pueblo mapuche. “¿Cómo sería la gobernabilidad?”, le pregunto. “Potenciando las identidades territoriales”, me explica, haciendo referencia a la forma histórica que tuvo el pueblo mapuche previo a la Ocupación, aquella división que respetaba las identidades territoriales (lafkenche, nagche, wenteche, williche).

Esto último se lograría con la libre determinación, la cual permitiría la gestión económica y por ello la devolución territorial es fundamental. En su óptica, permitiría revertir la pobreza, ya que las políticas públicas de los gobiernos no han modificado la situación material en el territorio Nag Che. Ha recorrido las últimas semanas Wallmapu y “me recordó lo mismo del año 1987, cuando yo iba a Temucuicui, Collipulli y Pantano: pobreza y el hacinamiento de las familias. Terrible”. Y continúa relatando: “los peñi y la lamgen siguen viviendo en hacinamiento, la pobreza de nuestra gente. Los animales flacos, los chanchos roñosos, las casas medicas hechas. No hay agua, las plantas reducidas. Un hacinamiento. A mí me generó mucha conmoción. Me conmovió. Cómo seguimos así pasando años y seguimos en un estado de pobreza siendo dueños de la tierra”. 

Por ello no comparte la Plurinacionalidad, sería reafirmar la autoridad del Estado chileno sobre el pueblo mapuche. Lo que se necesita, dice, es “no depender del Estado” y que “sean los mapuche quienes busquen los mecanismos para darle gobernanza al ejercicio de las políticas forjadas por los mismos mapuche”. ¿Cuáles serían esas? “Políticas de salud, desarrollo agrícola y turismo equilibrado”.

¿Cual es la institución política que se imagina para nuestro auto gobierno? “Un Consejo de Longko que represente las diversidades de las identidades territoriales”, dice; y que actúen como “organismo regulador, en un parlamento, en una institución que le de gobernabilidad”. Estas autoridades serían las gestoras de las instituciones políticas para el desarrollo del pueblo mapuche

Hace una distinción para argumentar a favor de la Autodeterminación. Dice que los mapuche que se encuentra bajo las políticas asistenciales del Estado continúan bajo la línea de la pobreza, que relaciona a la precarización laboral. Esto último ha llevado a los mapuche a buscar trabajos de temporeros y mal remunerados, lo que ha derivado en que algunos de los más jóvenes “se meten a la droga”. Confiesa con algo de impotencia: “Eso tenemos que cambiarlo. Superarlo”.

Avanzar más rápido

Bajo el ascenso del movimiento mapuche, a principios del siglo XXI, intentaron llevar a la práctica la libre determinación. Duraron cinco meses, “no pudimos, no podíamos responderle a la gente. Los peñi volvieron al INDAP, a la posta. Quedamos reducidos con ese discurso”. Pero es optimista luego de veinte años de esa experiencia, hay más conciencia en su pueblo y lo ve en las comunidades que han recuperado las tierras a los que denomina “proactivos” en la búsqueda de la Autodeterminación. Este sector del pueblo mapuche, dice, ha logrado revertir el alcoholismo en las comunidades y levantar la moral de su gente.

Hace una distinción para argumentar a favor de la Autodeterminación. Dice que los mapuche que se encuentra bajo las políticas asistenciales del Estado continúan bajo la línea de la pobreza, que relaciona a la precarización laboral. Esto último ha llevado a los mapuche a buscar trabajos de temporeros y mal remunerados, lo que ha derivado en que algunos de los más jóvenes “se meten a la droga”. Confiesa con algo de impotencia: “Eso tenemos que cambiarlo. Superarlo”.

Si sale electo en los escaños reservados, su lucha será para crear normativas para el autogobierno en el ejercicio de la libre determinación. En este horizonte político ve el mecanismo para que su pueblo no siga perdiendo “su condición de mapuche. Con la nueva Constitución tenemos que dar la pelea. Crear una comisión política, una ideológica y del pensamiento sin descartar lo que hacen algunas comunidades”. ¿Se refiere a la violencia política propiciada por el movimiento? “Yo no descalifico lo que hacen las comunidades. Entiendo que la violencia no es el mecanismo para resolver el conflicto. Pero los entiendo al ver la pobreza de nuestra gente”.

Al concluir nuestra conversación y proyectar hacia el futuro al pueblo mapuche vuelve a reafirmar su sueño: “la nueva Constitución debería consagrar la Autodeterminación del pueblo mapuche en base a la Identidades Territoriales. Esa es mi propuesta política: validar las instituciones políticas para llegar a una reparación como pueblo”. ¿Y como llegamos a eso?, le consulto. “Ahí estará la responsabilidad de los mapuche que dé gobernabilidad que conforme y cree un tipo de gobernabilidad. Nuestro pueblo tendrá que avanzar más rápido en su desarrollo respecto a la gobernabilidad”.

Con la nueva Constitución tenemos que dar la pelea. Crear una comisión política, una ideológica y del pensamiento sin descartar lo que hacen algunas comunidades”. ¿Se refiere a la violencia política propiciada por el movimiento? “Yo no descalifico lo que hacen las comunidades. Entiendo que la violencia no es el mecanismo para resolver el conflicto. Pero los entiendo al ver la pobreza de nuestra gente”.

*Doctor en Historia, posdoctorante del Centro de Estudios Interculturales Indígenas (CIIR) y Académico de la Universidad de Santiago.

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