Secciones

The Clinic
Buscar
Entender es todo
cerrar
Cerrar publicidad
Cerrar publicidad

Opinión

20 de Mayo de 2021

Columna de Stéphanie Alenda: Tercer llamado de atención… o ¿tendrá futuro la centro-derecha?

Cabe preguntarse por qué los resultados de las elecciones reactivaron en algunos la estrategia del atrincheramiento en vez de rendirse ante la evidencia y buscar nuevas fórmulas capaces de interpretar mejor las demandas sociales, también de quienes votaron por la derecha en las últimas elecciones presidenciales.

Compartir

Las elecciones recientes invitaron a complejizar la idea de que el “populismo” se había apoderado de Chile, pues si bien revelaron un síndrome anti-elitista, no mostraron un rechazo a todo tipo de intermediación política ni se vieron fortalecidas las figuras personalistas. Los ciudadanos que acudieron a las urnas sancionaron más bien los partidos tradicionales a los que prefirieron el Frente Amplio y el Partido Comunista (tradicional pero durante mucho tiempo en la oposición), así como nuevas formas de representación, no elitistas, cercanas, genuinas, alejadas del poder del dinero, más susceptibles de canalizar las demandas del 18-O y asegurar que los cambios se hagan realidad.

Leída así, como un castigo a los partidos tradicionales, la derrota de la derecha reflejaría más un derrotero propio que condujo a la pérdida de conexión del gobierno con la ciudadanía que un cobro por no defender a rajatabla sus convicciones. Cabe entonces preguntarse por qué estos resultados reactivaron en algunos la estrategia del atrincheramiento en vez de rendirse ante la evidencia y buscar nuevas fórmulas capaces de interpretar mejor las demandas sociales, también de quienes votaron por la derecha en las últimas elecciones presidenciales.

“Las elecciones recientes invitaron a complejizar la idea de que el “populismo” se había apoderado de Chile, pues si bien revelaron un síndrome anti-elitista, no mostraron un rechazo a todo tipo de intermediación política ni se vieron fortalecidas las figuras personalistas”.

Los resultados del fin de semana muestran que Chile Vamos no se encuentra ante la misma disyuntiva que los partidos de derecha en Europa, atenazados entre la necesidad de moderarse programáticamente para convertirse en opción de mayoría y la presión de la derecha radical que suele llevarlos a endurecer sus posiciones con miras a (re)conquistar un electorado más extremo.

En efecto, el Partido Republicano y el discurso de las convicciones prístinas no fue la opción que movilizó mayoritariamente al electorado del sector, ni siquiera en las comunas emblemáticas del Rechazo. Fue Camila Merino, militante de Evópoli y partidaria del Apruebo quien se impuso en Vitacura donde ganó abrumadoramente el Rechazo; mientras, en Las Condes, Daniela Peñaloza, figura del Rechazo y apuesta de Joaquín Lavín (del Apruebo), hizo campaña poniendo el foco en la seguridad (marcador de la derecha más dura) pero con una fuerte impronta social (marcador de la derecha social).

“Los resultados del fin de semana muestran que Chile Vamos no se encuentra ante la misma disyuntiva que los partidos de derecha en Europa, atenazados entre la necesidad de moderarse programáticamente para convertirse en opción de mayoría y la presión de la derecha radical que suele llevarlos a endurecer sus posiciones con miras a (re)conquistar un electorado más extremo”.

Ante el carácter borroso de esas líneas, ¿tiene sentido afirmar que el discurso de la derecha sin complejos es rentable con el argumento de que el 65% de los constituyentes electos de Chile Vamos fueron voces de esa opción? Esta lectura, además de atribuir equivocadamente posiciones homogéneas a quienes votaron por el Rechazo tiene el defecto de volver a mirar el país desde una vocación de minoría (el 21% de los votos logrado por la derecha en las elecciones de convencionales sobre una participación de apenas 43,35%) y leer los resultados del fin de semana en clave confrontacional.

Ante el fortalecimiento de opciones de izquierdas, pareciera reactivarse el viejo clivaje entre los “doctrinarios” y los “pragmáticos”, como si la derecha estuviera aún en condiciones de decidir, como fue el caso durante las dos primeras décadas de la transición, si mantener su poder de influencia conservando incólume su ideario o construir un proyecto mayoritario. Lavín se abanderizó con la segunda opción desde fines de los años 90.

Desde el 18-O la derecha ha sido llamada a someter a un cuestionamiento todo dogmatismo ideológico. Las elecciones del fin de semana ratificaron ese primer llamado de atención dando un cauce inesperado a los resultados del plebiscito de octubre. En esta coyuntura crítica, tener la capacidad de leer el veredicto de las urnas sin anteojeras ideológicas resulta fundamental. Pues la explicación de la debacle del fin de semana radica probablemente en algún punto de confluencia entre diferentes factores: los errores de diagnóstico de una parte de las élites del sector; las dificultades de gestionar una cuádruple crisis social, política, económica y sanitaria; las ventanas de oportunidad que supieron aprovechar las izquierdas.

No cabe duda que los cambios socio-culturales que afectaron la sociedad chilena desde el retorno a la democracia, a los que ni las élites ni los electores de derecha han sido inmunes, contribuyeron también a modificar el perfil del electorado de derecha (en el plebiscito de octubre, se estima que entre un 32% y un 50% votó por el Apruebo). Es en base a esa diversidad que Chile Vamos deberá construir, en diálogo y no de espaldas a la ciudadanía.

“Desde el 18-O la derecha ha sido llamada a someter a un cuestionamiento todo dogmatismo ideológico. Las elecciones del fin de semana ratificaron ese primer llamado de atención dando un cauce inesperado a los resultados del plebiscito de octubre. En esta coyuntura crítica, tener la capacidad de leer el veredicto de las urnas sin anteojeras ideológicas resulta fundamental”.

*Stéphanie Alenda es doctora en sociología política de la Universidad de Lille; profesora asociada y directora de Investigación de la Facultad de Educación y Ciencias Sociales de la Universidad Andrés Bello. Editora del libro Anatomía de la derecha chilena: Estado, mercado y valores en tiempos de cambio (FCE, 2020). Integrante de la Red de Politólogas.

Comentarios

Notas relacionadas