En las primarias, los contendores suelen diferenciarse en medio de escenarios de tensión.

De la noche de furia de Allamand al audio de Mayol: Así fueron las nueve primarias presidenciales de los últimos 33 años

Las primarias presidenciales en Chile han tenido de todo, desde denuncias de alteración de padrones electorales, hasta insultos de grueso calibre por la espalda a candidatos perdedores. Revisa la recopilación que hizo The Clinic de nuestra reciente historia democrática y los complejos caminos para intentar llegar a La Moneda.

Primarias presidenciales

Aylwin – Valdés – Frei (1988)

Tras el triunfo del NO en el Plebiscito, resultaba lógico pensar que el candidato presidencial de la Concertación debía provenir de las filas de la Democracia Cristiana.

En ese partido, surgieron dos nombres fuertes: Gabriel Valdés, El Conde, uno de los principales líderes de la oposición a la Dictadura y que encarnaba el ala más de izquierda de la colectividad, y Patricio Aylwin, quien en ese entonces era presidente de la falange y había logrado forjar una máquina partidaria importante en esos años.

A ellos se sumó posteriormente una tercera carta: Eduardo Frei Ruiz-Tagle, quien años después se convertiría en Presidente de la República, pero que para esa época no tenía una figuración pública como la del resto de los dirigentes de la oposición al régimen de Augusto Pinochet, pero sí era reconocido por ser uno de los hijos de Frei Montalva.

Gabriel Valdés. Foto: Archivo Biblioteca Nacional

Para definir a su abanderado, la DC realizó una primaria indirecta el 27 de noviembre de 1988, donde Aylwin se impone por cerca del 55% de los votos. Sin embargo, ese mismo día se trascendió que un grupo de dirigentes fueron vistos, en horario nocturno, en la sede la DC -ubicada en esos años en calle Carmen con Alameda- alterando los padrones electorales. Tras ser sorprendidos, huyeron por el balcón del edificio.

El episodio fue bautizado por la prensa de la época como Carmengate, e implicó que tanto Frei como Valdés pidieran la anulación del proceso. Sin embargo, pese a las polémicas -donde incluso llegó a intervenir la Iglesia Católica- Aylwin fue proclamado de todas maneras por la Junta Nacional y posteriormente fue electo Presidente de Chile.

En su autobiografía, Gabriel Valdés recuerda que un amigo suyo entró a la sede del partido esa noche a buscar unos papeles cuando descubrió a unas personas “manipulando sigilosamente las urnas” de la primaria. “Después de un tiempo, algunos amigos me han traído pruebas de la existencia real de aquellos miles de votos de gente que no existía”, agregó.

Frei – Lagos (1993)

En septiembre de 1992, Ricardo Lagos Escobar, que en ese entonces era ministro de Educación de Patricio Aylwin, decidió renunciar a su cargo. ¿La razón? Tanto el PPD como el PS tenían pensado aclamarlo como su candidato presidencial.

Sin embargo, la DC tenía la intención de seguir a la cabeza del Ejecutivo con un segundo gobierno suyo y su carta era el presidente del partido, Eduardo Frei Ruiz-Tagle, quien había brillado en las parlamentarias de 1989, convirtiéndose en el senador más votado del país.

En la primaria de la Concertación que se hizo el 23 de mayo de 1993, votaron cerca de 388 mil personas, entre militantes y adherentes. La idea era elegir a los miembros de una Convención que, posteriormente, debían ratificar al candidato presidencial. Es decir, se votaba indirectamente por su opción presidencial.

Si bien Lagos figuraba como favorito en las encuestas, ciertamente la fórmula electoral no lo favoreció, ya que la DC era efectivamente el partido más grande del conglomerado; terminó perdiendo por más del 60% de los votos.

Lagos – Zaldívar (1999)

Ricardo Lagos tuvo su revancha para las elecciones de 1999. Renunció al Ministerio de Obras Públicas, cargo que ocupaba en el gobierno de Frei, y creó la Fundación Chile 21, donde congregó a las figuras más importantes de su campaña. Su rival fue el entonces presidente del Senado, Andrés Zaldívar.

Fue la primera vez que se hizo una primaria abierta y vinculante del bloque para definir un candidato presidencial. Sin embargo, la jornada de votación no estuvo exenta de polémicas. Un corte de energía afectó a gran parte del país y provocó incertidumbre en el proceso.

Además, en algunos locales se suscitaron incidentes con personas que querían votar, pero no aparecían inscritas. Varios de ellos eran militantes del Partido Humanista que había decidido seis años antes salirse de la Concertación. Para resolverlo, en algunos locales se implementó una urna extra para que pudieran votar igualmente.

Finalmente, Lagos se impuso por amplio margen. Obtuvo más del 71% de los votos, en un proceso donde votaron más de 1.3 millones de personas.

Bachelet – Alvear (2005)

Esta es una de las primarias presidenciales que finalmente no se realizó. En la segunda etapa del gobierno de Lagos, dos de sus ministras habían destacado durante su gestión: Michelle Bachelet (PS) y Soledad Alvear (DC). Ambas figuraban en las encuestas como las cartas más competitivas de la Concertación.

Sin embargo, la militante demócrata cristiana golpeó a todos el 23 de mayo del 2005, cuando renunció a la mesa de su partido y anunció su retiro de la carrera presidencial. El gesto fue un golpe a la directiva de la falange, en esos años presidida por Adolfo Zaldívar, quien también tenía aspiraciones presidenciales, pero que había sido derrotado por la propia Alvear en las internas del partido.

Además, la abanderada DC también se mostró resentida por el gesto de Lagos en favor de su contendora. En una entrevista en TVN, el exmandatario había dicho que iba a votar sus “identificaciones partidarias” al igual que sus ministros. Es decir, anunciaba su voto para la candidata del PS y el PPD.

“Sus expresiones me parecieron innecesarias e indebidas. Yo que fui su ministra de Relaciones Exteriores y su jefa de campaña en la segunda vuelta, no merezco esa actitud y confío que el Presidente Lagos en el curso de esta mañana rectifique sus dichos”, criticó Alvear al día siguiente. “Tengo dos candidatas”, aseguró al día siguiente el ex Presidente Lagos, tratando de arreglarla. Ya era tarde: el gesto ya estaba hecho.

Finalmente, Soledad Alvear abandonó la carrera. Michelle Bachelet, en tanto, asumiría su primer gobierno.

Uno de los pocos debates que alcanzaron a tener Michelle Bachelet y Soledad Alvear. 28 de abril de 2005, Hualpén. Foto: Archivo Michelle Bachelet

Frei – Gómez (2009)

Dos candidatos aparecían en el horizonte de la Concertación para suceder a Michelle Bachelet: Eduardo Frei (DC), que buscaba repetirse el plato, esta vez con el apoyo del PS y el PPD; y el senador radical, José Antonio Gómez. La fórmula para decidirlo fue inédita: un método de primarias regionales abiertas.

El 5 de abril de 2009, comenzaron ejecutándolo en las regiones de O’Higgins y Maule. Si uno de los dos candidatos lograba sacarle más de 20 puntos de diferencia a su rival, iba a ser proclamado inmediatamente. Sin embargo, el ambiente de esa jornada se enturbió.

En los conteos preliminares, Gómez aseguraba que habían obtenido sobre el 40% de los votos, sin embargo, el sistema computacional de los organizadores se cayó alrededor de las 17:00 horas. Cuando volvió, el candidato radical sumaba sólo un 38% de los sufragios y desde el Partido Radical deslizaron algunas sospechas.

Esa noche, los dirigentes de la Concertación ignoraron las críticas y se agruparon en torno a Eduardo Frei para proclamar su triunfo. Gómez también llegó al lugar y se subió al escenario. Sin embargo, fue increpado por el presidente del PS, Camilo Escalona, por intentar quebrar la Concertación, quien lo acusó de retrasar el reconocimiento de su derrota. “Te querías dar un gustito con…”, le dijo. “¡Qué te pasa, infeliz con…”, retrucó de vuelta el aludido. Política de alto vuelo.

Bachelet – Velasco – Orrego – Gómez (2013)

Las primarias presidenciales legales -es decir, supervisadas por el Servicio Electoral (Servel)- debutaron el año 2013. El hecho concitó gran expectación en la oposición al gobierno de Piñera, agrupados en la naciente Nueva Mayoría.

En la instancia se presentaron cuatro candidatos, donde arrasó la expresidenta Michelle Bachelet, con más del 73% de los votos. Más atrás quedaron el exministro de Hacienda, Andrés Velasco (Ind); el exintendente, Claudio Orrego (DC); y el exsenador, José Antonio Gómez (PR).

La gran sorpresa de esa primaria fue el tercer lugar que obtuvo la Democracia Cristiana, con apenas el 8% de los votos. Sin embargo, más allá del resultado, fue una primaria sin mayores polémicas y que le sirvió como colchón a Bachelet para el triunfo que iba a conseguir meses después.

Longueira – Allamand (2013)

Fue la primera primaria oficial que realizó la Alianza por Chile, el conglomerado que agrupaba a los partidos de derecha. Sin embargo, el momento no fue el mejor. La coalición estaba mermada por los bajos niveles de aprobación del primer gobierno de Piñera y el arrastre que concitaba el retorno de Michelle Bachelet.

En ese marco, en el sector optaron por dos nombres de vasta trayectoria en sus respectivos partidos: Pablo Longueira (UDI) y Andrés Allamand (RN). Como se esperaba, la elección estuvo estrecha. De los cerca de 800 mil votantes, Longueira se quedó con el triunfo al obtener poco más del 51% de los sufragios. Sin embargo, esa noche no hubo un reconocimiento público.

Allamand se dirigió rumbo a la sede de la UDI, pero terminó perdiendo los estribos. Al llegar al recinto, el jefe de campaña de Longueira, Joaquín Lavín, lo invitó a salir al balcón para dar un gesto de unidad. Sin embargo, el militante de RN se descargó con todo: “Tú no tienes límites. ¿Hasta cuándo me humillas, conchetumar…?”, le dijo, y se fue sin despedirse de nadie.

La crisis de la derecha no terminó ahí, ya que Longueira renunció a la carrera presidencial meses después, alegando una depresión. Allamand, que ya había admitido su humillación, rechazó la opción de asumir la candidatura. Finalmente, quien se presentó fue Evelyn Matthei. Como era de esperarse, perdió ante Bachelet.

Piñera – Ossandón – Kast (2017)

Sinceramente, debe ser una de las primarias presidenciales más recordadas de todos los tiempos, no tanto por sus resultados, sino por el nivel de sus polémicas. Tras el gobierno de Michelle Bachelet, la derecha se perfilaba como el conglomerado llamado a disputar el gobierno.

De este modo asomaron tres nombres: Sebastián Piñera, que buscaba repetirse el plato; el exdiputado Felipe Kast, respaldado por el naciente partido de Evópoli; y el senador Manuel José Ossandón, quien finalmente marcó el tono de la primaria.

Controvertidos fueron los cruces televisivos que tuvo con ambos candidatos, particularmente en el debate Anatel, donde aseguró que Piñera no fue “declarado reo por lindo”, a propósito de los líos judiciales del ex Presidente con el Banco de Talca en los ochenta, o la respuesta que le dio a Kast, señalando que su programa costaba “cuatro mil trescientos cuarenta y cuatro mil quinientos millones coma cinco dólares”.

También es muy recordada su participación en el programa Tolerancia Cero, donde demostró desconocer una serie de materias de Gobierno. De hecho, en esos años fue muy viralizado su nuevo apodo: Manuel “No sé” Ossandón.

Sánchez – Mayol (2017)

Tras la inscripción como partido legal de Revolución Democrática en 2017, el Frente Amplio debutó con sus primarias presidenciales con dos candidaturas: La periodista Beatriz Sánchez y el sociólogo Alberto Mayol, ambos independientes.

La primera terminó ganando sin mayores contratiempos pcon más del 67% de los votos. Sin embargo, las polémicas llegaron después, cuando hubo que definir la lista parlamentaria y Mayol fue bajado de un cupo por el distrito 10.

La polémica se encendió cuando el sociólogo filtró unos audios de WhatsApp, luego de que Natalia Castillo, quien figuraba en ese momento como posible compañera de fórmula de Giorgio Jackson, lo acusara de hostigarla y amedrentarla. “De verdad, córtenla. Si quieren una guerra, van a tener guerra, es así de simple”, disparaba Mayol.

Al final, el excandidato presidencial fue por fuera del pacto y, pese a sacar casi el 6% de los votos, terminó siendo desplazado por la propia Castillo y Gonzalo Winter, quienes obtuvieron cerca del 1%, pero fueron arrastrados por la alta votación que obtuvo Giorgio Jackson. Dos años después, Mayol se fue del Frente Amplio acusando que había sido “expulsado”.

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